La dimensión horizontal, la escuela de Valle María

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La escuela parroquial de la Aldea Valle María.

La escuela parroquial de la Aldea Marienthal, Valle María en la provincia de Entre Ríos representa la dimensión horizontal para esta comunidad, y junto con el templo, conforma el centro de la planta urbana.

 

Darío Roberto Wendler | [email protected]

 

El 26 de julio de 1892, la Compañía de Jesús, transfiere la responsabilidad de la atención pastoral a la Congregación Misionera del Verbo Divino, fundada por el sacerdote alemán Arnoldo Janssen. Asume como párroco el P. Ludger Grüter. Su primera y gran preocupación fue la educación, tanto religiosa como la escolarización de los niños que había en toda la colonia, especialmente en Valle María.

Debemos saber, que la educación religiosa e instrucción de conocimientos, en los más de 100 años vividos en el Volga, estuvo unida y brindada por los “schulmeister”. Dicha persona fue originalmente el ayudante-sacristán en el culto religioso, y enseñaba a su vez a los niños los conocimientos básicos escolares: lectura, escritura y aritmética. Dictado en lengua alemana. El estado zarista ruso, no se había preocupado por brindar educación e instrucción por lo menos hasta 1880. Ese era el modelo educacional que habían tenido y mantenido con recursos propios (no estatales) por generaciones, en la región del Volga y traían a estas tierras.

Cuando la Congregación del Verbo Divino asume la administración de la parroquia, que abarcaba toda la Colonia General Alvear, con las cinco aldeas católicas, hacía un año que funcionaba una escuela laica del estado provincial, a 20 metros de la casa parroquial de Valle María. Y dependía del Consejo Escolar de Diamante. Iban pocos alumnos, por varias razones, entre ellas la dificultad de la lengua y exclusión de la instrucción religiosa. El párroco Ludger Grütter entra en conflicto con el docente a cargo y con las autoridades del Consejo Escolar.

La comunidad junto al párroco, deciden crear una escuela parroquial. Alquilan un galpón desocupado a Conrado Seib de 8 metros x 5 metros. Y se hace cargo de la instrucción el Hermano religioso Alexius. Por la mañana, en castellano, instrucción escolar básica; y por la tarde, formación religiosa y canto en alemán. Las familias dejaron de enviar a los niños a la escuela pública. Mientras que la escuela parroquial pronto tuvo 70 niños. La inspección del Consejo de Educación no aprobó esta iniciativa, clausurándola por deficiencias edilicias y falta de mobiliario acorde.

De todos modos, la comunidad y el párroco deciden continuar con la iniciativa y este modelo educativo, contra la voluntad y modelo propuesto desde el Consejo de Educación: escuela laica y en lengua castellana. Así el 11 de octubre de 1892, se coloca la piedra basal del actual edificio en el solar destinado para dicho fin, a pocos metros del actual templo. Toda la obra se enfrentó con recursos donados por las familias, materiales, mano de obras y mobiliario correspondiente: bancos, pizarrones, etc.

En marzo de 1893 se inauguró la escuela parroquial. Los Hermanos religiosos estuvieron al frente de los niños: Eduardo Quirin, Alexius, Max Peüsser, Landolio Schütte y Borja Dalchen. Y la docente Ernestina Strassener, de las niñas hasta la llegada de las Hermanas Siervas del Espíritu Santo en 1895: Andrea Hegemann, Xaviera Kaup, Scholástica Bechert y Andrea Niemann.

Hasta 1954 funcionó bajo dos nombres: Escuela Nº 102 “General Alvear” para varones; Escuela Nº 103 “Manuel Belgrano” para mujeres, con sus respectivas direcciones a cargo de sacerdotes y religiosas.

En 1954 la escuela se unifica pasando a ser la Escuela Nº102 “Manuel Belgrano”, quedando bajo la dirección del párroco Jerónimo Schonfeld. En 1960, la dirección del establecimiento pasó a mano de las Hermanas Siervas del Espíritu Santo, hasta el traspaso definitivo al Arzobispado en el 2005.

 

ESFUERZOS POR UN NUEVO TEMPLO

Crecía la población y la necesidad de ampliar el templo levantado en 1886. En 1899 habían llegado las tres campanas francesas. La factura del importador es A.T. Barelli e Hijo, es del 2 de junio 1899, allí figuran cuatro campanas. Probablemente, la más chica, de 21 kilos, se habrá destinado a alguna capilla o a la escuela parroquial. Las otras tres tienen: la grande de Tono Do de 224,200 kg al Sagrado Corazón; la mediana de Tono Mi de 160,100 kg a la Inmaculada Concepción de María; la más pequeña Tono Fa de 101,300 kg a San Francisco de Asís. La factura dice a $ 2 por cada kilogramo. El valor total, con la montadura correspondiente para cada campana fue de $ 1.258, 50. El templo no tenía torre-campanario, se las ubica sobre un armazón alto, armado con gruesos tirantes de madera, a la derecha del templo. La actual torre se comienza a edificar en 1923, inaugurándose el 24 de enero de 1924 con el traslado de las campanas a la torre actual. El revocado y modificación de la “aguja de la torre”, que era de cuatro caras, se produjo en 1956, por una redonda y revocada.

Luego, en 1955 el párroco P. Jerónimo Schönfeld tramita ante las autoridades eclesiásticas, la autorización para comenzar con el proyecto y planos para un nuevo templo: Nave y Presbiterio. Lograda la autorización, se organizan fiestas, kermeses, proyección de películas, rifas y un sinfín de modos de conseguir financiamiento del pueblo, para los materiales que van acopiando.

En 1960 se constituyó la comisión Pro-Templo. Los planos fueron confeccionados por la Confederación Argentina de Religiosos “Servicio de Construcciones” (oficina en Sarandi 41, TE 47-6241, Capital Federal) Todas las notas son firmadas por el Gerente Dardo Palavecino. Acuerdan un estilo Románico.

En septiembre de 1960 comienzan con el replanteo y la excavación. Los hermanos italianos Codaglio Alfisio (nacido en 1908) y Sergio (nacido el 1912), que tenían un carnet expedido por el Colegio de Ingenieros como Artesano Idóneo de la Construcción, fueron los que tenían a cargo la obra, junto al capataz responsable de las tareas, Adolfo Sequín (nacido el 11/10/1914). Todos residían en Diamante y tenían una Sociedad Constructora de Hecho. También trabajaron en el colegio Stella Maris. El P. Jerónimo Schönfeld viaja a Alemania, enviando financiamiento para la escuela parroquial y el templo. Asume como párroco el sacerdote Miguel Dittler y da continuidad a la obra.

En 1962, con la llegada del nuevo párroco Vicente Keiner, retoma con fuerte impulso la obra que avanzaba algo lenta. Renuevan la comisión. Visitaban a cada familia, el presidente y el párroco, en su tradicional Renault 4 L, color beige. Algunos campesinos, solían cerrar con candado la tranquera, algo agotados de las contribuciones e insistencia de Vicente. Se levantan las paredes en torno al templo existente hasta el techo. No se modificó la actual torre.

El 24 de octubre de 1971 fue inaugurada por Mons. Ricardo Brochs, obispo de Concordia. El estilo arquitectónico, con una fuerte impronta ecléctica, corresponde en líneas generales al neogótico.

Pero esto no es todo. Este templo guarda en su interior, más precisamente en el ábside (parte abovedada del presbiterio) un magnífico mural, realizado por la artista plástica Amanda Regina Mayor. Nacida el 7 de marzo de 1929 en Paraná, desarrolló su actividad docente de inglés, de caligrafía y dibujo ornamental y educación plástica. Comenzó en 1975, en la Escuela Comercio Carlos Pellegrini. Y fuera de la educación formal, tenía un taller de artes visuales vinculado a la actividad parroquial, que daba de forma gratuito. Se acogió al beneficio jubilatorio el 31 de agosto de 1991. Dicho mural pudo realizarse con la donación del Hermano Religioso Fermín Kranevitter, que había dejado sus bienes testados en favor del templo. Fue bendecido por el arzobispo Estanislao Karlic el 7 de diciembre del 2000, siendo párroco el P. Juan Frank.