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miércoles, enero 26, 2022
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    “Profe, ¿usted escribe?”

    Silvina Pugliese es docente de Lengua y Literatura desde hace 26 años y se ha desempeñado en diversas instituciones educativas. En 2019, impulsada por un concurso, publicó su primer libro de cuento y fue realmente un éxito. MUY te lleva a conocer la historia de la profesora que actualmente lleva tres libros publicados, diversos concursos ganados y va por mucho más.

     

    Revista Muy Entre Ríos / Aldana Badano

    Nació en Rosario, sin embargo, sus primeros recuerdos de la más tierna infancia transcurren en suelo entrerriano. Ella, hija de un médico y una maestra normal, y siendo la mayor de cuatro hermanos, fue quien heredó de su madre el placer por la lectura y la enseñanza escolar: “Nos prestamos los libros con mi mamá”, cuenta con la emoción que le produce al lector compartir recomendaciones, experiencias e interpretaciones con otro lector.

    Silvina Pugliese desde muy pequeña supo que su pasión estaría atravesada por los libros y el primer flechazo que le atravesó el corazón fue “El cumpleaños de Mariana”, libro de cuentos que aprendió de memoria gracias a las reiteradas lecturas de su madre.

    Transcurrió sus estudios secundarios en Villaguay y, cumplidos los 18 años, se trasladó a Paraná para estudiar el profesorado de Lengua y Literatura. Así, en 1995 culminó sus estudios y pasados algunos meses comenzó a trabajar en escuelas secundarias donde conoció su segunda pasión: enseñar.

    Paralelamente a sus estudios, luego de sus clases y en los pocos momentos libres que le quedan a una estudiante y después docente, escribió. “Cuando era chica le escribía novelas a mi hermana porque ella estudiaba biología y me pedía que le cuente historias situadas en entornos naturales”.

    Todas estas historias que plasmó en papel, primero a mano, luego a máquina, y después en computadora se fueron acumulando durante años en su “carpetita verde”. Allí esperaron, como un tesoro, cientos de historias que esperaban ser leídas, compartidas y regaladas. Sin embargo, Silvina no se decidía a publicarlas porque creía que tener un libro con sus propios cuentos era algo inalcanzable. “Ahí es que conozco a Pablo Felizia, de Ana Editorial, en una Feria del Libro y bromeando le digo que algún día yo también publicaría mi libro con él”, y como el universo escucha a quienes realmente desean algo, Silvina publicó su primer libro apenas unos meses después.

    “Me enteré que había un concurso en Junín, Buenos Aires organizado por el Instituto Cultural Latinoamericano que recibía cuentos y poemas, entonces decidí participar. Cuando me avisan que había quedado seleccionada junto a otros 300 autores, me alegré muchísimo, sobre todo porque me invitaron a participar de una cena de gala en donde se anunciarían los ganadores, pero yo más que nada pensaba en lo hermoso que es encontrarse con gente que también escribe y que se apasiona por la literatura tanto como yo”.

    Como parte de la propuesta, se ofrecía la posibilidad de llevar cuentos impresos o editados para intercambiar con otros autores. Fue así que, en 2019, y con 20 días de margen, Silvina decidió que invertiría los ahorros de sus truncas vacaciones en su primer libro.

    Enseguida recordó la conversación con Pablo y le envió un e mail que fue respondido al instante para poner manos a la obra y así llegar a la meta trazada. “Fue impresionante el trabajo de Ana Editorial porque en algunos días tenía 50 ejemplares del libro para llevar al concurso”, comenta agradecida con el editor que además de corrector fue un consejero y compañero en el proceso de creación de sus libros y con Lucía Puntín, diseñadora de la editorial que ilustró la portada de su ópera prima “La noche iluminada” con una luna llena tal como Silvina lo había soñado.

    Ese fin de semana, Silvina publicó su primer libro en donde reunía los cuentos que llevaban esperando años a ser compartidos, viajó a Buenos Aires y conoció escritores y escritoras de todo el país y, como si fuera poco, también ganó el Quinto premio de Narrativa en el 66º Concurso Internacional “Premio a la palabra 2019” por su cuento “Expedición Planeta Tierra”.

    Cuando volvió a la capital provincial, realizó una original presentación de “La Noche Iluminada”, planteando una especie de juego del tesoro escondido en diversas plazas de Paraná, donde la propuesta era que los transeúntes se encuentren con un ejemplar suyo y que lo haga circular.

    Ella siempre dice al regalar sus libros: “Si no lo lees, no lo tengas guardado, mejor regálaselo a alguien que creas que le va a interesar”. A lo que le sigue su pedido de compartir una devolución respecto a las sensaciones que le causó al lector, con quien compartió la lectura o a qué experiencias le remitió el libro.

    A esa primera publicación, con sus dos ediciones de 500 ejemplares, le siguió “Solo aquí puede ocurrir esto. Cuentos de Entre Ríos” y “Cara y Cruz”, una novela que fue distinguida con la Primera Mención en el Concurso Bienal Premio Federal 2019.

    Así, la escritora que trabaja de docente, o la profesora que se animó a mostrar sus dotes literarios, puede compartir con el mundo sus relatos y sus pedacitos de sueños llevados al papel. A veces, al entrar al aula se encuentra con la pregunta inquisitoria de sus estudiantes: “Profe, ¿usted escribe?”, a la que contesta con la amorosidad que la caracteriza, brindando los detalles del proceso que la llevó a publicar sus cuentos y novelas.

    Finalmente, Silvina adelanta que tiene pensado publicar un libro de cuentos de viajes que recorran el terruño más cercano de tierras entrerrianas y que vayan desde ahí, sin escalas, a las estrellas, porque no le teme al relato de ficción ni al viaje interestelar.

    Además, está pensando en una novela ilustrada realizada junto a su sobrina y una “Novela para armar” con una interesante propuesta narrativa. Mientras estos proyectos terminan de cuajar, sus tres libros editados recorren las ferias, ciudades y van de mano en mano emocionando a cientos de jóvenes y mayores.

    Estas, y cientos de historias más, aún esperan pacientes en su “carpetita verde” donde guarda esos papeles escritos a mano, en máquina o en computadora en donde plasma esa alquimia, que ella compara con la cocina, en la que se mixturan los más variados ingredientes para transformarse en cuentos y novelas.

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