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lunes, enero 17, 2022
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    Para Bordet, el Presidente puede consolidar un modelo justicialista

    El gobernador de Entre Ríos aseguró que «el futuro del justicialismo pasa por consolidar el plan de gobierno del Presidente y acompañarlo desde las provincias».

     

    El gobernador de Entre Ríos, Gustavo Bordet, renovó su respaldo a una eventual candidatura a la reelección de Alberto Fernández en 2023 al señalar que el mandatario «puede garantizar la consolidación de un modelo justicialista».

    «El futuro del justicialismo pasa por consolidar el plan de gobierno del Presidente y acompañarlo desde las provincias. Entendemos que es la vía», agregó Bordet en una entrevista con el diario Perfil.

    En ese marco, señaló que «en nuestro espacio el Presidente tiene toda la legitimidad aspiracional para ser reelecto.»

    Bordet afirmó que muchos gobernadores sienten «una cercanía con el Presidente» y concuerdan en ver «representados los intereses federales» en la figura de Fernández.

    El gobernador de Entre Ríos insistió además en que el Presidente «representa la posibilidad de confluencia de distintos sectores internos» y enfatizó en la necesidad de que el peronismo consolide «un frente donde el eje central transcurra por una moderación que» los acerque «a otros sectores».

    En referencia a la pérdida de votos que experimenta históricamente el peronismo en las elecciones de medio término, Bordet sentenció que la radicalización «hacia un extremo u otro» tiene como resultado la «fuga y pérdida de votos».

    Al mismo tiempo, reconoció que cuentan con el acompañamiento del electorado cuando se eligen «cargos ejecutivos» pero que «cuando se eligen cargos legislativos esos votos no están».

    Bordet señaló que «esa confianza de 2019 hoy no la tenemos, hoy la perdimos. Hay que ir a buscar esa confianza».Y aseveró que «no se construye un país con antinomias y confrontación permanente»

    “Es importante consolidar un frente donde el eje central transcurra por una moderación que nos acerque a otros sectores. Hoy no alcanza con espacios cerrados. Para poder atraer electoralmente a otros sectores, hay que abrirse. Se necesita una visión estratégica abierta. Alberto Fernández representa la posibilidad de confluencia de distintos sectores internos”, señaló Bordet. A continuación, algunos tramos de la entrevista con Perfil.

     

    —¿En su provincia acercarse al kirchnerismo hace perder votos?

    —Cuando se radicalizan posiciones, hay un corrimiento de votos. Votos que tenemos cuando se votan cargos ejecutivos, léase gobernador, intendentes. Cuando se eligen cargos legislativos esos votos no están. Entre Ríos tiene un voto muy fluctuante. Es una provincia con muy buena distribución demográfica de la población. La capital concentra solamente un 25%. Existe un voto no cautivo, que cambia. Cuando ese voto se nacionaliza, desde el justicialismo local perdemos identidad. Cuando las propuestas son locales, los ciudadanos nos confían la responsabilidad de ejercer cargos públicos. Cuando se nacionalizan, como en elecciones de medio término, o cuando predominan posiciones más extremas, perdemos ese voto.

     

    —Son provincias con un comportamiento electoral muy diferente al del Conurbano…

    —Hay municipios con intendentes que tienen impronta kirchnerista. Los ciudadanos confían en ellos. Los cargos ejecutivos se eligen más por la confianza que se tiene con la persona que resuelva los problemas cotidianos. Esa es la labor de un intendente. Pero en lo macro, en una provincia muy moderada, con posicionamientos muy de centro y donde hay alternancia democrática, es muy fina la variable que separa una posición política de otra. Radicalizarse hacia un extremo u otro significa fuga y pérdida de votos.

     

    —¿La terapia para que el Frente de Todos pueda volver a ganar en 2023 se resumiría en una deskirchnerización del Frente de Todos?

    —No hablo de deskirchnerización. Hay sectores dentro del Frente de Todos establecidos y representados. En 2019 tuvimos la confianza de muchos sectores moderados, que no necesariamente adhieren al peronismo. Personas que sienten simpatía, que confían en un proyecto de crecimiento, de moderación, pero también de inclusión social. Esa confianza de 2019 hoy no la tenemos, hoy la perdimos. Hay que ir a buscar esa confianza. Se consigue salvando grietas inexistentes. Esa relación de amigo/enemigo hoy está muy marcada en la sociedad. También en el Congreso. Nuestra tarea es solucionarla. No se construye un país con antinomias y confrontación permanente.

     

    —¿Aquellas provincias a las que les va bien tienden a posiciones políticas más moderadas, más de centro, y aquellas que no cuentan con los recursos suficientes normalmente buscan salidas más polarizantes?

    —Yo creo que las provincias que tienen un desarrollo que se genera a partir de economías regionales, de sistemas productivos que vienen en crecimiento pujante, tienden hacia el centro.

     

    —¿En aquellas que no pueden crecer, o peor aún, que están decreciendo, florecen con mayor proporción discursos de cualquiera de los extremos?

    —Una provincia con multiplicidad de oportunidades desde lo industrial, lo productivo, lo económico en general, hace que el voto tienda, no a ser más de centro o conservador, tienda justamente a exigirles a sus candidatos que representen esos intereses. Y no pasa solamente con el productor, la pyme o el empresariado. Pasa con los trabajadores. Buscan estabilidad, garantías de crecimiento con empleo. Esto exige moderación y también una construcción durante mucho tiempo de respeto y diálogo. La política va por otros caminos que no necesariamente son la confrontación permanente.

     

    —¿Podríamos construir un axioma: desarrollo es igual a moderación, estancamiento y decadencia producen extremismo?

    —El desarrollo y la expansión de la economía, el sostenimiento del empleo en la actividad privada, demandan una exigencia mayor.

    Bordet dijo que «en nuestro espacio el Presidente tiene toda la legitimidad aspiracional para ser reelecto».

     

    El conflicto con Botnia

    —¿Cómo evalúa lo que pasó en Botnia 18 años después?

    —El problema más grande que ocasionó el conflicto fue la paralización de muchas relaciones bilaterales con Uruguay. Fue muy doloroso porque hay una historia común de construcción entre uruguayos y argentinos. En el momento más álgido del conflicto, los intendentes de la margen del río Uruguay orientales y los intendentes de la margen del río Uruguay sobre la provincia de Entre Ríos nos pusimos de acuerdo para crear un Comité para la Hidrovía del Río Uruguay, para el dragado específicamente. Esto disparó también otra serie de encuentros para salir por arriba del conflicto. El conflicto, más allá del tiempo que duró, generó que Entre Ríos quedara estancada en su producción forestoindustrial.

    Seguimos como antes, con 150 mil hectáreas forestadas con eucaliptos. Corrientes, que tenía una cifra parecida a la nuestra, hoy tiene 800 mil hectáreas. Las plantaciones se mudaron a Corrientes. Había una ley, la de la madera, que impedía que se exportara madera entrerriana a Uruguay. Hizo que la gente no plantara más en Entre Ríos.

    Primero, era inconstitucional, porque los recursos aduaneros y de exportación son facultad del gobierno nacional, no de las provincias. Además, era absurdo hablar de madera entrerriana. Entonces, la madera entrerriana se cortaba en Entre Ríos, se facturaba en Corrientes y pasaba como madera correntina por los puentes hacia la fábrica de Botnia.

     

     

     

     

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