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miércoles, agosto 10, 2022
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    La Taller, un espacio múltiple para la creación artística

    En abril de este año empezó a funcionar en Paraná “La Taller”, un espacio singular que acoge a mujeres y disidencias del campo de las artes, para que allí puedan trabajar, experimentar, y encontrar un área de diálogo interdisciplinar. EL DIARIO entrevistó a algunas de las integrantes de este colectivo, y su principal gestora, Elena Salomón.

     

    Mónica Borgogno /[email protected]

    “La Taller” es una suerte de “cuarto propio” para aquellas mujeres y disidencias que se dedican a hacer arte en Paraná. Así, parafraseando el título del ensayo de Virginia Woolf escrito allá por 1929, Mariana Bolzán y Paula Kindsvater empezaron a definir este nuevo lugar que hace unos meses se abrió en la capital entrerriana, y al que enseguida supieron sumarse.

    “Aquí funcionaba un taller mecánico”, contaron cuando el grabador ya estaba apagado. EL DIARIO anotó el detalle. Es que ni bien una entra al lugar, no hay vestigio alguno de la impronta de almanaques de mujeres desnudas con que se suelen decorar y ambientar esos lugares de trabajo. Todo lo contrario. Aquí se respira generosidad, confianza y respeto en el otro.

    “Qué es La Taller, es la gran pregunta que nos hacemos todo el tiempo. Es un espacio autogestivo, privado, de artes, oficios y experimentación. No es una galería ni un centro cultural, es un espacio de trabajo que es lo que a muchas artistas nos falta, el famoso cuarto propio del que habla Woolf, sobre todo a mujeres, trabajadoras, que vivimos en espacios reducidos. Contar con un espacio propio es una de las grandes necesidades a la hora de producir”, prologó Bolzán.

    Enteradas por el boca a boca, de a una se fueron acercando artistas de distintas generaciones y disciplinas. “Es un lugar de despliegue y de experimentación, acá podes dejar tus cosas y trabajar. Es un espacio físico concreto de producción ligado al arte donde hay artistas visuales, fotografía, escritura, arte textil, arte digital, costura y moda, arte urbano, y danza urbana. Hay artistas que vienen de disciplinas que normalmente no conversan entre sí, que acá se encuentran y se producen unas mixturas interesantes”, aportó Kindsvater.

    El proyecto tomó forma a partir de abril de 2021 como una iniciativa privada de Elena Salomón, abogada y artista plástica de la ciudad que “quiso poner a disposición algo que había soñado para su vida y que era armar un taller para hacer arte”, señalaron las entrevistadas. Parece simple pero en realidad no abundan estas personas que habilitan y acondicionan un lugar como este gran galpón en calle Garrigó, a unas pocas cuadras de Almafuerte, para convidarlo a un grupo de artistas que, de este modo, pueden venir a trabajar, explorar e investigar.

    Bolzán y Kindsvater, dos de las integrantes de La Taller. FOTOS: Juliana Faggi.

    Apuesta generosa

    La propuesta, ya desde el nombre, tiene una fuerte impronta de género “porque ella misma, Salomón, notaba que no había mucho espacio para el desarrollo artístico de las mujeres y las disidencias. Después se fueron sumando algunos varones también”, explicaron.

    Asímismo, que cada participante de este espacioso taller pueda hacer uso de recursos concretos, como una máquina de coser o una impresora 3D por ejemplo, habla de un “espacio posibilitador”, tal como señalaron en otro momento Kindsvater y Bolzán. Y eso que posibilita es mucho. De hecho, tres artistas de La taller -Luana Carrere, Bele Pok, y Francisco Vásquez- se encuentran por estos días en la Bienal de San Pablo (Brasil), una de las más importantes exposiciones internacionales de arte moderno, para llevar un catálogo de 12 artistas de Paraná, la mayoría integrantes de este colectivo que, además, recientemente se constituyó como una asociación civil sin fines de lucro, es decir, con personería jurídica.

    Hace poco, también estuvieron presentes en la Feria de Arte Contemporáneo de Santa Fe, con la misión de ir abriendo al mundo todo lo que va saliendo de este cruce y encuentro o trama de voluntades con inquietudes artísticas.

    En el listado completo de quienes hoy forman parte de esta agrupación, se leen algunos nombres conocidos y otros no tanto. Es que según aclararon, no hay requisito de trayectoria ni nada que se le parezca “como lo puede haber en otros espacios más legitimados del circuito artístico; acá se recibe desde quien recién arranca y tiene una inquietud de experimentar hasta alguien que ya tiene un proyecto elaborado”, añadieron. Sólo hay que tener voluntad de experimentar, aprender con otros, o bien pensar e idear de manera más íntima.

    Libertad

    Si bien no hay requisito formal para integrar este grupo, “sí existe un mismo espíritu y es el acogimiento amoroso a las mujeres y disidencias. Poder manejarnos con comodidad y amorosidad, es la premisa. Vienen varones pero siempre desde esta mirada respetuosa. Y hay gurisas a las que no le podemos seguir el tranco porque van a mil y usan redes sociales que ni conocemos”, confiaron respecto de las diversas generaciones, recorridos y experiencias de cada artista.

    Paula Kindsvater es comunicadora social y fotógrafa. En su caso, este lugar le vino bien para “experimentar y poder hacer sesiones de desnudos que en mi casa no podía. Vengo a pensar sola o pensar en la foto. Y pude conocer a Reina Heels que hace costura, modelaje, baile, y empezar a hacer fotografías de go-go dancing, que es un baile nocturno de boliche yanqui, diría, de mucho taco y cuerpo al desnudo.  Reina da clase de go-go dancing;  hice un par de fotos de eso y también experimentaciones con proyección”.

    Mientras que, para Mariana Bolzán, comunicadora social y escritora, la propuesta le significó otras posibilidades. “Pude cruzar la escritura y aprender cómo trabajar con otras artes, cómo trabajar el texto para una curaduría y para laburar las reseñas de obras de arte. Ahora estoy documentando La Taller -como un espacio diferente y nuevo-, de manera narrativa. Eso me abrió la cabeza porque lo tengo que hacer en diálogo con las otras artes”, especificó.

    Este espacio ahora convertido en Asociación Civil sin fines de lucro, es una plataforma de creación, laboratorio y crecimiento para artistas de la ciudad. FOTOS: Juliana Faggi.

    Experimentar

    Animarse a probar, ensayar y buscar nuevos entrecruzamientos de ideas y campos del quehacer artístico, es la regla tácita. “Hay cosas que se generan acá en las que nadie pensaba al ingresar, como los biopolímeros. Experimentamos con polímeros naturales, o sea con plantas e ingredientes biodegradables y a partir de las texturas y materiales que surgen vemos qué podemos hacer con ello, como vestidos, por ejemplo. Elena Salomón fue la que investigó sobre el tema, trajo las fórmulas, y empezamos a producir nuevos materiales”, contaron las entrevistadas al tiempo que detallaron que bajo milimétricas mezclas y procedimientos con algas “se las trabaja hasta que quedan como hilo grueso o cuero o las lentejuelas que fabricamos con flores de espinillo. Todo esto te rompe los esquemas acerca de lo que es un espacio artístico”, ilustraron.

    Invertir en culturas

    Elena Salomón es la que en estos tiempos que corren, se animó a confiar y producir estímulos. Ella es la “atrevida” que alquila este galpón para que allí se pueda probar, idear, bocetar, crear.

    Escuchándola, una se topa con un bálsamo en medio de los apurones y el vértigo que provoca cada diciembre.

    EL DIARIO quiso saber cómo fueron los primeros pasos y con aplomo y filosofía, Salomón fue respondiendo. “Fue todo un proceso. Al principio no había certezas pero sí, convicción. Veía que los recursos se concentran en pocas manos, sentía cierta incomodidad de contar con recursos para poder hacer arte y quería compartirlos pero no sabía cómo. Aceptaba que al acto de creación no podía ser violentado por cuestiones económicas, por eso La Taller es a costo cero para los y las artistas. La idea es crear en total libertad, sin que nadie te pida nada a cambio. Es una apuesta simbólica”.

    Para dar inicio a la propuesta, Salomón hizo una convocatoria por las redes sociales, invitando abiertamente a la comunidad. “Primero quienes se acercaban tenían muchas dudas y con el tiempo, se fue construyendo un sentimiento de lo colectivo, una relación de confianza y de apropiación del espacio”, precisó.

    Definiciones

    Hoy La Taller está constituida como una asociación civil sin fines de lucro. Por lo tanto, “la perspectiva es otra para el año que viene”. En ese sentido dijo que hay diversos proyectos por delante.

    Al ser consultada sobre la importancia de la gestión cultural que viene consigo, apuntó otros tantos conceptos dignos de compartir, acaso para que se multipliquen en otras experiencias similares. En su diario acontecer, Salomón notó que “para sobrevivir en este espacio es necesaria la red, no se puede sin la implicancia de lo colectivo. No se puede avanzar solo”.

    A la par, destacó que, “las políticas que quieren resolver en serio problemáticas complejas, invierten en arte y cultura”. En esa línea, trajo a colación el caso de Medellín (Colombia) que dio combate al narcotráfico y a los sicarios abriendo bibliotecas y espacios de arte en los territorios más implicados.

    También habló de hegemonía y patriarcado en torno a cuáles son los lugares y premios que legitiman o no a los y las artistas. “A mí en lo personal, el arte me salvó. Tengo tres hijos y mi marido, Pablo, que me acompaña en esto, y quería que, así como ocurre en nuestra vida cotidiana, el arte fuera un páramo para la existencia amorosa porque es una forma de estar en el mundo”, compartió.

    “No se precariza al artista, si hay un trabajo que la artista quiere dejar en el lugar, se lo paga”, expresó y enseguida reforzó la idea. “No se construye con otros en base al dar, sino porque los tratas con dignidad, con respeto”, definió.

    Tanto en las expresiones de Bolzán como de Kindsvater, apareció ese trato del que habló Salomón, como algo encarnado en la trama colectiva que construyen. “Prevalece el cuidado en este lugar; y hay un compromiso que no vi en otro lado. Se puede construir de otra manera, sin necesidad de pasar por encima a los demás”, concluyeron.

    La Taller es un lugar facilitador para lo colectivo y también para la intimidad cuando uno así lo necesita para crear, remarcaron. FOTOS: Juliana Faggi.

    Con nombre y apellido

    La nómina de las y los participantes es vasta: “Ro García, Reina Heels, Fran Vásquez, Maxi Santos, Camila Ruffiner, Bele Pok, Natasha Flor, Her García, Carla Brugo, Paula Kindsvater, Mariana Bolzán, Daiza Models (escuela de modelos), Luana Carrere, Valentina Brillantina, Desi Dée, Floriana Lazzaneo, Yenny Ramírez Osorio, Vicky Roldán, Las Comadres (cuerpo de danza), Analía Mayer, Gladys L. Ortiz, Lucía Tejera, Catalina Salomón, La giaguarina, Vane Selenscig, Juan Martín Casalla, César Bernardi, Campi Helwig, Mili Burgos y Cami Damico”.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

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