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martes, octubre 19, 2021
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    La potencia de la música para forjar destinos

    Músico, compositor y docente, Rolando Goldman regresó a Paraná para concretar, junto a la Orquesta Sinfónica de la provincia, el estreno mundial del Concierto del Meridiano para charango y orquesta, de Pablo Loudet. En su visita, el artista –creador de la Orquesta Argentina de Charangos- fue entrevistado por EL DIARIO para conocer aspectos de su trabajo en el Programa de Orquestas Infantiles y Juveniles “Celia Torrá” y de Instrumentos Latinoamericanos “Andrés Chazarreta”.

     

    Carlos Marín / [email protected]

    Más allá del rol de artista, Rolando Goldman ha impulsado decididamente, como gestor, la concreción de iniciativas en las que, entiende, sintetiza su experiencia de décadas en la promoción y difusión de la música popular de raíz folklórica. Este charanguista platense, de carácter afable y sonrisa franca, es el creador y artífice de diversos programas sociales y culturales relacionados con la actividad musical. Entre ellos la Orquesta Argentina de Charangos; el Programa de Orquestas Infantiles y Juveniles “Celia Torrá”; y el de Orquestas Infantiles y Juveniles de Instrumentos Latinoamericanos “Andrés Chazarreta”. Ambos dependen de la Dirección Nacional de Diversidad y Cultura Comunitaria de la Secretaría de Gestión Cultural del Ministerio de Cultura de la Nación.

    Goldman estuvo en Paraná para concretar, junto a la Orquesta Sinfónica de la provincia, el estreno mundial del Concierto del Meridiano para charango y orquesta, de Pablo Loudet. En su regreso a la capital de la provincia, en la que ha estado en varias ocasiones, fue entrevistado por EL DIARIO para conocer el estado en el desarrollo de estos programas en los cuales, a fines del corriente año, según adelanta el artista, estarán integradas casi un centenar de agrupaciones de todo el país.

    Luego de desempeñarse, de 2004 a 2009, como director de la Dirección Nacional de Artes de la Secretaría de Cultura de la Nación, fue convocado en 2020 para rearmar ambos Programas “con la idea de hacerlos crecer”, y para ello, resalta el músico, “ha sido clave el apoyo clave de Tristán Bauer”, ministro de Cultura de la Nación, que lo convocó.

    “Desde Tristán Bauer hacia abajo, hay un compromiso genuino que toda la comunidad de las orquestas infantiles y juveniles valoramos”, sostiene Goldman y enmarca este apoyo en “una decisión muy firme de recuperar lo que se hizo y de impulsar la creación de nuevas orquestas” en programas “con los cuales se reconoce a dos referentes de la música y el compromiso social en el país: la entrerriana Celia Torrá y el santiagueño Andrés Chazarreta”.

    A partir de ambas iniciativas ya existen más de 70 orquestas en distintas provincias. “A comienzos de noviembre incorporaremos entre 10 y 15 agrupaciones en diversos puntos del país y calculamos que pronto podremos alcanzar al centenar de orquestas”, se entusiasma el docente y gestor cultural.

    Los programas se proponen brindar herramientas para la creación de las orquestas. El apoyo va más allá de lo estrictamente formativo, y avanza en proveer instrumentos musicales, insumos como atriles, cuerdas, arcos, etcétera, a las comunidades que han decidido poner en marcha una agrupación con estas características.

    “También y tan importante como el aporte de instrumentos, –destaca- en forma continua se da apoyo a docentes y directores; se les entrega material didáctico, arreglos musicales, se organizan jornadas de capacitación”. En ese sentido, no se trata sólo de colaborar con el desarrollo de cada organismo, sino que “se trabaja con una idea de red, a partir de la cual vinculamos a todas las orquestas del país entre sí para que puedan conocerse, intercambiar experiencias y crecer en conjunto”.

    NUEVA ETAPA

    Tras un período de amesetamiento y de merma de apoyo por parte de los organismos oficiales años pasados, la tarea recuperó impulso en 2020. La intención es consolidarla y que crezca. En esa línea, Goldman destacó a EL DIARIO que en julio “comenzamos con otro hito en estos programas que nos tiene muy entusiasmado y viene a inaugurar una nueva etapa”.

    Ocurre que desde el inicio una de las preocupaciones ha sido “tratar que los docentes y directores de las orquestas fuesen los jóvenes que viven en los mismos barrios populares, en las villas, en los lugares más pobres del país, donde intentamos trabajar siempre”.

    La intención, remarca, ha sido “romper con ese esquema cultural que indica que `el que sabe´ es quien viene `desde fuera´ del barrio. Tenemos claro que muchas de las cuestiones de funcionamiento cotidiano de la orquesta nadie las conocer mejor que sus propios integrantes”. Para Goldman “no se trata sólo de saber interpretar un instrumento y leer una partitura y pensar que con eso alcanza para armar una orquesta en un barrio. Hay muchas otras situaciones que uno debe conocer. Por eso es clave, desde nuestro enfoque, lograr que sean los propios integrantes de la orquesta y la gente que vive en el lugar los que se apropien de ella para poder llevarla adelante”.

    Para lograrlo, se ha generado una iniciativa para estimular y promover a quienes son parte de estas agrupaciones. “Hemos creado un programa de becas para aquellos jóvenes que están desde hace años en las orquestas y que eran niños cuando comenzaron y que tienen vocación en relación a la música y un deseo de seguir vinculados a ella”, cuenta el charanguista. Y agrega: “la idea es que ellos puedan ser los profesores o los directores de sus propias orquestas o las que se vayan a crear”.

    Esto se concretó en julio con las Becas Martha Argerich, “una iniciativa que para nosotros es un orgullo”. A este programa sólo pueden acceder integrantes de las orquestas de los programas. El nombre de Martha Argerich se pensó a partir de “recuperar un aspecto que fue clave en su trayectoria artística: la ayuda que ella recibió por parte del Estado durante su formación, algo que fue determinante al finalizar su infancia. En ese momento el apoyo que le brindó el país le permitió viajar y radicarse en Viena junto a su familia para continuar sus estudios en Europa”.

    “Estamos felices que Martha (Argerich) haya accedido a que pusiésemos su nombre a las becas y también aceptó ser madrina de las orquestas de nuestro programa”, destaca con alegría Goldman. Al mismo tiempo reconoce que implica “un compromiso enorme para nosotros en relación al trabajo que tenemos que llevar adelante con los jóvenes”.

    PASOS CONCRETOS

    “Hace dos meses comenzamos con los primeros 35 becarios de distintos puntos del país, jóvenes de entre 18 y 26 años, con los que trabajaremos durante este año y el próximo”, precisa el docente a EL DIARIO. “Todos los participantes de esta experiencia están muy entusiasmados”, añade.

    Enmarcada en una visión estratégica de mediano y largo plazo, Goldman aclara que la puesta en marcha de las becas se pensó desde el año pasado, “pero generar propuestas siempre lleva un proceso para hacerlas sustentables”. Y enfatiza la idea de sustentabilidad, que se vincula a un “marco que orienta nuestra gestión en el terreno de la cultura, que es pensarla no en función de eventos, sino como procesos surgidos en el seno del pueblo a los que debemos promover, sostener y consolidar”.

    Para el músico, “el marco que orienta nuestra gestión en la cultura es pensarla no en función de eventos, sino de procesos populares a los que hay que promover, sostener y consolidar”.

    HOMENAJES A DOS REFERENTES

    El Programa social de orquestas infantiles y juveniles de instrumentos latinoamericanos “Andrés Chazarreta” homenajea a quien en la década del 30 del siglo pasado fue el creador de la primera orquesta de arte nativo en el país. Fue el primer difusor de la música folclórica argentina, difundiéndola por todo el país desde 1906 con su Conjunto de Arte Nativo culminando con la histórica representación que realizara en el Teatro Politeama de Buenos Aires el 16 de marzo de 1921.

    Por su parte el Programa de Orquestas Infantiles y Juveniles Celia Torrá, reconoce a esta referente nacida en Concepción del Uruguay, que en la década del 30 del siglo pasado, creó y dirigió la Agrupación Sinfónica Femenina, una precursora del trabajo que vincula lo artístico y lo musical con las reivindicaciones de las mujeres. En la década del 50 creó y dirigió el coro obrero en Phillips. Fue, asimismo, la primera mujer en dirigir una orquesta en el Teatro Colón. “Celia impulsó la creación del coro de obrero en la fábrica Philips, siempre vinculando el trabajo en la música con las cuestiones sociales y a la música con los sectores del trabajo”, relata Goldman y agrega: “En esta nueva etapa en la cual hay una firme decisión del Ministerio de dar un nuevo impulso al trabajo colectivo de las orquestas, se nos ocurrió que su nombre era el adecuado”.

     

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