El otro Raymundo: la nueva vida de Legaria, como asistente de Leo Gutiérrez

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Ganó tres Liga Nacional, dos Ligas de las Américas, una Liga Sudamericana y un Sudamericano de Clubes campeones. Tras dejar de jugar a los 41 años, ahora es asistente de Leonardo Gutiérrez en Ciclista Olímpico. Los nuevos desafíos de un entrerriano que de pibe soñaba con llegar a Primera y tener escrito su apellido en la camiseta.

PABLO ROCHI

Como jugador ganó todo. Todo. Mucho más de lo que él mismo soñó cuando era un pibe y se destacaba en Gualeguaychú. Aquel zurdo talentoso quería llegar a la Liga Nacional y ser profesional. No solo lo cumplió, sino que hasta fue tres veces campeón.

Lo hizo con Ben Hur de Rafaela en la temporada 2004/05, en Boca en la 2006/07 y en Peñarol de Mar del Plata en la 2009/10. En ese camino hay un dato llamativo: en todas las consagraciones compartió equipo con Leonardo Gutiérrez, el jugador más ganador de la Liga Nacional y actual técnico de Ciclista Olímpico de La Banda. Y no solo eso, Legaria también ganó dos Ligas de las Américas, una Liga Sudamericana y un Sudamericano de Clubes campeones, además de ser campeón del Argentino con Entre Ríos, en 2002.

Raymundo Legaria dejó de jugar el año pasado, a los 41 años con la camiseta de Luis Luciano de Urdinarrain. Entabló un vínculo tan grande con Leo Gutiérrez que apenas dejó el traje de jugador pasó a ser su asistente en Ciclista Olímpico de La Banda.

“Estoy viviendo un sueño –dice Legaria-. En su momento me entusiasmaba trabajar con Leo y ahora se dio. Cuando me llamó y me dijo de ser su asistente no lo dudé un segundo. Ahora estoy disfrutando y aprendiendo a su lado. Para mi es todo nuevo, porque más allá de que uno fue jugador, la función que cumplo es otra. Con Leo asimilo cosas nuevas pensando en el día de mañana poder ser entrenador”.

-¿Ese es tu próximo objetivo?

-Sí, es mi gran objetivo. Desde ya que estar en Ciclista Olímpico, volver a la Liga Nacional y junto con Leo es un aprendizaje constante. Conlleva compromiso y profesionalismo. Este nivel te exige permanentemente.

-¿Te pidió algo particular?

-Cuando se confirmó esta chance empezamos a hablar sobre la idea que pretendíamos del equipo y lo que él necesitaba de mí. Con Leo nos conocemos mucho y vivimos con pasión el mismo básquet. Esto es pensar las 24 horas en el equipo. Cuando sos jugador es más fácil: entrenas, te dicen lo que tenés que hacer, terminás y te vas a tu casa. Tenés muchas horas libres. Acá estás todo el día pensando en darle herramientas al equipo. La profesión de entrenador nos apasiona.

-Ahora bien, es inevitable hablar de tu trayectoria como jugador. ¿Sos consciente de la carrera que hiciste y todo lo que lograste?

-Me retiré por primera vez en el 2016 por culpa de mi lesión en la rodilla. Nunca me pude recuperar y tomé esa decisión. Un par de años después, y siendo asistente de Mario Rodríguez en Luis Luciano de Urdinarrain, pasó algo increíble. En un entrenamiento faltaba uno para jugar 5 contra 5. Mario me dice, “¿Ray, te animás a entrar?”. Juro que no podía ni trotar una cancha. Estaba muy mal físicamente. Entré y terminé entrenando 40 minutos. Ahí me entusiasmé. Volví a practicar y terminé jugando un par de años en la Liga Provincial y otro en el torneo Federal. Estos últimos 3 años disfruté e jugar de una manera increíble. El cariño y el respeto de la gente, de mis compañeros y de los rivales me hicieron darme cuente de todo lo que logré en mi carrera. Ahí si me di cuenta.

-¿Eso te llamó la atención, te movilizó?

-No sabes cómo. Había días que se me caían las lágrimas por el cariño y el respeto de la gente. No sé cómo contarte lo que fue esa sensación. La llamaba a mi mujer o  a mi vieja para contarles porque era impresionante. Jamás pensé vivir esto. Fue lo más lindo que me pasó.

-Cuando eras pibes y jugabas en Gualeguaychú, ¿soñabas con la Liga Nacional y ser campeón, o lo que te sucedió fue mucho más?

-De muy pibe mi gran sueño fue que mi camiseta tenga mi apellido en la espalda. Eso era lo máximo. Me lo imaginaba siempre. Después, cuando debuté en Primera soñaba jugar Liga Nacional, ser campeón y estar en la selección Argentina. Gracias a Dios pude cumplir todos esos deseos. Ojo, lo logré con mucho sacrificio, entrega y nunca bajar los brazos. Nadie me regaló nada. Siempre con el objetivo de ser el mejor jugador posible. Si me preguntás por una virtud fue el de jugar con el corazón. No me considero ni un crack ni un talentoso, solo me entregué al máximo en todos los equipos que estuve. Tuve mentalidad asesina de siempre ir por más. También tuve la suerte de ganar títulos importantes y el tener grandes entrenadores. El mejor fue mi viejo, Jesús Legaria, mi gran maestro.

-¿Si tenés que elegir un título de la Liga Nacional, cuál elegís?. ¿El de Ben Hur, Boca o Peñarol?

-El de Ben Hur de Rafaela. Fue un torneo bisagra. A partir de esa campaña cambió la carrera de varios de nosotros. Julio Lamas y Leo Gutiérrez eran nuestros líderes, el resto éramos jugadores con sacrificio y mucha entrega. Ganar fue increíble. En lo personal, mi carrera cambió porque pasé a ser un jugador reconocido. Nos marcó. Con ese grupo todavía estamos en contacto y nos juntamos con nuestras familias. Fue y es increíble. 

Con Lamas y Leo

-Tuviste grandes entrenadores, Julio Lamas, Gabriel Picatto y Sergio Hernández, entre otros. ¿Quién te marcó más?

-Julio Lamas. Me cambió la carrera. Julio llegó a Ben Hur después de dirigir el Real Madrid, imaginate. En aquel momento yo jugaba más de escolta que de base. Era muy revulsivo y me gustaba mucho tirar al aro. Julio llegó y me dijo: “Raymundo, si querés ser jugador de selección Argentina tenés que jugar de base y ordenar al equipo”. Yo lo miraba y me decía: “Está loco este tipo”. Me puso como base y al principio me re contra cagaba a pedo cuando tiraba mal o perdía pelotas. Fue así hasta que entendí de mi función de hacer jugar a mis compañeros y que el mismo juego me iba a dar chances de tirar al aro. Y fue así. Julio me transformó como jugador. Y fue un visionario porque cuando termina la temporada y salimos campeones, fui convocado a la selección Argentina por Sergio Hernández. En 8 meses Lamas me llevó de ser un jugador del montón a ser citado a la selección. Un fenómeno.

-Con Leo Gutiérrez fuiste campeón en Ben Hur, Boca y Peñarol, y ahora te llevó como su asistente. ¿Qué significa Leo para vos?

-Le debo la vida al “cabezón”. Como jugador me potenció de manera increíble. Mi carrera fue un antes y un después con él. Aprendí mucho al lado de él. Eso que te decía de tener mentalidad ganadora y de prepararse para salir campeón fue todo gracias a él. Un líder nato. Voy a la guerra con Leo. Jugué con él en varios equipos y a todos nos potenció. No solo se destacaba él sino también hacía que vos seas mejor. No por nada es el más ganador de la Liga Nacional. Y después de todo eso me convoca para ser su asistente. La idea siempre fue trabajar juntos porque tenemos una gran amistad, se dio y lo estoy disfrutando de una manera increíble.

En la elite

Raymundo Legaria jugó 9 temporadas en la Liga Nacional: Ben Hur de Rafaela, Boca, Peñarol de Mar del Plata y Regatas de Corrientes.

Ben Hur 2002/03: 38 PJ 13,8 Prom Pts

Ben Hur 2003/04: 50 PJ 13,8 Prom Pts

Ben Hur 2004/05: 53 PJ 13,2 Prom Pts

Ben Hur 2005/06: 49 PJ 9,4 Prom Pts

Boca 2006/07: 59 PJ 9,3 Prom Pts

Boca 2007/08: 10 PJ  6,0 Prom Pts

Boca 2008/09: 40 PJ 6,7 Prom Pts

Peñarol 2009/10: 34 PJ 3,0 Prom Pts

Regatas 2010/11: 51 PJ 5,0 Prom Pts

PJ: Partidos Jugados – Prom Pts: Promedios Puntos