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martes, mayo 17, 2022
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    Gustavo Bendersky, un teatrero multifacético

    Gustavo Bendersky es un actor paranaense con una amplia trayectoria y actualmente se desempeña en nueve espectáculos. Desde actor a director pasando por docente y gestor, ha transitado diversos roles dentro del ámbito teatral. MUY te invita a conocer su trabajo, su trayectoria e historia de vida.

     

    Por Aldana Badano

     

    Gustavo Bendersky nació en Paraná y se crió en el barrio Gazzano. A los 18 años se fue a Rosario para estudiar antropología, aunque ya sabía que su pasión por el teatro estaba latente.

    Luego de un año, decide mudarse a Buenos Aires y seguir su sueño e intenta entrar en la Escuela Nacional de Teatro donde sufre “una gran decepción” ya que ni siquiera aprueba el examen de ingreso.

    Sin embargo, hoy con 44 años, realiza otra lectura de esa situación y agradece no haber ingresado ya que “la enseñanza muy institucionalizada nunca fue para mí”, tal como explica entre risas.

    Fue así que, a los 18 años, y viviendo en la ciudad de la furia, comienza a asistir a talleres de Rubens Correa para darle rienda suelta al arte que lo había encantado desde sus 8 años cuando daba sus primeros pasos de actuación en distintos grupos de teatro para niños.

    Allí, comienza a frecuentar teatreros de diversas edades y procedencias pero que encontraban en el arte escénica una cobija y una bandera a defender.

    Fue así que deciden viajar a Jujuy para fundar una escuela y convivir en comunidad. Lamentablemente, luego de un año, debe volver y abandonar aquel sueño que aún hoy le hace brillar sus ojos.

    A su regreso a Paraná, comienza a formarse con distintos grupos y conoce a Valeria Follini, otra gran actriz de nuestra ciudad, con la que forma pareja y, luego tienen una hija que actualmente tiene 17 años.

    Ambos deciden asentarse en Villa Domínguez para formar el reconocido grupo “Teatro del Bardo” que en la actualidad sigue formando actores y brindando espectáculos. Con esta compañía emergente forman diversos espectáculos con los mínimos recursos que poseían.

    Sus puestas en escena logran trascender los límites nacionales y deciden viajar a México para ampliar sus horizontes. Se establecen en DF y viven del arte algunos años. Sin embargo, deciden volver a nuestro país en el 2001 y la crisis los recibe para darles un cachetazo.

    Más allá de los altibajos, continúan con su proyecto y comienzan un grupo teatral en La Hendija, donde Armando Salzman los había invitado.

    «Nos hicimos cargo del centro cultural haciendo distintos tipos de ciclos y eventos” comenta Gustavo, haciendo alusión a que las clases funcionaban con la modalidad de trueque, un auténtico espíritu de aquella época tan difícil pero creativa para lograr surfear la crisis.

    El trueque consistía en que los que tomaban clases de teatro luego trabajaban en el centro cultural brindando servicios, limpiando, mejorando la sala y organizando eventos. “Fue muy hermosa esa época», recuerda Gustavo emocionado.

    Luego de la ruptura de la pareja decide abandonar “Teatro del Bardo” y “ahí comenzó la dinámica en dónde participé de distintas grupalidades más porosas», dice, refiriéndose a las diversas obras que ha protagonizado, dirigido e interpretado pasando por numerosos grupos sin dedicarse exclusivamente a la construcción de un solo grupo.

    Es así que actualmente trabaja en nueve obras con grupos de teatro de Viedma, de Buenos Aires y Paraná. En nuestra ciudad, forma parte de “Compañía de lo urgente” con quienes tiene una obra de divulgación científica llamada “Estudio sobre un cuerpo improbable” surgida en el seno de Puerto Ciencia, el museo interactivo de ciencias.

    Esta, como sus otras propuestas escénicas, está atravesada por temáticas por las que se apasiona, como el conocimiento o el volver a las raíces de sus ancestros, tal como hace en su obra donde retoma cuentos de los Gauchos Judíos escritos es idish. Esta lengua hablada por los judíos de origen alemán, se formó con elementos del hebreo, francés antiguo, alto alemán y dialectos del norte de Italia y trae consigo la historia de su ascendencia, de migraciones y de adaptaciones a otras culturas.

    Bendersky es un teatrero multifacético que encarna diversos personajes e historias. Sin embargo, la música siempre lo acompaña como una herramienta escénica que suma a contar sus historias prescindiendo de la palabra.

    Tal es el caso de “Como un león”, otro de los espectáculos que Gustavo lleva a cabo y que retrata la cotidianeidad de un pibe que vive en una villa, haciendo especial hincapié en la imaginación propia de un adolescente que encuentra en cada objeto una pieza de arte con múltiples usos… característica que recuerda a esa mirada curiosa y creativa de los actores.

    En esta obra, con una estética muy marcada y cuidada, Bendersky le propone al espectador adentrarse en los conflictos, duelos y alegrías de un pibe villero que sufre persecución policial, que no le gusta ir a la escuela, pero que encuentra en la música un refugio en donde poder expresarse y pasar el tiempo.

     

    VIVIR DEL ARTE

     

    Pese a que se declaró una persona con pocas pulgas para la vida institucional a sus 18 años, con el paso del tiempo, este actor, aprendió a vincular su creatividad con la formalidad de un trabajo, ya que vive del teatro.

    “Mucho tiempo viví haciendo funciones en escuelas en el marco de equipo de Educación por el Arte” y en ese sentido, explica: “El oficio te enseña a ceñir la parte creativa y artística a lo institucional para poder laburar”.

    Si bien vivir del teatro no es una tarea fácil porque hay que ocupar diversos roles más allá de lo puramente actoral, como la gestión y producción de eventos, la vinculación institucional con organismos estatales o educativos sin las certezas de tener un determinado monto de dinero a fin de mes, Gustavo explica que es lo que él eligió y hoy con orgullo puede decir que vive del teatro.

    Entendiendo que “El acceso a la cultura es un derecho humano”, hace un raconto de las diversas actividades con entradas libre y gratuita que organiza el Instituto Nacional del Teatro (INT) y celebra estas iniciativas que facilitan el acceso al teatro a la ciudadanía, pero también reconoce el trabajo de los artistas que luchan día a día para que sus expresiones sean reconocidas como fruto de una trayectoria de formación y como una inversión de tiempo y energía que debe ser reconocida.

    Este teatrero multifacético que es desde actor a director pasando por docente y gestor, ha sabido transitar diversos roles dentro del ámbito teatral. Actualmente ofrece una amplia gama compuesta por nueve espectáculos que tratan diversas temáticas en tres provincias de nuestro país.

    Gustavo es un testimonio, una historia de vida que asegura que sí se puede vivir del arte y que los sueños pueden cumplirse si uno se atreve a ir por ellos.

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