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lunes, julio 4, 2022
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    Un lugar privilegiado para otear los ocasos de Paraná

    El balneario municipal Thompson, en Paraná, viene siendo el lugar elegido para pasar el día, la tarde o simplemente ir a divisar por ahí, las mejores puestas de sol.

     

    Redacción MUY / [email protected]

     

    Con las mejoras que se le fueron haciendo en los últimos años, el balneario municipal Thompson de Paraná, parece otro. Acaso ahora se convirtió en un lugar más amigable, un ambiente que invita al disfrute de una tarde cualquiera.

    De a poco se fue convirtiendo en una salida dominguera ideal para ir en grupo de amigos o amigas, solos, en familia, con niños, niñas o adolescentes.

    Es que este rincón de la capital provincial concentra diversas áreas. Entre ellas, una importante área de juegos infantiles novedosos y coloridos en el que los más chicos pueden entretenerse y jugar por largo rato e incluso hacer de nuevos amigos.

    Un predio verde con sombra, mesas y churrasqueras cercano al parque infantil, suma otra zona y otras posibilidades que muchos eligen como ir almorzar al aire libre.

    Entre el área más arbolada y la playa, hay un extenso sector de arena y palmeras que suele ser aprovechado para hacer jueguitos con una pelota o improvisar un partidito de fútbol o voley.

    Luego viene la generosa playa desde la que se divisa la silueta de los edificios de la ciudad. En esta parte, la sugerencia primera podría ser -antes de salir de casa-, cargar unos sillones o una lona para tirarse a leer –o bien tomar mates y conversar al sol o bajo los sombreadores. Elegir un libro inspirador y llevar un cuadernito y lápiz tal vez no esté demás. A más de uno, la vista le hace escribir una imagen, una sensación, un recuerdo. Ahora, como consejo adicional agregaríamos el descalzarse y hacer una pequeña caminata palpando el tibio de la arena o su humedad cerca de las orillas del Paraná. Quienes estén un poco agobiados o estresados, pueden probar la estrategia.

    Dentro del balneario, se puede ir hasta la tradicional callecita Puerto Sánchez, que arranca con los puestos de venta de pescado. Por ese caminito uno se topa con los mejores puestos de gastronomía regional. Prácticamente uno al lado del otro, están los modestos comedores gestionados por los pescadores artesanales que viven en la zona. Como es sabido, ahí están los mejores cocineros, los más ricos menús de pescado de río como las empanadas de armado, albóndigas o milanesas de tararira, bogas a la parrilla o bocados de patí frito.

    Quienes son habitués de estos comedores, saben que hay que ir con tiempo pero no para esperar ni hacer cola, sino para degustar los abundantes platos que sirven, y predisponerse a una larga sobremesa frente al río.

    Esta callecita es elegida por runners y ciclistas ya que no es transitada por automovilistas y tiene la ventaja de comunicar el balneario municipal con una zona más urbanizada como el puerto y los galpones de Aduanas y la Escuela de Canotaje.

    Quienes recién arrancan con los deportes acuáticos como remo o canotaje, deben saber que una de las primeras salidas es Escuela de Canotaje- playa del Thompson y viceversa, remando o a paladas, orillando y sorteando algún remanso no tan bravo.

    Los atardeceres en esta parte de la ciudad, son una postal aparte. Muchos solo se acercan para esa hora en que cae el sol. Una imagina que con esas imágenes y ese aire, el regreso al hogar es diferente, recargado de energía.

    Para caminar

    Si bien se puede ir en bicicleta, el recorrido tiene cierta dificultad. Pues volver a la ciudad significa emprender unas cuestas empinadas. Subir con la bici al lado, podría solucionar el problema de la falta de estado físico de algún desprevenido u osado.

    Las caminatas en cambio, por todo el perímetro, son otra opción saludable y suponen menos esfuerzo quizás. Detenerse a mirar alguna cosa, puede ser la excusa perfecta para disimular el cansancio. Por ejemplo, al final de avenida Ramírez, hacia el norte, antes de ingresar al balneario, uno se topa con la calle Bravard, paralela al río Paraná. Esta vía tiene unos anchos canteros con esculturas de madera de grandes dimensiones. Una de las paradas obligadas para quienes andan de a pie o en bici, bien pueden ser esas esculturas. Hacer una foto obligada, hidratarse y seguir viaje como si nada.

    Domingos

    Si se organizó pasar todo el día en el Thompson y se olvidó cargar unos bizcochos o la torta de manzanas para la hora de la merienda, eso no implica problema alguno. Todo lo contrario. A más de uno se lo ve sentado en el pasto o reposando por ahí, estirando la nariz, olfateando y tratando de seguir el olor de las tortas fritas: Los puestos de venta de churros, tortas fritas o pastelitos, solucionan perfectamente el asunto.

     

     

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