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Toma Vieja: la Justicia rechazó un pedido para instalar un boliche cerca de la torre

En 2018, los jueces evaluaron que era peligroso construir debido a la inestabilidad de la barranca.

 

 

La oficina de prensa de Tribunales recordó este jueves el fallo de la Cámara en lo Contencioso Administrativo Nº 1, referido a un predio ubicado cerca de la torre de energía.

 

En 2018 la Justicia rechazó el pedido de instalar un boliche bailable cerca de la torre de alta tensión de la Toma Vieja considerando la inestabilidad de las barrancas.

Entre otras cosas se advirtió sobre el peligro de derrumbes producto de eventuales sobrecargas y vibraciones. Fue en el marco de una causa por el permiso de uso de un predio en la Toma Vieja de Paraná. La controversia fue por el funcionamiento de un boliche bailable.

 

Desde Transener afirman que no hay riesgo de colapso de la torre de La Toma

 

La Cámara en lo Contencioso Administrativo Nº 1 rechazó parcialmente la demanda interpuesta por la empresa Cream SA contra la Municipalidad de Paraná. Fue el 22 de mayo del año anterior, cuando denegó su pretensión de obtener el permiso de uso para el funcionamiento de una confitería bailable en zona cercana a la torre de alta tensión que se ubica en la entrada a la Toma Vieja.

 

La decisión fue adoptada por la presidenta de la Cámara, Dra. Gisela Schumacher, y el vocal Dr. Marcelo Baridón, mientras que su par, Dr. Hugo González Elías, que se había expedido en una instancia anterior, se abstuvo de emitir su voto.

 

La causa fue caratulada como “Cream SA c/Municipalidad de Paraná s/contencioso administrativo” y actualmente se encuentra a revisión del Superior Tribunal de Justicia a raíz del recurso interpuesto por Cream SA.

 

Antes de resolver la cuestión de fondo el tribunal había rechazado el 10 de marzo de 2015 una medida cautelar interpuesta por la actora (”Cream SA c/Municipalidad de Paraná s/medida cautelar prohibición de innovar”). Fue con los votos de los doctores Schumacher y González Elías, mientras que Baridón se abstuvo de hacerlo.

 

El caso puso en discusión el derecho al ejercicio de una industria lícita como lo es la de brindar un espacio para la diversión nocturna y el resguardo de la seguridad pública y la sustentabilidad del ambiente, en virtud de los riesgos aparejados por una eventual contaminación sonora y el movimiento del suelo por el peso generado por la aglomeración de personas, el movimiento de numerosos vehículos y la vibración que produce el sonido a gran volumen.

 

Las partes en conflicto esgrimieron sus argumentos y presentaron pruebas. Y tras conocerse la opinión del Ministerio Público Fiscal, la Cámara Contencioso Administrativa Nº 1 se abocó a responder si correspondía hacer lugar a la demanda promovida, para lo que efectuó un pormenorizado relato de lo registrado en el expediente.

 

Entre otras cosas se mencionó que la Municipalidad de Paraná, a través de la Subsecretaría de Infraestructura, advirtió que no resultaba conveniente a los intereses públicos “la autorización de actividades que impliquen sobrecargas, vibraciones y/o movimientos intensos en todo el sector de seguridad de dichas instalaciones eléctricas”.

 

Además de señalarse el riesgo por la cercanía de torres de alta tensión, también se llamó la atención sobre “las características inestables de las barrancas sobre el río Paraná, las que podrían verse incrementadas, detonándose procesos de remoción y/o erosión que atenten contra la integridad de las torres y del suministro de energía de toda el área de influencia de las líneas”.