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Historias que inspiran: Raúl, el hombre que ahora tiene un hogar

Anoche, antes de dormirme, mirando esa fuerte tormenta por la ventana pensé: seguramente Milagros y Victoria tienen una sonrisa en su cara y tranquilidad en el alma.

 

Colaboración | Carolina Oertel

 

Raúl es un hombre que durante varios años vivió en la calle, de caminar ágil y apurado, inquieto, callado, respetuoso y tímido. Varias veces fue a mi anterior local a pedirme dinero, siempre le di unos pesos para ayudarlo y lo traté con afecto. Pero lo que hicieron Milagros y Victoria fue darle una vuelta de tuerca más a una simple ayuda: en ellas existió un compromiso real, profundo y anónimo que hoy me atrevo a contarlo porque son historias que inspiran a otros a ser mejores personas.

Un día, no hace mucho, manejaba mi auto y mi hijo me dice que mire al señor que iba al negocio, que algo le pasaba. Veo a Milagros y Victoria sentadas en un escaloncito una a cada lado de Raúl, a quien amorosamente le hablaban. Yo hasta ese momento no sabía ni el nombre del “Señor que pedía” ni el de las dos mujeres que estaban con él, a quienes simplemente conocía de vista por ser vecinas de mi nuevo local.

Seguí manejando y nos preguntábamos con Cristóbal que le habría pasado al señor.

A los días de lo ocurrido veo pasar a la joven rubia (Victoria) por la vidriera de mi negocio, corro hasta la puerta y le digo:

–Disculpame… el otro día te vi con el señor que pide y vive en la calle Cervantes.

Ella me miró y me dijo

–Raúl.

Para mi sorpresa, ella lo conocía, no era simplemente alguien –como fue mi caso– a quien daba una ayuda y hasta ahí llegaba. Me comentó que desde hace mucho tiempo, ella y su madre, Milagros, ayudaban a Raúl y que hacía poco lo habían encontrado atado, golpeado y desnudo en una plaza.

Victoria, decidida y temperamental, lo llevó al hospital e hizo la denuncia correspondiente.

A partir de ese encuentro, empecé a interiorizarme más en que hacían por Raúl. Lo llevaron a su casa para que pueda bañarse, de hecho contrataron a una persona que lo ayudara a hacerlo.

Le consiguieron un techo, comida y un lugar seguro donde estar, que a la vez le permite manejarse con libertad porque él necesita esos recorridos a pie, canalizar su energía en rápidas caminatas.

 

GRACIAS

Historias que inspiran

 

El 27 de noviembre fue el cumpleaños de Raúl. Se lo festejaron. Comió torta. Y le cantaron, despertando en ellas la incógnita de saber hace cuánto tiempo nadie lo saludaba por su cumple y lo agasajaba de esa manera.

Por primera vez en tanto tiempo pudo ser reconocido y querido en el día de su nacimiento.

Llegó la Navidad y lo fueron a buscar al hogar que ahora tiene. Compartieron la cena, rodeado de bellas personas que lo quieren profundamente y lo respetan.

Se han comprometido con su persona hasta los huesos.

Es una noche tormentosa, llueve torrencialmente y Raúl tiene un techo gracias a estas dos hermosas mujeres que llevaron su amor y su compromiso más allá.

Una persona logró estar mejor gracias a ellas y si bien hay muchos por ayudar, su historia contagia y se replica por miles. Y así nos vamos contagiando de una epidemia humana, sanadora y reparadora.

Gracias Cristóbal, por siempre ver más allá, descubrir cosas y abrirme los ojos.

Gracias Milagros y Victoria, por ser inspiración para muchos, por su entrega, por su amorosidad y por devolver la esperanza.

 

 

Victoria, Raúl y Milagros, con selfie de cumpleaños.