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viernes, mayo 20, 2022
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    Un núcleo afro en el relato fundacional de la ciudad

    Con renovados esfuerzos investigativos, el barrio del Tambor o del Candombe se sigue nutriendo de datos que revelan lo que fue la ciudad en el siglo XlX. Un estudio de caso basado en la esclava María Maruri echa luz sobre formas de la organización social que existían en la época.

    Redacción EL DIARIO / [email protected]

    La ciudad de Paraná esconde historias detrás de sus calles y edificios. El denominado barrio del Tambor o barrio del Candombe, que puede recorrerse desde calle Gardel hasta Pasaje Baucis, por caso, conserva indicios de la presencia afro entrerriana, que datan del siglo XIX.

    En 2021, distintos especialistas, en el marco del programa Barrio del Tambor, impulsado por el Área de Patrimonio y el Museo de Ciencias Naturales y Antropológicas Prof. Antonio Serrano de la Secretaría de Cultura, en conjunto con la agrupación Entre Afro, tomaron la palabra precisamente para dar cuenta de la realidad de mujeres y hombres pertenecientes a la cultura afro. Desde distintos puntos de vista, los y las especialistas reconstruyeron buena parte de la historia de esa comunidad afrodescendiente en la región -y, en particular, de Paraná- que no suele figurar en los manuales.

    Entre las voces convocadas a esas charlas abiertas a la comunidad, estuvo la de Francisco Sosa, licenciado en Historia (UNL). Actualmente cursa el Doctorado en Historia en la Universidad de Buenos Aires y es Becario del CONICET.

    Él es de Paraná, pero su lugar de trabajo es el Laboratorio de Investigaciones en Ciencias Humanas, de la Universidad Nacional de San Martín.

    Durante su testimonio, compartió avances de una investigación que viene desarrollando para rastrear y reconstruir las biografías, recorridos y estrategias de supervivencia que se dieron los esclavos y esclavas que hubo en Entre Ríos en el siglo XIX.

    EL DIARIO entrevistó a este investigador para poder conocer mejor los detalles del periplo y la cotidianeidad de esos singulares habitantes de la Paraná de dos siglos atrás.

    El Contrafestejo llamó la atención de los investigadores que empezaron a explorar sobre el barrio del Tambor.

    La investigación que lleva adelante Sosa, vale destacar, indaga en el derrotero seguido por los afrodescendientes esclavizados de la ciudad de Paraná llegado el momento de la abolición definitiva de la esclavitud en 1853. El foco de su análisis está puesto en las experiencias y trayectorias de los esclavos. A través de una intensa búsqueda de pistas y datos encontrados en archivos y distintos documentos oficiales acerca pormenores de las vidas de estas personas, describe sus trayectos laborales, las redes familiares y las formas de movilidad social. Las fuentes que utiliza son censos provinciales y nacionales; actas de bautismo, matrimonio y defunción; y protocolos notariales, entre otros.

    “En el marco de ese trabajo investigativo me propuse pensar en torno a las personas esclavizadas que vivieron la abolición gradual de esclavitud en Paraná; y en particular, cómo vivenciaron las oportunidades y límites con que se toparon a mediados del siglo XIX cuando se da la abolición definitiva”, prologó Francisco Sosa.

    Enseguida agregó algunos factores que incidieron en pasar del silencio a la visibilización de la comunidad afro en esta región. “Desde los orígenes, los esclavos africanos y sus descendientes ocuparon un lugar central en la provincia, como mano de obra en estancias y hogares de los vecinos más reconocidos de Paraná. Sin embargo, en la historiografía provincial el tema de la esclavitud fue bastante marginal. Sólo empezó a revertirse en las dos últimas décadas cuando tomaron nuevo impulso los estudios sobre ese período histórico. Y en la capital entrerriana cobraron mayor trascendencia con la organización de los contrafestejos del 12 de octubre y la revalorización del barrio del Tambor”.

    Durante su testimonio, Sosa exhibió una serie de documentos por los que anduvo buceando en busca de información relevante. La primera impresión es que el entrevistado llevó adelante un minucioso y arduo trabajo de indagación, en procura de poder ahondar en esas experiencias llenas de inequidades, de quienes vivieron en condiciones de esclavitud en el siglo XIX.

    Así es como narra historias de vida de varones y mujeres que caminaron las viejas calles de la capital entrerriana, otrora adoquinadas o de tierra y que vivieron en lo que por entonces era el confín de un poblado, lleno de arbustos y espinillos, lejos de la urbanización, habitando viviendas precarias. Sosa aportó pormenores de esas experiencias esclavas, acaso para reconocerlas hoy, con un mayor sentido de la justicia.

    Para entender mejor el contexto de época, recordó las políticas abolicionistas de la región rioplatense y en esa línea trajo a colación algunos mojones como “la ley de prohibición del tráfico de esclavos sancionada en 1812 y otras más conocidas como la ley de libertad de vientres por la cual se otorgaba libertad a hijos/as de las mujeres esclavizadas, a quienes se denominó libertos. En 1822 en Entre Ríos, cuando se sanciona el Estatuto Provisorio Constitucional de la provincia, se ratifican esas leyes y en 1853 se declara la abolición definitiva”.

    Francisco Sosa, investigador del Conicet.

    Una niña

    Al compartir el recorrido documental, Sosa señaló que el punto de partida de la investigación fue “la estadística de esclavos que se hizo en la provincia en 1848 donde se lee que hay 53 esclavos”. Entonces, se propuso seguir las historias de algunas de las personas allí registradas.

    Una de ellas es María Maruri. Buscando su nombre en otros registros, pudo reconstruir de dónde vino, a qué edad, quién compró su libertad, si se casó, con quién, cuántos hijos tuvo, y cuándo falleció. Para esta tarea acudió a censos nacionales y provinciales, actas de bautismo, protocolos notariales, actas de tipo eclesiástico, comercia, y judicial.

    “Es una mujer africana que, como todos los esclavos, llevaba el apellido de su amo, Pedro Maruri, un vecino reconocido de origen español, al mando del batallón cívico en 1830 durante la gobernación de Pascual Echagüe, y también era comerciante. Ella había nacido en la última década del siglo XVIII pero venía de África, de la zona de Baja Guinea. Se puede suponer que María había sido capturada y, en forma forzada, embarcada en el puerto de Mina en el siglo XIX, hacia América. En ese momento era una niña transportada en un barco negrero en condiciones inhumanas, separada de su familia”, contó el investigador.

    El viaje de quien luego sería María Maruri fue de la costa de Mina hasta Bahía (Brasil), ese fue el primer destino, uno de los puertos esclavistas más importantes de la época, destacó Sosa; y de ahí a Buenos Aires en 1810. “Luego es vendida a una vecina de Buenos Aires y más tarde, vendida a una mujer de Concepción del Uruguay hasta que en 1812 es trasladada a la Baxada del Paraná, comprada por una vecina llamada Juana Monzón. No pude encontrar el documento de compra venta a Pedro Maruri. Hasta ese momento, la niña no se llamaba María, se referían a ella como ‘negrita bozal de nación Mina’ pero gracias a la información del censo de 1820, aparece que ya estaba viviendo en casa de Pedro Maruri”, relató.

    La indagación de Sosa entre papeles como los del registro eclesiástico, le permitió saber que María Maruri “contrae matrimonio con Alejandro Gonzáles, con quien va a tener ocho hijos. Ellos van a ser libertos por aplicación de la ley de vientres libres. No obstante, ella va a seguir haciendo tareas domésticas en la casa de Maruri. En 1848 Pedro le otorga la carta de libertad”. El investigador hizo una pausa y aclaró que ese documento, elogioso de las bondades y del “buen comportamiento” de María, en realidad “la condicionaba a que siga trabajando para él, por siempre en su casa y también, al servicio de María Lorenza, hija de Pedro, por un mes, cuando éste falleciera”.

    Cuando entrega esa carta de libertad, María hacía ya 30 años que desempeñaba labores domésticas en esa casa, por tanto, se infiere que esta misiva era más una estrategia para asegurarse el mantenimiento y cooperación de su esclava que una demostración afectiva, aportó el historiador.

    Capilla bicentenaria

    En este 2022 se cumplen 200 años de colocación de la piedra fundacional de la capilla norte San Miguel. El arquitecto Gabriel Terenzio, del Área Patrimonio Cultural y Ambiental de Entre Ríos, fue quien recordó esta fecha. EL DIARIO, conversó con él para repasar y repensar hoy, la importancia de este patrimonio arquitectónico, enclavado en el corazón mismo de lo que fue el Barrio del Tambor.

    La capilla histórica de San Miguel, ubicada en ese sector, habla de un tiempo y lugar en el que convivían afros, europeos y criollos -aunque en diferentes condiciones sociales- en esa Paraná de 1822, fecha en que se pone la piedra fundacional de la capilla.

    Por entonces la ciudad no estaba aún urbanizada. Según se sabe, ese sector conocido también como barrio del Candombe, concentraba por esos años, un puñado de ranchos dispersos entre espinillos.

    “Toda esa zona, esas cuadras desde Gardel, Ecuador, Garay -donde está hoy el Colegio Nacional- hasta Baucis, eran manzanas que desde 1800 estaban pobladas por ciudadanos afro. La capilla nació ahí, en lo que se llamaba el barrio del Tambor o barrio del Candombe”, explicó Terenzio, antes de indicar que “el padre Antolín Gil y Obligado es quien tiene la iniciativa de que este sector debía haber una capilla, por las distancias existentes hasta la Catedral, las depresiones geográficas, las lomadas, y las complicaciones para transitar en días de lluvia. Se pensó como un lugar tanto para blancos como para afros que vivieran en las inmediaciones”.

    Luego añadió que “en el barrio ese templo es la expresión más directa de lo que es el origen de la ciudad, en el sentido de que abrazó a toda una población que hoy no se encuentra más”. En ese sentido, consideró que “ese es el poder de la historia y de la capilla que da testimonio con este inmueble, cuya piedra fundacional es de 1822”. Ante una consulta, explicó que “no tiene mucha documentación: no hay planos, no se sabe quién la construyó, por ello no se sabe cuánto tiempo demoró en levantarse. De manera que son más las dudas que las certezas”.

    En otro tramo de la entrevista, Terenzio detalló que “en 1836 empezó a levantarse la iglesia de San Miguel -adosada a esta capilla norte- que tardó mucho en construirse, y se documenta que terminaron las obras en 1873, pero sin las torres neogóticas de la fachada. En ese nuevo contexto, la vieja capilla-donde en otro momento se enseñaba catequesis- quedó relegada”, comentó al tiempo que añadió que “en 1994 desde el municipio se materializaron acciones para visibilizar la capilla a escala social, y se la vinculó a la iglesia; pero el estado edilicio no era bueno y se empezó a pensar en su restauración”.

    Más adelante, completó que “en el 2000 fue declarada Monumento Histórico Nacional, lo que posibilitó que se conforme la Fundación Miguel Arcángel; y en 2005 se abrió la capilla por primera vez en el marco de la Noche de los Museos, con una visita guiada y gran afluencia de público interesado en conocerla”, recordó.

    Diez años después desde la provincia surgió el interés de ponerla en valor; en 2015 se volvió a abrir al público; en 2017 se la comenzó a restaurar y en 2019 finalizaron las obras.

    La capilla histórica de San Miguel, totalmente restaurada, se apresta a celebrar sus 200 años.

    Patrimonio

    Según precisó el entrevistado, la capilla Norte San Miguel «es uno de los edificios más antiguos de Paraná y el más antiguo religioso en pie que hay en la provincia”.

    El especialista en patrimonio propuso luego una recorrida por otras construcciones valiosas del barrio del Tambor. “Lo que queda en pie, cercano al barrio, es el edificio en el que hoy funciona el Museo de Ciencias Naturales y Antropológicas Prof. Antonio Serrano, que es de 1860 y el contiguo, que actualmente ocupa la Secretaría de Cultura de la provincia, que es de 1890. Toda esa ala de Gardel, pertenece a este período y referencia a la época, son viejas casas con grandes patios, galerías, aljibe”, ilustró.

    Para poder imaginar cómo era la Paraná de entonces, Terenzio, propuso tener en cuenta que “en esa época, por esa zona había rancheríos y viviendas muy precarias. Está documentado que eran ranchos de adobe, paja y algunas edificaciones; y que, estaba construida con ladrillos de cal, solo la capilla”. Luego, añadió que, “la capilla emergía en una zona verde, con espinillos y ranchos diseminados, no estaba la playa ni el camino de la Alameda que iba al Parque y comunicaba con el puerto. Recién más tarde se fue urbanizando la ciudad”.

    Urquiza

    Hacia 1849 “María obtiene su carta de libertad por una orden del propio Urquiza. Es un documento que le dirige al administrador de rentas de la provincia por el cual se le da 150 pesos a Pedro para extender la carta. No va a ser la única vez en que se recurra a la caja de la Provincia para comprar la libertad de las personas”, agregó.

    La biografía de esta mujer continúa. Su nombre aparece en el Censo Nacional de 1869, donde se lee que para entonces tiene 73 años, y trabaja como costurera y, junto a una de sus hijas, como planchadora.

    En otros documentos, María figura viviendo en casa propia y en 1870, se sabe por la partida de defunción, que falleció esta “persona pobre de solemnidad”, lo cual significaba que no cumplía con sus necesidades básicas, según esclareció el docente.

    Nombre Propio

    “Abolición y posabolición de la esclavitud en Paraná” fue el título de la charla que dictó el historiador Francisco Sosa en el ciclo organizado por la asociación Entre Afros, el Área de Patrimonio y el Museo de Ciencias Naturales y Antropológicas Prof. Antonio Serrano de la Secretaría de Cultura. Los interesados pueden seguir la ponencia completa en: https://youtu.be/dzKb0XqlJTw

    Por otra parte, los organizadores de estas charlas, en función de la repercusión que tuvieron, anticiparon a EL DIARIO, que buscarán el modo de darle continuidad, sea de manera presencial o virtual.

     

     

     

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