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miércoles, diciembre 8, 2021
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    Un libro recupera sutilezas literarias de Bogado Ibarra

    El viernes 22 de octubre a las 20, en el Museo Histórico “Martiniano Leguizamón”, se presentará el libro “Anibaladas”, que recupera parte de los aforismos que escribiera Aníbal Bogado Ibarra. El trabajo de selección fue realizado por su hija, Fabiola, que en diálogo con EL DIARIO brindó detalles de la publicación.

     

    Redacción EL DIARIO

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    El paranaense Aníbal Bogado Ibarra nació en Paraná, en 1927, cuatro décadas después de que lo hiciera el madrileño Ramón Gómez de la Serna, cuyas greguerías impactaron en distintas generaciones y también en él.

    A la tarea docente, Bogado Ibarra le agregó el ejercicio del culto por la palabra, la que ejerció como habitual colaborador de EL DIARIO. Mientras tanto, en solitario, fue escribiendo una serie de materiales que resonaban a las greguerías de Gómez de la Serna: construcciones discursivas breves, generalmente de una única frase, en la que se combinaba un tipo de humor que estimulaba la sonrisa simpática y cierta poética. “Magnífica competencia es esta del alba entre los canillitas y los pájaros”, podría ser un ejemplo cabal de estas piezas que se presentan como ocurrencias elaboradas.

    El confinamiento de 2020 por la pandemia indujo a la hija de Aníbal, Fabiola Bogado Ibarra, a que retomara la lectura de aquellos textos, siete años de producida su muerte. Y así nació la idea del libro “Anibaladas”, que será presentado por la reconocida docente e investigadora Elisa Sarrot. Lo que sigue es un extracto de la entrevista con la compiladora.

    –Desde lo emocional, ¿Cómo fue el reencuentro con estos materiales?

    –Diría que la primera emoción que experimenté estuvo vinculada al asombro, a una sorpresa mayúscula; pues si bien desde siempre habíamos disfrutado de estas reflexiones y humoradas, porque Aníbal permanentemente nos las compartía -ya sea en la familia, en reuniones de amigos o hasta en círculos académicos-, descubrir la inmensidad de greguerías escritas fue extraordinario; algo así como experimentar la sensación de estar frente a una labor inconmensurable.

     

    «NONADAS»

    –¿Cómo surgió la idea de armar un libro con estos materiales?

    –Mi padre dejó una vasta producción escrita que abarca diversas temáticas tales como historia argentina, literatura, política -entre otras- a raíz de lo cual se le sugirió en más de una oportunidad que publicara alguno o varios de esos trabajos. Sin embargo, y ante tal propuesta, la respuesta era invariablemente la siguiente: Lo único que quisiera publicar son mis “nonadas”, mis pequeñas calamidades literarias. Se refería así a sus Anibaladas: metáforas algunas, aforismos otros o simples observaciones las más.

    Vale aclarar al respecto, que el género de estas locuciones, tiene su inspiración en las greguerías de Ramón Gómez de la Serna, escritor español que vivió y murió en Buenos Aires, quien dotó de nombre a estos adagios caracterizados por un sutil toque de humor.

    No obstante esta inspiración, lo cierto es que las Anibaladas no siempre se caracterizan por esa condición sino que, por el contrario, lo nostálgico o las añoranzas de otros tiempos las tiñen de profunda melancolía.

    Pues bien, fallecido Aníbal y abocada al resguardo de sus escritos, comencé a releer estas frases de las que hallé millares, sí, millares -creería que superan las diez mil- y fue allí, ante este maremagnum de palabras que comenzó a germinar la idea de publicar esta labor.

    –¿Con qué material se van a encontrar los lectores?

    –Quienes lean estas “sutilezas” hallarán un variopinto espectro de frases breves con numerosos juegos y asociaciones de palabras, imágenes citadinas, sensibles observaciones de la naturaleza y ocurrentes rescates de expresiones tal vez nunca leídas o escuchadas y que obligarán, probablemente, a recurrir a un diccionario o, al menos, a descifrar su significado a través de un buscador en internet.

    Quien repase sus líneas podrá gozar de una lectura dinámica y entretenida, sin necesidad de ajustarse a un orden determinado pues no existe un argumento lineal que exija comenzar en la página 1 y continuar en forma sucesiva.

    Tal vez sí, sea menester tomarse un tiempo en aquellas expresiones que se presenten como las más elementales y nimias, ya que detrás de ese simplismo habrá a algo más. Clara muestra de lo que refiero se refleja, por ejemplo, en “Pan es todo”. En efecto, allí se conjuga la interpretación literal del enunciado, desde su sentido etimológico, con una concepción filosófica y espiritual del autor.

    CRITERIOS

    –¿Cómo organizó la selección?

    –Lo publicado no es el total de su producción. Como dije antes, son numerosísimas y, además, manuscritas. Ello conllevó una ardua labor de lectura, luego de tipeo y finalmente de selección.

    Esto último no fue menor. Decidir cuáles habrían de publicarse y cuáles no, llevó también su tiempo.

    Podría decirse que el criterio ha sido algo errático ya que no sigue una única directriz, y esto se advierte al encontrar en la obra desde la alusión a la práctica de deporte (boxeo, fútbol o turf) a una referencia de la Roma clásica o desde una picaresca asociación de ideas a la descripción de un menester cotidiano.

    Por otro lado, respeté variaciones sobre un mismo tema, y así las plasmé en el libro, al advertir que eran cuestiones que conmovían al autor, que le importaban. Por tal motivo será frecuente hallar más de una vez frases que aluden a las abejas, a los poetas, a la música, a la infancia como así también las que más disgusto le generaban, como la avaricia, la burocracia y la usura.

    –¿Qué valor crees que tiene la escritura recuperada?

    –Entiendo que superlativo porque permite sacar a la luz creaciones que, más allá de la calidad literaria que puedan poseer o no, ilustran y reviven manifestaciones del espíritu que han sido valiosas para quien las elaboró.

    Si a eso se adiciona, como en este caso, el estilo y la riqueza del vocabulario del autor, la recuperación se torna un verdadero tesoro, sin que sea óbice para ello la llaneza que caracteriza a varias de sus creaciones.

     

    EN LA MEMORIA

    –¿Quién ha sido tu padre? ¿Cómo lo caracterizarías?

    –Mi padre ha sido un hombre feliz, que transitó sus días sin miedo a la vida y sin miedo a la muerte. Desprendido absolutamente de lo material libró desde siempre quijotescas batallas. Así bregó por la pureza del idioma, el rescate de héroes olvidados de la Patria, la solidaridad con los menesterosos.

    Su generosidad intelectual fue otro de sus caracteres que no puedo dejar de mencionar. Eso se evidenciaba en el estímulo que brindaba a jóvenes, y no tanto, para que escribieran, lo que desearan: cartas, diarios íntimos, reseñas de viajes, etc.; dando el consejo atinado y preciso, con la prudencia necesaria que ello no se convirtiera en una suerte de censura lingüística o gramatical que abatiera el ánimo del incipiente escritor.

    Su pasión docente no menguó nunca y hasta sus últimos años dio cátedra amorosa y entusiasta a quienes estuvieron a su lado.

    Su fino humor y sus expresiones desopilantes, vienen a mi mente generando un irresistible regocijo.

    Colaborador frecuente de EL DIARIO, encontró en esta casa acogida abierta para expresar sus opiniones sin ningún tipo de limitación. Recuerdo, entre algunas de sus publicaciones en este medio, un trabajo titulado “Paraná, una ciudad cervantina”, en el que describía todos los sitios de la ciudad que tuvieran alguna referencia y/o vinculación al glorioso Cervantes o a su magna obra.

    –¿Cómo ha sido la experiencia editorial como tal?

    –La experiencia con Ana Editorial ha sido maravillosa. Encontré el aliento y espacio ideal para que este proyecto pudiera concretarse. Pablo Felizia ha sido un baluarte esencial en todo esto, tanto desde lo humano como en lo relativo a la publicación del libro en sí. Sé, y no lo dudo, que mi padre se sentiría honrado al ver su obra publicada por Ana Editorial.

     

    HACIA ADELANTE

    –¿Qué significado le asignas a este rescate de la memoria? ¿Es una forma de duelar?

    –Creo que, inconscientemente, lo que he pretendido es revivirlo a través de estas Anibaladas; imaginarlo otra vez en la ciudad que tanto amó y que recorrió desde niño; pero poniéndome límites a la melancolía, pues lo que menos hubiese querido él es generar algún tipo de tristeza. Eso, no lo habría perdonado jamás.

    –¿Cuál es el mejor legado que ha dejado tu padre?

    –Sin dudas, el de vivir con esperanza, el de confiar en la Providencia Divina y el de disfrutar de esos momentos simples, de esos milagros infinitos que tantas veces la vorágine cotidiana nos opaca.

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