“Todos los días me levanto con ganas de hacer algo por el otro”

232
Alicia Glauser. Foto: Gustavo Cabral.

Alicia nació en Paraná y desde pequeña tuvo una mirada atenta y una escucha activa para reflexionar  sobre los problemas sociales y pensar soluciones para cada uno de ellos. Su madre fue su mejor amiga y confidente. Se formó en la Universidad Popular como especialista en contabilidad comercial y luego pudo aplicar esos saberes a su propia actividad laboral ya que toda su vida se dedicó al comercio. Símbolo del vecinalismo en Paraná, apunta a un recambio responsable, solidario y fuerte para seguir luchando por una ciudad más equitativa y más distributiva.

 

 

Paola Netto | Revista Muy Entre Ríos

 

Durante su niñez, Alicia Glauser vivió una Paraná distinta en lo edilicio, las actividades productivas que se desarrollaban, las formas de  vivir y de luchar en conjunto.

“Funcionaba la usina con 400 obreros, la fábrica de fósforos  con 250 obreras, el  Ministerio de Obras Públicas con más de 2000 trabajadores, el ferrocarril  tenía muchísimo movimiento  y el puerto estaba en su máximo esplendor. Aquí anclaban los barcos que iban a Paraguay y hasta tenían un sindicato los estibadores. Ese lugar era un permanente mundo de gente”. Así recuerda la ciudad capital Alicia Glauser, quien hace 37 años integra la comisión vecinal del Barrio Santa Lucía, en el sur de Paraná.

 

La infancia sobre las barrancas

 

“Fui a la escuela Moreno en la primaria, quedaba a una cuadra de mi casa, yo vivía en la zona del parque frente a la usina. Por eso defiendo tanto los terrenos cercanos al Patito, porque en esas barrancas viví mi infancia junto a mis vecinos y amigos”, expresa la vecinalista en relación al actual conflicto por los terrenos ubicados entre calle Gregoria Matorras de San Martín y Manuel Alberti.

“Noté muy temprano las desigualdades que había en mis compañeritos. Había niños que tenían mucho y otros que no tenían nada. En aquellos años las familias que vivían en esa zona del Parque, sobre calle Mitre, iban a esa escuela y también todos  alumnos cuyas familias vivían ya sobre Guemes al final y otros barrios. Se veía el desprecio y eso me molestó siempre. Hoy siento lo mismo cuando observo situaciones de discriminación”, manifiesta contundente Glauser.

A los 14 años empezó a interiorizarse y a preocuparse por las cuestiones sociales de la comunidad. Por esos años soñaba con una sociedad más distributiva, con viviendas, salud, educación, formación,  capacitación y sin diferencias sociales. La participación activa y comprometida comenzó ahí mismo. No en uno sino en varios grupos de vecinos y en diferentes reclamos y luchas en común.

“Abracé mucho la solidaridad hacia los demás  afianzando una forma de pensamiento y acción verdaderamente democrática,  cosa que hoy no funciona mucho. Del Parque directamente fui a vivir al sur en el año 1978. Ese barrio era un monte, había huertas y quintas, cañaverales, maleza. En su momento era un espacio de la ciudad que se promocionaba y los costos eran muy bajos para adquirir terrenos. Llegamos para desmalezar y empezar a armar el barrio desde cero. No había agua ni luz. En el año 1983 con el regreso de la democracia, en diciembre conformamos un pequeño grupo de vecinos para armar una comisión provisoria y reclamarle al intendente, que era Don Humberto Varisco, el agua para la zona. Lo conseguimos, pero cuando finalizó esa primera etapa nos dimos cuenta que había mucho  más por hacer. Así me fui quedando en las sucesivas comisiones, primero fui secretaria, luego vicepresidenta de la comisión y luego pasé a ser presidenta. Hoy ya hace 37 años que estoy en la comisión del barrio Santa Lucía”.

El barrio Santa Lucía tiene 12 kilometros, 62 manzanas,  102 cuadras asfaltadas, cuenta con un jardín maternal que se fundó en el año 1987 con el esfuerzo de todos los vecinos  y con los años se pudo construir la escuela. Lo mismo sucedió con el salón vecinal con el que hoy cuentan gracias al trabajo de la comisión. La organización, horizontal en la práctica y poderosa en las acciones que encara realiza un trabajo mancomunado y solidario  todos los días.

“No es fácil ser vecinalista. Es levantarse todos los días con ganas de hacer algo por los demás.  Usamos nuestros autos, nuestro dinero y tiempo. La pandemia nos apagó y desarmó, pero seguimos trabajando igual.  Hoy mas unidos a pesar de todo. Cuando no hay respuestas rápidas ante problemas urgentes la gente se cansa, va dejando de participar”.

 

La participación y la juventud

 

“Hoy el vecinalismo no es lo que queremos que sea en Paraná. La ciudad hoy tiene obras públicas pero es una ciudad que no tiene planificación. Nunca la hubo. Y lo que se hace sobre la marcha, favorece a algunos en detrimento de otros.  Paraná es hermosa, amo mi ciudad, pero aún existen muchas diferencias sociales. La gran diferencia del centro, parque y el resto de los barrios es evidente y allí es donde se nota la falta de planificación. La asamblea quiere una ciudad vivible, la que todos merecemos y en donde el reparto sea parejo para vivir mejor. Hay jóvenes que están participando en todos los barrios que conforman la Asamblea pero nos gustaría que fueran más. Es momento de hacer el recambio. Nosotros deberíamos poder descansar en las acciones de los jóvenes. Hay quienes trabajan muy bien, pero hace falta más gente comprometida por el bien común”.

La funcionaria

Alicia fue funcionaria en la gestión de Julio Solanas, donde tuvo a su cargo la Dirección de las Vecinales de la ciudad desde el 2003 al 2007. “Yo me dediqué al 100% y fue brillante. Nunca me sentí funcionaria. Nos juntábamos en las vías  con más de 50 vecinalistas  a programar acciones y a participar a congresos en varias provincias, además de encarar cursos de capacitación que ayudan mucho a las familias de los barrios”.

Para ella fue una etapa que culminó allí. “No me interesó más la función pública, me interesa lo que estoy haciendo ahora que es la defensa de los derechos ciudadanos en todos sus niveles. Eso deseo. Que todos esos derechos se cumplan”.