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lunes, diciembre 6, 2021
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    Salir del aula al territorio, para escuchar los saberes populares

    Acaso para confirmar aquello de que no hay mal que por bien no venga, la pandemia indujo a la universidad a que se involucre en acciones de extensión que optimizaron los procesos de aprendizajes y a la vez, volvieron más intensos los vínculos con la comunidad. Para asomarse a la riqueza de un abanico de experiencias, EL DIARIO realizó una serie de entrevistas que a continuación se comparten.

     

    Mónica Borgogno

    [email protected]

     

    Las políticas de extensión son una suerte de brazo que las universidades tienden a la comunidad y sus distintos actores, para arrimar soluciones, escuchar requerimientos y problemáticas sociales, señalar posibles mejoras de políticas públicas, en fin, generar nuevos conocimientos.

    En el primer año de este devenir pandémico, la salud y la alimentación, como se sabe, fueron áreas problemáticas que se instalaron entre las principales preocupaciones de la comunidad. Tal vez por ello, las facultades de Ciencias de la Salud y de Ciencias de la Alimentación de la Universidad Nacional de Entre Ríos, estuvieron entre las que más acciones de extensión en emergencia diseñaron y llevaron adelante.

    Esas acciones en particular, vale comentar, constituyeron apenas una línea de trabajo entre tantas, que intentó acercar diversas propuestas a la comunidad y de ese modo, contribuir a paliar determinadas situaciones asociadas a la coyuntura. Así brotaron proyectos para formar emprendedoras en gastronomía entre personas que de un día para otro se quedaron sin empleo y encontraron en este rubro un posible ingreso; y también, iniciativas para dictar charlas para incorporar buenas prácticas a la producción de alimentos, destinadas a cocineras de merenderos de la zona, por citar algunos casos.

    Es que las políticas de extensión que desarrollan las casas de altos estudios, son precisamente eso, una forma de vincular los conocimientos que van y vienen de un lado y otro, que emergen o se descubren en los diversos proyectos de investigación, en las cátedras, o en diálogo con las organizaciones u organismos públicos y con las necesidades y problemas de la comunidad en que está inserta la institución educativa.

    En comunicación con EL DIARIO, Roberto Médici, secretario de Extensión de la UNER, señaló que si bien en todo este tiempo se tuvo que poner el acento en asegurar la continuidad de las clases vía online, en paralelo “se delinearon diversos ejes de trabajo para ayudar durante la etapa más severa de la emergencia sanitaria. Ahora, que se está regresando a cierta presencialidad, se empezaron a relanzar nuevas líneas”, anticipó. En ese sentido, comentó que hacia noviembre tienen previsto abrir una convocatoria para presentar diseño de “cursos de capacitación laboral y de formación profesional que deberán estar anclados en las cadenas de valor de la provincial. Estamos relevando demandas de todos los sectores productivos para ver qué propuestas encarar”, puntualizó.

    Precisamente en una reciente reunión realizada en Oro Verde con los responsables de Extensión de la UNER, se hizo un diagnóstico de lo actuado y se analizó el impacto de las diferentes acciones. Asimismo, se compartió información referida a nuevas líneas de financiación y recursos para que cada unidad académica pueda aprovecharlos.

    Otra de esas nuevas propuestas es “del área de investigación y vinculación tecnológica, para el diseño y creación de centros universitarios Pymes con el objeto de desarrollar procesos de relacionamiento con el sector productivo, colaborar con la gestión de instancias de capacitación y financiamiento y facilitar el acceso a programas nacionales y provinciales”, dijo Médici, al precisar que el objetivo es “acercar a las Pymes, instrumentos para potenciar su capacidad de producción”.

    A la hora de hacer un balance de lo realizado en 2020-2021, el entrevistado apuntó que “mucho de lo que se hizo estuvo vinculado a garantizar lo académico porque toda la estructura universitaria estaba atada a la presencialidad. Los recursos se direccionaron hacia la función académica para asegurar procesos de enseñanza-aprendizaje. En ese contexto, tuvimos que repensar la extensión porque básicamente, desde nuestra área, trabajamos en territorio y eso no se podía, pero canalizamos propuestas a través de las plataformas digitales y, de este modo, mantuvimos los vínculos con un sinnúmero de actores que la Universidad ya tenía”.

    Los jóvenes compartieron una jornada y, en breve, los productores conocerán los laboratorios de la Facultad.

    PRODUCTORES ARTESANALES

    Tener en cuenta los saberes que se producen en espacios como pasantías, prácticas, investigaciones o las múltiples actividades de extensión, es otro de los fines que persigue la universidad pública. Son las experiencias denominadas “curricularización de la extensión”. En palabras de Romina Bacigalupo, secretaria de Extensión de la Facultad de Ciencias de la Alimentación que funciona en Concordia, “es una manera de jerarquizar la currícula». Y es también, escuchar lo que otros y otras tienen para decir, transmitir, enseñar, por fuera del aula y la academia.

    Hace unos pocos días, con estudiantes del quinto año de la carrera de Ingeniería en Alimentos, en particular desde la cátedra Procesos Industriales 3, se visitó una fábrica artesanal de quesos en El Redomón, un pueblito de no más de 590 habitantes -según precisa el último censo-, ubicado a una hora aproximadamente de Concordia, cerca de Los Charrúas.

    Hasta allí llegaron los 13 futuros profesionales y sus docentes para conocer de cerca cómo producen quesos sardo y criollo unas siete familias de ese lugar. En el laboratorio de la Facultad y en la cátedra mencionada se abordan temas y cuestiones de la industria láctea. No obstante, en este recorrido y contacto directo con productores y su modo de hacer estos alimentos, hubo otros aprendizajes.

    La idea apuntó a que los estudiantes puedan “aprender de estas personas idóneas, que portan un saber hacer que no está en los libros; y valorar entonces sus conocimientos”, confió Bacigalupo.

    Luego EL DIARIO quiso saber cómo llegaron hasta ahí, cómo se establecieron los vínculos. “Nos convocó la demanda permanente, ya sea de áreas del municipio, de organizaciones sociales o como en este caso, del Instituto de Control de Alimentación y Bromatología (ICAB), quienes nos acompañaron, porque estas familias fabrican queso de manera artesanal y precaria”, contó, antes de decir que “los productores nos estaban esperando para explicar el proceso de elaboración, estuvieron muy predispuestos a seguir aprendiendo y nos convidaron con sus producciones de gran calidad y sabor”.

    “Esa fue la mejor clase que tuve en toda la carrera”, expresó una estudiante, tras la jornada junto al grupo de elaboradores artesanales de queso. Es que los anfitriones les compartieron un sinnúmero de secretos, les explicaron cada una de las etapas del proceso que insume elaborar un queso. “Nos hablaron de las vacas, del ordeñe, de la importancia de cuidar a los animales, y de hacer todo lo posible para que estén en buenas condiciones, puesto que de ello depende la calidad de la leche y en consecuencia, de los quesos”, dijo Bacigalupo.

    Bajo esta modalidad, los estudiantes salieron del aula, conocieron otras prácticas, otros modos de hacer y se apropiaron de “saberes populares que, junto a los académicos, hacen a la formación del profesional”, resaltó. Al mismo tiempo, los estudiantes preguntaron e hicieron consultas a los productores para conocer qué les gustaría mejorar o en qué se puede contribuir desde la Facultad.

     

    HUELLAS

    De ese intercambio entre estudiantes y productores surgió la posibilidad de un encuentro. Puntualmente, el 26 de octubre tendrá lugar un taller en el que los queseros podrán recorrer el laboratorio de la Universidad y conocer otros procesos industriales.

    Cómo evalúan la experiencia, se le consultó a Bacigalupo. “Es una realidad muy diferente de la realidad del mundo de los libros: fue aprender a ingeniárselas para producir mejor en las condiciones existentes, cómo afrontar los problemas, cómo fijar precios, en fin, conocer el proceso completo para elaborar quesos. Fue mucho el aprendizaje compartido, porque se trata de casos en los que es notable el esfuerzo para llegar al mejor producto posible, y a la vez proveerse de un medio de subsistencia”. Fue entonces cuando la docente expresó que “cualquiera puede googlear cómo elaborar un queso, pero la experiencia concreta, real, es lo que más atrapa a los estudiantes y, sobre todo, lo que les deja una enseñanza imborrable”, respondió la entrevistada.

    En ese encuentro, que fue vital para los universitarios, se cayó en la cuenta de lo conveniente que es hablar y contar las necesidades y problemas diarios que tienen los que producen. “Compartieron cómo tienen que lidiar con la burocracia, la inoperancia, la falta de caminos que en días de lluvias les impide salir a vender lo suyo, la falta de movilidad en condiciones óptimas, entre otras cosas”, subrayó Bacigalupo.

    Los futuros egresados de Ingeniería en Alimentos accedieron a conocer otros procesos de elaboración de quesos.

    UN SINGULAR QUESO AZUL

    La docente Liliana Gerard dirige otro proyecto de curricularización en el que los universitarios trabajan junto a docentes y estudiantes de 7° año de la Escuela Agrotécnica N° 152 Manuel María Calderón.

    Este proyecto surgió por una demanda de docentes y estudiantes de dicha escuela, a través de la cual anualmente se presenta un producto innovador en la Feria Rural de Concordia.

    En este caso optaron en exhibir un queso azul elaborado con leche de cabra. La escuela tiene producción de leche de cabra, con la que habitualmente realizan quesos de tipo criollos; sin embargo, no tienen experiencia en la elaboración de quesos azules, por lo cual solicitaron que los docentes y estudiantes de las cátedras de Microbiología General y Biotecnología de la Facultad los guiaran en la puesta a punto de la técnica de elaboración. En ese camino, están en la actualidad.

    Estos casos repasados son apenas algunos ejemplos en los que se advierte la potencia de la experiencia de extensión: se aprende de una manera más entretenida, se afirman los conocimientos desde una base real y, a la vez, se colabora con distintos sectores de la comunidad para que optimicen sus procesos y productos.

     

    Junto al Merendero San Cayetano

    Una de las características de las acciones de extensión es que pueden enfocarse en ámbitos muy diferentes de la sociedad.

    Julia Sosa, estudiante de Alimentación, pensó una propuesta de acción destinada a las familias que asisten al Merendero San Cayetano que está en la capital del citrus, y a los voluntarios que sostienen la iniciativa.

    Ya en otras oportunidades esta Facultad ha colaborado con el Merendero. En 2020, en plena emergencia sanitaria, se desarrollaron charlas sobre buenas prácticas de manufactura para cocineros/as que trabajan en el merendero (con la posibilidad de acceder al carnet de manipulador/a de alimentos). Además, se organizó el apoyo escolar para los niños/as del barrio.

    Como se ve en este caso, los equipos de extensión organizan sus acciones en función del grado de conocimiento que tienen de las demandas de una comunidad determinada.

     

    Imaginar

    No todas las iniciativas están vinculadas a necesidades elementales como producir alimentos o comer. Sin ir más lejos, el año pasado una de las acciones de extensión en emergencia se tituló Taller de animación a la lectura “Leer a otros”.

    Diamantina Miño fue la docente que dirigió la propuesta. Así, de manera virtual a través de un grupo de Whatsapp y plataformas de videoconferencia, un grupo de docentes y alumnos de Ciencias de la Alimentación, asumieron el compromiso periódico de compartir textos, para que personas que disfrutan de la lectura se encuentren con un fin común.

    Agrotécnicas y universitarios juntos: otro modo de conocer la ruralidad

    https://www.eldiario.com.ar/wp-admin/post.php?post=148694&action=edit

    Buscan dinamizar el vínculo productores-consumidores

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