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lunes, diciembre 6, 2021
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    Donaire y monumentalidad, en la arquitectura para visitantes

    Un repaso por la concepción de los hoteles insignia permite asomarnos no sólo a exigencias de época sino también a la evolución de establecimientos pensados como respuestas a demandas constantes y sonantes.

     

    Mariana Melhem / [email protected]

    Transporte y alojamiento han sido un par necesario que condicionó el desplazamiento de personas en el territorio. Así, cuando el caballo era el principal medio para trasladarse, las postas eran mojones ubicados en el cruce de caminos que permitían el descanso y aprovisionamiento de los viajeros y el cambio de animales para continuar la travesía.

    Hotel Ferreccio, en Gualeguay.

    El tendido ferroviario, incentivó la instalación de hoteles en las ciudades que, como proveedoras de servicios (de salud, comerciales, educativos, etc.), fueron grandes atractores de visitantes. Así entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del XX, los hoteles ofrecían además de la función básica, una propuesta gastronómica refinada y un conjunto de entretenimientos, como cine y billares, que hacían llevadera la estadía.

    El Hotel Ferreccio publicitaba su propuesta.

    Más tarde, la construcción de rutas y la posibilidad de desplazarse por los propios medios en automóvil, favoreció otras propuestas como las de terminales de ómnibus con hotel en los pisos superiores (Paraná, Concepción del Uruguay, Concordia).

    Hotel Colón, en Concordia.

    Pero el hospedaje no solo propiciaba el descanso y el aprovechamiento del tiempo libre, sino que también estaba destinado a viajantes que se desplazaban ofreciendo productos por catálogo a una variada cartera de clientes.

    Las grandes infraestructuras turísticas recién florecieron cuando la provincia se transformó en un destino cercano gracias a la construcción de los enlaces viales, que en sí operaron como atractivo para los visitantes, el Túnel Subfluvial aún en la actualidad sigue siendo motivo de asombro.

    Alojarse en la Capital
    En tiempos de la Confederación, Paraná -como sede de gobierno- alojó a funcionarios del ejecutivo, legisladores, diplomáticos y viajeros extranjeros; pero, a pesar del rango que ostentaba, no contaba con la cantidad ni el acondicionamiento necesario para hospedar a sus “residentes temporales”. Mientras los integrantes del cuerpo diplomático residían en viviendas importantes, otras figuras debieron recurrir a hoteles y fondas.

    Hotel Comercio, en Gualeguaychú.

    Según lo describía Juan Giménez en sus “Recuerdos Históricos de Paraná Capital de la Confederación Argentina”, el Hotel de Francia, propiedad del Sr. Brasseur era el primero en su género y allí se alojaban los viajeros más acomodados (“la creme” viajante); otro local de menor categoría era el Hotel de las Naciones, siguiéndolo en orden las fondas.

    Thomas W. Hinckliff visitó Paraná en 1861 y describió su experiencia sobre los servicios de hospedaje: “Mi compañero encontró alojamiento en una fonda que se engalanaba con el nombre de Hotel París. El propietario y la familia estaban a medio vestir y se mostraron poco amables, hasta de mal humor, quizás porque les habíamos interrumpido la siesta. El edificio consistía en algunos cuartos muy sucios que cuadraban un patio apenas tolerable. El piso de ladrillos destinado a mi amigo faltaba en parte, y las cosas estaban en general desorden…”.

    Hotel Texier, en Concepción del Uruguay.

    Alojamiento y pasatiempos
    Las propuestas combinadas nacidas entre el último cuarto del siglo XIX y la década de 1930, se desarrollaron en buena parte de las ciudades cabeceras y en aquellas que contaban con infraestructura de transporte ferro-portuario.

    El partido de patio central fue el más conveniente para organizar las habitaciones que se repetían a igual intervalo en torno al patio, articuladas mediante una galería perimetral. Los sanitarios se ubicaban en los extremos de las tiras que conformaban el patio junto a las escaleras. La planta baja se utilizaba para la recepción y las funciones complementarias (Restaurante, Café, Billares, etc.).

    Hotel Central, en Paraná.

    Los ejemplos
    En La Paz se publicitaba el Hotel Central que combinaba alojamiento con los servicios de Café y Peluquería y el Hotel La Paz, fundado en 1890, que contaba con Café, Billares y Espacioso Salón.

    En Concordia se conserva aun en pie, frente a la Plaza 25 de Mayo, el Hotel Colón que se distingue por su lenguaje clásico y su torre mirador.

    Publicidad del Hotel Comercio.

    En la esquina de 25 de Mayo y 3 de Febrero de Gualeguaychú, se encuentra lo que fue la sede del Hotel Comercio que disfrutaba de los beneficios del alumbrado público a kerosene y del paso de la línea de tranvía que unía el centro con el puerto y la estación de ferrocarril. Ofrecía cuartos especiales para familias, alojamiento para pensionistas, cuartos lujosamente amoblados y cuartos de baño.

    En Gualeguay, próximo a la primitiva estación ferroviaria, en la esquina de Mitre y Maipú, sigue siendo hospedaje el que fuera Hotel Americano – con servicio de banquetes y lunch – y posteriormente Hotel Ferreccio y Restaurant Genovés.

    Cine Marconi y Hotel Soldini, en Diamante.

    En Diamante el Hotel Soldini, vecino del Teatro Marconi, se destaca por la peculiar ornamentación que, si bien se organiza con un sistema compositivo clásico, utiliza elementos pintoresquistas; así balcones y barandas imitan troncos de árboles, mientras las pilastras se transforman en columnas salomónicas. En el coronamiento dos figuras femeninas extienden sus brazos ofreciendo guirnaldas de flores.

    En torno a la plaza, el hotel Colón, en Concordia.

    En Paraná el Ex Hotel Plaza tiene como antecedentes al Gran Hotel Americano (1883) y al Gran Hotel Gransac que fue inaugurado en 1901. Este contaba con un bar en planta baja, luz eléctrica, un baño por piso y ascensor.

    Un Palacio con cine y Teatro
    En 1929 el Sr. Texier adquirió un lote en la esquina de Eva Perón y Rocamora de Concepción del Uruguay para instalar un moderno hotel que incluyera Sala de Espectáculos. El proyecto, encomendado a los ingenieros Juan F. Cavallo y R. Marghetti se organiza disponiendo la sala, para 700 espectadores en planta baja sobre calle Rocamora, mientras el acceso al hotel se da sobre la esquina.

    Fue el primer hotel y teatro de la ciudad con estructura de hormigón armado y el segundo en contar con ascensores. Otros elementos de confort eran aportados por la calefacción central y una claraboya de techo con apertura eléctrica.

    El Hotel Mayorazgo, desde el aire.

    Un destino cercano
    La década de 1970 acercó la provincia al resto del país propiciando la construcción de servicios turísticos para todos los estratos, así a la par que se proyectaron hoteles de jerarquía provistos de casino, como el Mayorazgo, el Ayuí y el San Carlos o el Embajador; se ofrecían atractivos espacios de campings para disfrutar de una naturaleza poco antropizada. Los balnearios Thompson, Banco Pelay, Piedras Coloradas, fueron los más concurridos.

    Algunos edificios fueron reacondicionados para otros fines.

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