El templo de Valle María, el corazón de la aldea

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Iglesia Inmaculada Concepción, en la aldea Valle María.

Colaboración | Darío Roberto Wendler 

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El modelo de vida social y las creencias de los Alemanes del Volga se materializaron en el diseño de la aldea Valle María (Marienthal), Entre Ríos, específicamente en la centralidad del pueblo. El templo y la escuela: la intersección de dos dimensiones de la vida.

Para quienes vivimos toda una vida en nuestra “aldea”, seguramente es normal y no nos sorprende que el centro de nuestra planta urbana sean dos edificios: el templo (iglesia) y la escuela.

Cuando vamos a otras ciudades importantes de la región, en general la centralidad son plazas grandes y los edificios que se encuentran en rededor, representan los distintos poderes de la sociedad.

La actual plaza Centenario de la aldea Valle María, era desde los inicios, el patio de la escuela y de la iglesia. Durante muchísimos años estuvo perimetrada por un tapial, rejas y portones de acceso. En el diseño urbano, el concepto “plaza-mercado” no estuvo presente en la organización del espacio físico y social de los Alemanes del Volga. Ese “patio de la escuela y de la iglesia” era la intersección y encuentro de dos dimensiones, ejes de la vida, que a continuación desarrollaremos brevemente.

Cuando nuestros ancestros diseñaron la planta urbana, allí definieron la centralidad y estilo de vida. Cada edificio representa una dimensión que son los ejes de la vida, para esta comunidad: la vertical y la horizontal. El templo (la verticalidad) es la conexión con todos aquellos valores trascendentes e inmateriales. Representa los valores éticos y morales que gobiernan (o rigen, o marcan) la vida. Y la escuela (la horizontal) el ámbito de los valores sociales, los conocimientos e instrucción necesaria para adquirir las destrezas y saberes.

Esa fue también una de las razones que esgrimieron los colonos Alemanes del Volga, ante el Administrador de la Colonia General Alvear, que tenía la misión de ubicar a cada familia en las chacras pertinentes. El gobierno nacional fundamentaba esta organización de la colonia en el concepto: gobernar es poblar, ocupar el territorio, los campos. Mientras que los colonos querían vivir agrupados en aldeas, según su procedencia de la Bergseite (lado derecho y montañoso del Volga) y Wiesenseite (lado izquierdo, de la llanura del Volga). Y según la religión: Aldeas católicas y protestantes. Las dos posiciones llevaron varias semanas de enfrentamiento y tensión en el campamento de la Chacra 100, al punto que amenazaron con irse a Hinojo, provincia de Buenos Aires o al Brasil. Y el administrador, Samuel Navarro, llegó a traer al comisario y juez de paz recientemente designado para toda la Colonia General Alvear y una fuerza policial, con la intención de amedrentarlos.

Al fin, después de tensas semanas, el administrador presentó el pedido de los Alemanes del Volga, a la administración central de la colonia en Buenos Aires, la cual autorizó a vivir agrupados en aldeas, quedando como fecha común el 21 de julio de 1878, para las cinco aldeas: Valle María (Marienthal-Vizcachera); Protestante (Protestandörfche-Bauer-Dörfche); San Francisco (Pfeifer- Las Arañas); Spatzenkutter (Marienfeld-Campo María); Salto (Heiligen Kreuz-Santa Cruz-Köhler).

El vivir agrupado en aldeas, permitía y posibilitaba asistir todos los días a la escuela y a la iglesia. Los precarios caminos y rudimentarios medios de transporte no habrían facilitado el traslado de los niños a la escuela, desde las chacras. Algunas ubicadas a varios kilómetros de distancia.

 

LAS CHACRAS

Los meses de julio y agosto del 1878 fueron utilizados para establecerse en las chacras 201 y 202, de la actual Valle María. Como no contaban con materiales para hacer sus casas, recurrieron a una ingeniosa y creativa idea: cavaron fosos de cuatro metros de ancho por 17,50 de largo y dos de profundidad. Con soportes de varas de sauce, cañas y paja brava y los “pencones” de tierra sobre ella, armaron el techo provisorio. Así las cosas, mediante una escalera cavada en la tierra, pudieron refugiarse del frio y del calor por un tiempo hasta tener ladrillos y materiales para hacer sus casas típicas. Por ello, los vecinos del “Diamante” les pusieron el mote de Aldea Vizcachera. Esto está documentado en varios informes oficiales y cronistas de la época.

En agosto de 1878, ya instalados, eligen el primer Consejo Directivo, una especie de gobierno para las cuestiones prácticas. Instalados en las Aldeas, quedaron librados de las decisiones del poder del administrador de la Colonia General Alvear, Samuel Navarro. Esto les posibilita impregnar en el diseño de los solares (manzanas), tamaño de terrenos, ubicación de los futuros edificios, y medidas de las calles, de acuerdo a su concepción de organización urbana.

 

LA DIMENSIÓN VERTICAL

En las dos manzanas dispuestas para la iglesia y escuela, deciden levantar una “capilla-oratorio” de 24 metros x 6 metros. Construcción sencilla de adobes, cañas tacuaras y techo impermeabilizado con cuero de yeguarizos, dicen las crónicas de Nicolás Gassmann. Esto fue el 28 de noviembre de 1878.

Las familias, en su mayoría estaban en las “vizcacheras”, algunos levantando sus viviendas, pero ya pensaron y pusieron recursos para ese valor tan importante: la capilla que representa la trascendencia.  En 1880 llega el sacerdote de origen polaco de habla alemana Adalberto Bukowski, para la atención pastoral de toda la colonia y se establece en Valle María.

Desde 1883 hasta 1892, la Compañía de Jesús (Jesuitas) asume la atención pastoral de toda la parroquia que abarcaba la Colonia General Alvear, estableciendo la sede administrativa en Valle María. Fueron los misioneros el Padre Tewes, P.  Herman, P. Groegor.

El 22 de julio de 1885 se decide construir un templo material de 26 metros x 12 metros, con un espacio para el presbiterio de 10 metros.

El 14 de junio de 1886 se bendijo y colocó la piedra fundacional del templo. Y el 19 de diciembre se inauguró, bajo la advocación de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

Así describe una crónica familiar: “Se resolvió en asamblea que cada familia contribuiría con 2.000 ladrillos y $100 en efectivo. Con gran entusiasmo los colonos pusieron manos a la obra y en poco tiempo habían acercado al lugar de la proyectada iglesia 186.000 ladrillos, todos gratuitamente. Grandes montones de arena fueron traídos desde el río Paraná, en carros. Lo mismo cal, chapas de zinc, para techar y otros materiales comprados en Diamante y Paraná. Cuando todos los materiales estaban reunidos, bajo la advocación de la Santísima Trinidad y la Inmaculada Concepción, el 1 de junio de 1886, se punteó la primera palada en apertura de los cimientos.

El 14 de junio del mismo año, el Reverendo Tewes, en presencia de los Padres Hermann y Groeder, bendijo la piedra basal de la futura iglesia. La nave tendría 26 metros de largo. El coro 10 metros. El ancho exterior 12 metros”.

El 19 de diciembre fue solemnemente bendecido bajo el amparo y advocación de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, por el P. Friedrich Tewes.

En tanto, el 2 de agosto de 1887 se levanta la cruz de piedra mora que se encuentra junto al templo actual. En dicho año un brote de cólera afectó a toda la población. Los relatos de la memoria familiar nos cuentan: “Aquí ampliamente demostrado el espíritu solidario del santo sacerdote Rvdo. P. Tewes, como fiel pastor de su grey. A cuantos enfermos asistió sin miedo que lo detuviera, ni de día ni de noche, brindando asistencia y consuelo a cientos de personas. Ni bien desapareció el cólera, se presentó la enfermedad de la viruela que hizo estragos entre la gente”.

 

 

 

 

Iglesia Inmaculada Concepción, en la aldea Valle María.