Arriesgarse es la clave

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Juan Bautista nació en Paraná el 28 de septiembre de 1988. Siempre le gustó enseñar. Esa fue su primera pasión desde que era un niño de 10 años. Hoy sostiene que hay que estar enamorado del  trabajo que cada uno realiza y comenta cuáles son las claves para emprender en Paraná y cómo sostener los logros personales en el tiempo. Un profe que contagia buena onda, además de buenos tips de entrenamiento.

 

Paola Netto | Revista Muy Entre Ríos

 

Cuando tenía 11 años ya lideraba los grupos de distintos deportes ejerciendo como capitán y le enseñaba a su familia los juegos que veía y le gustaban. Siempre le encantó la enseñanza. “Es lo que me hace feliz”, dice emocionado y agradecido quien se recibió de profesor de educación física a los 22 años.

“A los 18 años aprobé el ingreso a Medicina en Santa Fe, pero en el medio de los festejos por año nuevo, antes de comenzar le dije a mi familia que quería estudiar para ser profe. Fui sincero. Les dije que no queria ser médico. Por suerte me comprendieron y apoyaron. Yo sabía que lo que me apasionaba era el deporte y enseñar. De todos modos aún lo tengo como una asignatura pendiente. Me encantaría poder hacer la carrera más adelante. Nunca es tarde para estudiar”.

“La carrera me enamoró desde el inicio. Y cuando me recibí fue un estallido emocional para mí. Cerré una etapa elegida y muy querida”.

Empezó con trabajos particulares en escuelas, luego se dedicó al entrenamiento de natación y rugby en diferentes clubes, fue sumando clases de baile en gimnasios e incursionó en gimnasia deportiva.

“Yo estaba bien ubicado, me había hecho un lugar. Siempre intenté ser el mejor compitiendo conmigo mismo. Pero al tiempo una persona me pidió que lo entrenara al aire libre, después se fueron sumando más personas hasta que llegué a los 25 alumnos personalizados. Laura Martino y gimnasio Hércules me dieron la posibilidad de llevar mis alumnos a sus espacios. Al ir creciendo en cantidad de alumnos me di cuenta que realmente me gustaba el entrenamiento personalizado y me puse el objetivo de llegar a los 100 alumnos. Mis amigos pensaban que estaba loco. Cuando llegué a los 50 tuve que elegir porque ya no me daban los horarios. Debía decidir si seguir mi camino y arriesgarme a dejar mis trabajos fijos o continuar como estaba y abandonar mi sueño. Así fue que decidí autogestionarme y lanzarme como autónomo. Llegué a tener 115 alumnos personalizados, levantándome a las 5 de la mañana y terminaba a las 23 de corrido. Voluntad y sacrificio durante dos años para luego poner mi propio centro de entrenamiento”.

Lo logró. Con determinación, entusiasmo y con una mirada siempre positiva sobre las situaciones que se le fueron presentando.

 

Ganas, actitud y buena vibra

Hace 4 años funciona en Paraná el Centro Integral de Entrenamiento Personalizado. Un emprendimiento personal de Pozzi que llevó seis meses de entrega y trabajo. Comenzó con 100 alumnos y hoy el gimnasio tiene 350.

“Ahí nació un sueño para mí. De este lugar las personas se llevan un buen entrenamiento y buenas vibras” dice el profesor que además cuenta con más de 55 mil seguidores en sus redes sociales personales.

“Cada tres meses algo nuevo incorporo a mi espacio. Esa es una de las claves. Proyectar es como entrenar para mí. Siempre estoy pensando en cosas nuevas. Hay veces que son viables y otras no tanto (se ríe). Pero  en mi vida siempre estoy proyectando”.

 

El desafío de la pandemia

Durante la pandemia, Juan atravesó un momento muy crítico teniendo en cuenta que los gimnasios dejaron de funcionar durante meses y muy pocos alumnos aceptaron la modalidad de entrenamiento on line durante la cuarentena estricta. En ese tiempo volcó sus energías a potenciar sus redes sociales. Hoy, su perfil supera los 58 mil seguidores.

“Creo que la gente busca buenas vibras en mis redes. Más allá de la exposición física (porque los estereotipos físicos siguen vigentes y yo en parte, laburo de eso) creo que la buena energía se contagia  y es necesaria. No sólo muestro tonterías, cosas cotidianas, momentos de relajación  y entrenamiento. También hay días malos y adversos. Pero hay que enfatizar y comunicar cosas positivas. Hace dos meses participé de una jornada solidaria en un asentamiento y lo compartí en mi perfil de instagram. Mucha gente se contagió de esa energía, se sumaron y ahora estamos organizando una nueva intervención solidaria más grande para el mes de noviembre. Mucha gente se acercó para acompañar y eso está buenísimo. Ayudar y contagiar cosas buenas. De eso se trata”.

 

La importancia de agradecer

“Cuando uno comprende que está con una vibración muy alta, cuando sentimos que las cosas están funcionando hay que agradecer lo que se está viviendo. Soy un agradecido de cada paso que doy. Hay que darse un tiempo para frenar, observarse y agradecer lo bueno que nos pasa. Muchas veces en la vorágine de la vida no apreciamos ni valoramos lo que vamos consiguiendo. Eso lo aprendí con los golpes que te da la vida y el tiempo”, finaliza el emprendedor paranaense.