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viernes, octubre 18, 2019
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    La perplejidad domina la escena política

    El estado de salud del intendente de Paraná, Sergio Varisco, echa un manto de incertidumbre no sólo sobre el escenario electoral de la capital provincial al interior de Cambiemos, sino también –en el más corto plazo- sobre la suerte de la propia gestión de gobierno municipal.

     

    Redacción EL DIARIO

     

    Como se sabe, por complicaciones cardiológicas, el mandatario pasó la Navidad internado en Paraná. Apenas fue compensado, sobrevino el traslado a la Fundación Favaloro. Allá, fue sometido a cuatro bypass, una técnica invasiva y extrema, a la que se recurre cuando el riesgo de vida es palpable y luego de que quedaran descartadas otras estrategias intermedias.

    El mayor riesgo es que alguien imagine que una operación semejante, que obliga a incisiones de distinta profundidad en el pecho, las piernas u otras partes del cuerpo, pudiera compararse con el cambio de una pieza mecánica o hidráulica en un dispositivo cualquiera. Si en el mundo inerte la colocación del repuesto adecuado asegura, en general, la marcha del aparato por un largo tiempo después de producida la intervención, en la dimensión humana no sólo se requiere de cuidados sumamente estrictos, intensivos –incluso luego de que se diera el alta- sino que las nuevas condiciones de salud obligan a una verdadera reeducación y a un cambio radical de hábitos, para que las razones que ocasionaron la disfunción no se vuelvan a presentar.

    Un bypass –mucho más si es múltiple- salva la vida de una persona, pero deja huellas inequívocas: el paciente ya no será el que fue, no importa si se trate de un empleado común y corriente o del intendente de una capital de provincia.

     

    ARMADO

    No hay nadie que en su sano juicio pueda sostener, bajo criterio científico, que un individuo que es sometido a semejante operación quirúrgica para resolver obstrucciones circulatorias graves, pueda mantener el ritmo de vida anterior al bypass. Cualquier especialista recomendará evitar el estrés físico, mental y emocional, abandonar de raíz consumos dañinos como el del tabaco y el alcohol, incorporar rutinas saludables como la del ejercicio físico frecuente o la de las dietas bajas en calorías y colesterol, junto a la participación en espacios de introspección y relax.

    Producido semejante incidente justo cuando debieran iniciarse las conversaciones en busca de acuerdos que permitan armar listas de cara a las elecciones de este año, está claro que si el actual intendente no está en condiciones de ejercer una posición dominante en las negociaciones y su sector, por la razón que fuere, no ha construido una referencia política que pudiera hacerse cargo de la conducción, las deliberaciones pueden tener otros actores y asumir otras estrategias. A tal punto que los que pensaban que era prácticamente imposible vencer a Varisco en una elección interna y, entonces, -de mala gana- estaban dispuestos a aceptar sus credenciales de líder comarcano y en todo caso discutirle lugares expectantes en la lista de concejales, ahora mismo se están convenciendo de que -sin Varisco repartiendo juego en mitad de campo- queda abierto el camino para elegir el técnico, los titulares y también los suplentes del futuro equipo. Son aquellos que en sus conversaciones y evaluaciones consideran que el adversario político a vencer en realidad es el ya lanzado precandidato del oficialismo, Adán Bahl.

     

    OTROS VIENTOS

    Parece claro que en esta hipótesis también cambiaría el panorama para el actual Vicegobernador. En las especulaciones intestinas de hace un par de meses, para llegar al Palacio de Corrientes y Urquiza debía medir fuerzas con un dirigente de piso electoral más que interesante como el actual Intendente pero con un techo difícil de superar aún trabajando con esmero, que es lo que suele ocurrir con aquellos que están instalados y que no obstante deben sobrellevar el peso de las responsabilidades de un gobierno. Ahora, en el supuesto de que Varisco desista de ir por un nuevo período, Bahl tendría que protagonizar una carrera de corto alcance con un ciudadano poco conocido, en una apuesta ante la cual tiene mucho para perder.

    Si hasta hace poco el dolor de cabeza de Bahl era que Unidad Ciudadana llevara su propio candidato a intendente y, de ese modo, le restara -al menos formalmente- una teórica porción del electorado que naturalmente no votaría al actual oficialismo capitalino, hoy a esas inquietudes le agrega esta otra: quién timoneará finalmente la nave de Cambiemos en Paraná. Paralelamente, es obvio que muchos radicales no varisquistas que hubieran estado viendo en el acompañamiento a Bahl la posibilidad de cobrar facturas impagas -viejas y nuevas- al oficialismo en la ciudad, pueden estar pensando en que -sin Varisco en casilleros clave el tablero- les asiste el derecho de protagonizar un propio proceso que, al final del camino, los terminará enfrentando a Bahl, paradojas de la dinámica política. ¿Tendrá Diego Dlugovitzky, de formación radical pero de presente ligado al PRO, el perfil adecuado para promover una nueva acumulación de fuerzas en la ciudad?

    El caso es que con Varisco como contrincante, Bahl mantendría la actual moderación en la inserción en el gusto ciudadano; sin Varisco, tendría que armar una estrategia mucho más intensa y desgastante: exponerse y cambiar la política de la sonrisa y el abrazo por la toma de posición lisa y llana, es decir, abandonar el centro del ring e ir a buscar la pelea en el cuerpo a cuerpo, con los riesgos que el golpe por golpe implica.

     

    GOBERNAR

    Hasta ahora, los funcionarios de primera línea de Sergio Varisco consideraron -al menos públicamente- que el mandatario no debía pedir licencia por cuestiones de salud en virtud de que hasta el viernes 18 de enero regía un asueto administrativo en la Municipalidad. Llegado el día en cuestión, sobre la campana del round, el receso se extendió hasta el 31 de enero. Según la Constitución, por cinco días desde entonces -es decir, a partir del viernes 1 de febrero, podría ser reemplazado por uno de sus secretarios. Esa es, efectivamente, una primera curiosidad: cómo se manejará el gabinete, en los papeles y sobre todo en los hechos. ¿Uno de ellos mantendrá el control sobre un área y coordinará al resto? ¿Dejará a su segundo a cargo de la repartición y se instalará en el despacho de la Intendencia ya que, incluso administrativamente, hay una serie de asuntos que no pueden postergarse, expedientes que necesitan seguir su curso, decisiones que deben afrontarse? ¿Se ha podido hablar de estos asuntos con el directo involucrado? ¿La postergación del asueto se produce porque se quiere ganar tiempo o es parte de una táctica minuciosamente definida?

    De lo que no cabe dudas es que no se trata de una situación sencilla de afrontar ni de resolver. No es envidiable la posición de ningún miembro del gabinete: quién asumirá la responsabilidad de la historia y- si hasta ahora eso no ocurrió- le explicará al convaleciente que no tuvo otra alternativa; qué costo político y humano puede tener para cada uno y para el equipo en su conjunto.

    Lo que la norma parece haber previsto es que terminado ese lapso en que el intendente pueda ser reemplazado por un secretario (lo que sólo puede ocurrir durante cinco días) debe ser sustituido por el o la viceintendente, en este caso Josefina Etienot. Como se sabe, los ciudadanos de Paraná votaron una fórmula, más allá de que está claro que el mascarón de proa ha sido, es y será el primero de sus términos. El/la compañero/a tiene funciones específicas: dirigir las sesiones del Concejo Deliberante es una de ellas; reemplazarlo -temporal o definitivamente- es otra.

    Pero este detalle que el legislador ha resuelto en abstracto, en la soledad de su más sano criterio, es decir, imaginando la manera menos traumática de afrontar un problema severo que se pudiera presentar para que los asuntos municipales no queden atados a la suerte de una persona en particular, en la actual coyuntura asume una complejidad enorme. Enfrentados, en privado y en público, con denuncias cruzadas en los medios, los espacios institucionales y hasta en la Justicia, ¿es razonable esperar que una emergencia como la actual justifique un armisticio entre los dos sectores o, como sucede en la vida cotidiana cuando a las relaciones las atraviesa la inquina, las diferencias tenderán a profundizarse apenas se modifiquen las relaciones de poder?

    No es un lugar cómodo para la Viceintendenta, tampoco. ¿Es posible a estas alturas una convivencia armónica, operativa, que permita que la gestión de los planes y programas municipales no sufra las consecuencias de las diferencias personales y políticas?

    En fin, como suelen comentar los jugadores de ajedrez, el movimiento de una pieza puede determinar el inicio de una nueva partida. Se verá en los días por venir cómo se resuelve esta, que tiene en vilo a la capital de la provincia.

     

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