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miércoles, diciembre 8, 2021
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    Madre e hija, unidas por el amor y el deporte

    Erica Franco y Abril Sosa son madres e hijas que juegan al hockey sobre patines representando al Paraná Rowing Club y repasaron sus historias. “Es un privilegio disfrutar de una misma pasión juntas”, aseguraron.

    KEVIN RIVERO

    Sin lugar a dudas que existen pocos vínculos como las relaciones entre una madre y una hija. Muchas veces, son intensas y complejas, pero la mujer hace todo lo posible para guiar a su progenitora, mostrándoles el camino para que se conviertan en personas fuertes y libres. 

    Las madres son referentes para sus hijos durante sus primeros años de vida -o toda la vida-. Son una gran influencia que pueden ejercer sobre sus hijos y construyen una relación donde no sólo existe el amor maternal, sino también, el respeto, la confianza, la honestidad y otros valores de vida.

    Sin embargo, no todas tienen el privilegio de vivir enlazadas por una misma pasión y disfrutar de unos de los regalos más grandes que puede tener una madre como pasar el tiempo a través de una actividad tan frecuente como el deporte.

    Erica Franco (EF) y Miguel Sosa formaron una familia, y de sus frutos surgieron Abril (AS) y Tiago. Los dos pilares femeninos comparten una misma predilección: juegan al hockey sobre patines e integran el plantel superior del Paraná Rowing Club. 

    Mediante una tradición familiar heredada, Erica se desempeña en la disciplina hace 32 calendarios. “Compito desde los ocho años por una tradición familiar, ya que mi papá también jugaba al hockey”, contó la delantera de 40 años en un diálogo que mantuvo con EL DIARIO. Del mismo modo, Abril, quien practica desde los cinco años y se desenvuelve como arquera, dijo: “También seguí los mismos pasos. Es algo que me hace muy feliz”.

    Los menores de edad, a partir de los 14 años, con autorización de sus padres o tutores pueden formar parte de un equipo de Primera División. Ambas comparten la cancha desde 2018 y durante tres años consecutivos, lograron quedarse con títulos locales (apertura y clausura).

    Foto: Juliana Faggi

    -¿Qué sensaciones tuvieron durante los primeros partidos que disputaron en el mismo equipo?

    – EF: Tuve sensaciones encontradas porque la adrenalina del partido me da bronca y le grito y, muchas veces, posteriormente a eso, me doy cuenta que es mi hija -relata entre risas-. Constantemente vivimos en situaciones de amor y odio.

    – AS: A veces me grita mucho y se dirige con la intención de acomodar el equipo y entramos en un cortocircuito. Me costó adaptarme un poquito, pero nos llevamos bien.

    -En el hogar me imagino que siempre aparece alguna charla sobre el deporte…

    – EF: Tratamos de que las diferentes situaciones queden en la cancha y no trasladarlas a la casa. Intentamos corregir errores y, a veces, continuamos la charla en nuestro hogar, pero se enoja mi compañera porque no quiere que le marque los errores, ya que siempre cuando concluye el partido, hacemos un balance para mejorar.

    -¿Qué puntos positivos se destacan una de la otra?

    – EF: Destaco que siempre trata de dejar lo mejor en el arco. Cuando ella empezó a competir junto a nosotras, era muy chica, pero se la bancó. Es muy responsable porque se entrena y se supera diariamente; trata de seguir progresando y no se estanca en un mismo lugar. Se corrige y se exige, y es positivo; más allá que, en el alguna ocasión no está bueno sobreexigirse, pero yo también lo vivo de la misma manera y la entiendo. Somos muy apasionadas en lo que hacemos, lo vivimos a nuestra manera.

    -¿Cuáles son los tres mejores momentos que pudieron compartir juntas con el deporte en el medio?

    – EF: No cabe lugar a dudas que todos los momentos que pasamos juntas son especiales y recordamos muchos por cosas diferentes. Intentamos sacar los aspectos positivos y valoramos todo lo que atravesamos. Pero, tiene un sabor distinto la primera vez que salimos campeonas; el Torneo Argentino que disputamos juntas y una vez que me tocó dirigirla, cumpliendo la función de entrenadora.

    -Dejando de lado los aspectos positivos, ¿Es fácil o complejo compartir la cancha?

    – EF: Depende mucho de la situación que estemos atravesando porque todos los partidos son diferentes y vivimos momentos buenos y malos como en cualquier institución o elenco que está en una competencia deportiva. Pero, en ocasiones, se vuelve difícil convivir en el terreno de juego porque somos muy exigentes y gritamos un poco más. No me doy cuenta y se me va la mano; obviamente lo hago sin intención.

    -¿Qué significa Abril para vos?

    – EF: Es todo para mí. Aparte de ser mi hija, es mi compañera en la vida y en el hockey. No conozco otro deporte, es una parte de mi vida y compartirlo con mi hija es inigualable y ella lo vive del mismo modo. Es una de las mejores cosas que me pasó en mi vida.

    -¿Cuáles son los objetivos que se plantearon para el futuro?

    – EF: Estoy en la última etapa de mi carrera deportiva y me quedan pocos objetivos deportivos porque estoy en una edad muy cercana al retiro. Sin embargo me gustaría que a Abril la llamen para una Selección o se vaya a jugar al exterior si tiene la posibilidad. Me encanta verla crecer, que siga progresando y avanzando con pasos firmes y concretos como lo ha hecho hasta la actualidad. Disfrutamos lo que vivimos diariamente y lo seguiremos haciendo en cada una de las ocasiones que tengamos la posibilidad.

    Foto: Juliana Faggi

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