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lunes, diciembre 6, 2021
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    Estelas locales del art decó, de lo clásico a lo moderno

    Surgida como una expresión de estilo a escala global, el art decó dejó sus marcas en la provincia. A veces desde los cimientos, otras sólo como una política de renovación de lo existente, aún se advierte su propuesta conceptual en edificios públicos y privados y hasta en conjuntos escultóricos.

     

    Mariana Melhem / [email protected]

    El Art Decó fue una corriente artística que se desarrolló en el período entre guerras en Europa, abarcó todas las ramas del arte y el diseño y tuvo una amplia difusión en Estados Unidos transformándose en el lenguaje representativo de Hollywood.

    En Alameda de la Federación y Catamarca, de Paraná, un ejemplo más.

    Una obra icónica que emergió en el paisaje neoyorkino de los años treinta fue el Chrysler Building, mientras la película Metrópolis del Alemán Fritz Lang sintetizó una estética urbana futurista que se replicó en esculturas, afiches, pinturas y todo tipo de objetos decorativos.
    Sus líneas geométricas quebradas, las guardas en zigzag, las formas compuestas en base a triángulos generando tensiones visuales a través de la reiteración de puntas, fueron desarrolladas libremente sobre las fachadas de edificios, en su mayoría realizados con estructura de hormigón armado.

    Materiales como el granito negro o el mármol travertino vistieron los zócalos. Los interiores fueron finamente ornamentados y el mobiliario acompañó las características estilísticas de los frentes. Para las ventanas se utilizaba, frecuentemente, la técnica del vitral realizado con vidrios de colores que componían escenas geometrizadas con pequeños triángulos enmarcados con líneas de plomo.

    El frente bancario, en Villa Domínguez.

    Pero, lejos de diferenciarse de los eclecticismos del siglo XIX, el art decó amplió el repertorio lingüístico, sumando las formas emergentes de los descubrimientos arqueológicos egipcios, mesopotámicos, africanos y americanos, entre otros.

    Argentina, permeable a las modas extranjeras, lo adoptó rápidamente como estilo para todo tipo de programas arquitectónicos: viviendas y comercios; cines y teatros; sedes institucionales; grandes instalaciones industriales; mercados; portales y panteones de cementerios y para equipamiento de espacios públicos.

    Así el edificio Kavanagh es una de las obras emblemáticas de la Capital y en diversas localidades de provincia de Buenos Aires se destacan las poco convencionales propuestas del arquitecto Francisco Salamone para cementerios, plazas, sedes municipales y mataderos.

    Transición
    En el ámbito local, su versatilidad para ornamentar tanto edificios de composición clásica como los que tímidamente dejaban exhibir los volúmenes despojados del racionalismo, le imprimen el carácter de arte de transición. Con este nuevo eclecticismo se podía estar “a la moda” sin necesidad de transformar radicalmente la forma de habitar o ensayar nuevos espacios aminorando el impacto visual.

    Vivienda en Concordia, obra de Alejo Martínez.

    Así vemos el tipo “Casa Chorizo” con ornamentos geométricos, superposiciones de guardas quebradas, pero sobre un esquema compositivo clásico o arquitecturas de volúmenes de proporción cúbica con detalles zigzagueantes, vitrales con paisajes exóticos y rejas de línea quebrada.

    Esta condición de arquitectura de transición puede percibirse en la obra del arquitecto Alejo Martínez (h) desarrollada profusamente en Concordia con ejemplos que van de las formas más austeras y vanguardistas -como la Vivienda del Dr. Camaño- a ejemplos que combinan volúmenes puros con frisos ornamentales y profusas herrerías, tal el caso de la vivienda y locales Cobelli.

    Referencias
    En el espacio público, se destaca el grupo escultórico encargado al reconocido escultor José Fioravanti, para homenajear al Dr. Enrique Carbó, emplazado en la plaza del mismo nombre. La obra se caracteriza por la geometrización de sus componentes y se estructura a partir de tres figuras humanas realizadas en bronce sobre un pedestal de granito sin pulir, que simbolizan valores atribuidos a la personalidad de Carbó: Pensamiento, Probidad y Firmeza.

    Monumento a Carbó, en Paraná.

    La alegoría del Pensamiento ocupa el lugar central y más elevado de la composición, mientras Probidad y Firmeza se disponen simétricamente con respecto al centro, de pie, pero más abajo que la central. La ornamentación se limita a dos medallones en bajorrelieve y al escudo de la Provincia. Las tres esculturas, poco detalladas en general, expresan los valores a través de figuras masculinas fornidas y musculosas y de un atuendo sencillo para la femenina Firmeza.

    Monumento a Sáenz Peña, en la plaza de Paraná que lleva su nombre.

    Otros dos casos, aunque solo art decó en los pedestales, son: el conjunto escultórico realizado en reconocimiento a Roque Saénz Peña (en la plaza del mismo nombre), donde se destaca el busto central y sendas placas alegóricas realizadas por el escultor local Israel Hoffmann y el mástil para la bandera ubicado en el Rosedal del Parque Urquiza, realizado por el escultor Luis Perlotti y donado a la ciudad por filántropo Alberto Marangunich.

    Arquitecturas
    Entre las obras de arquitectura podemos mencionar las destinadas a cine, donde el Círculo Católico obrero de Paraná y el Rex, responden a los códigos de estilo con sus geometría y simetría. En Villaguay el Cine teatro Berisso y en Concordia el Odeón (aunque más cercano al racionalismo).

    Actual Cine Círculo, en Paraná.

    Los industriales y de aprovisionamiento están representados por las obras del Frigorífico de Gualeguaychú y su Salón de Ventas, el Mercado Sur de Paraná y el Mercado 3 de Febrero de Concepción del Uruguay.

    Muchos detalles poco apreciados remiten al art decó.

    En el ámbito cultural la Sociedad Instituto Magnasco de Gualeguaychú, la biblioteca Fiat Lux y el Club Social de Concepción del Uruguay; el salón del Jockey Club de Gualeguay y también el Club Progreso de Urdinarrain se enmarcan siguiendo las líneas características.
    Para el programa comercio y vivienda son variados los casos que pueblan las actuales peatonales de las ciudades más grandes.

    El Instituto Magnasco, en Gualeguaychú.

    En cuanto a residencias sobresale la localizada en la esquina de Malvinas y Santa Fe (Paraná) por su gran coherencia en el manejo de las componentes; en tanto el Palacio Rosenbrock portador de un eclecticismo de variada filiación, muestra zócalos de granito negro, columnas facetadas líneas dispuestas en forma hexagonal y en los interiores, barandas, lámparas y ebanistería que convive con otros elementos del repertorio clásico.

    detalle art decó en la actual sede de Gendarmería, en Paraná.

    También la administración pública utilizó este lenguaje, tal es el caso de los edificios de Correo en Victoria, San Salvador y Concordia, cuya arquitectura, más cercana al racionalismo, nació de las oficinas nacionales con la idea de prototipo, replicable en diferentes ciudades.

    El mármol travertino de zócalos y escalinatas con sutiles líneas ornamentales para definir las cornisas, dan cuenta de la época en que fueron realizados.

    Vivienda y comercio, en Entre Ríos y Vélez Sarsfield, en Concordia.

    En el edificio de la Municipalidad de Concordia, si bien no se percibe ninguna ornamentación, el uso de mármol travertino, la forma curvada en el ingreso, su marquesina y las ventanas verticales, lo aproximan a un protorracionalismo.

    Casa en Malvinas y Santa Fe, Paraná.

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