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    Los trabajadores de Ángeles Custodios buscan hacerse cargo de la institución

    La congregación religiosa que lo administra decidió no renovar el contrato con el Copnaf. Los trabajadores quieren continuar con la obra pero piden la asistencia de la municipalidad o del gobierno provincial.

     

    Redacción EL DIARIO | [email protected]

     

    La congregación religiosa Hermanas Obreras Catequistas de Jesús Sacramentado resolvió no renovar el contrato con el Copnaf por el cual administran el hogar de niños Ángeles Custodios, de Paraná.

    “Con el paso de los años hemos ido sufriendo la disminución de vocaciones, realidad que lamentablemente compartimos con la Iglesia toda. Esto nos sitúa en un hoy que nos obliga a reorganizarnos para continuar estando presentes en la Iglesia y especialmente en la Arquidiócesis de Paraná”, expresaron desde la organización religiosa en una carta en relación a la decisión tomada.

    En ese sentido, aclararon que en el hogar de Hernandarias, que también administran, se hará cargo de la institución “una ONG y la Municipalidad, ofreciendo como congregación el edificio en comodato”. En lo que se refiere al hogar de Paraná, las monjas entendieron que las personas que trabajan allí pueden continuar con la obra. “Ellos lo quieren, los niños también, los vecinos nos han expresado lo mismo, al igual que los socios, la comunidad parroquial y tantas personas que se acercan a diario”, expresaron.

    En ese sentido, los trabajadores de Ángeles Custodios se han organizado con el objetivo de que el hogar continúe prestando el servicio a los niños. El fin de semana estuvieron en distintos lugares públicos pidiendo firmas a la comunidad para un petitorio que van a presentar a las autoridades municipales y provinciales.

    Nancy Retamal, trabajadora de Ángeles Custodios, dialogó con EL DIARIO y explicó la situación en que se encuentra la institución.

     

    REUBICADOS.  “Nos informaron que la congregación no va a seguir a cargo del hogar de niños porque no van a renovar el convenio que tienen con el Copnaf. Eso dejaría a los niños sin su casa y lugar de pertenencia porque tendrían que ser reubicados. Por todo lo que han pasado en su corta vida es un desarraigo más que tienen que enfrentar. La idea de ellos es irse de acá con una familia y no pasar a otra institución donde tendrían que rearmar sus vínculos desde cero”, remarcó Retamal sobre la situación de los menores.

    En cuanto a los trabajadores, indicó: “Las personas que trabajamos para la congregación quedaríamos sin trabajo. Lo que estamos pidiendo es hacernos cargo de la institución y poder seguir con el hogar ya que las hermanas están dispuestas a cedernos parte del edificio y para eso necesitamos el apoyo de la Municipalidad o del Gobierno Provincial. Porque contamos con nuestra buena voluntad, con nuestro trabajo y el esfuerzo pero hay que sostener la obra”.

    —¿Qué tipo de apoyo es el que piden al Estado?

    —Necesitamos que ellos (la Municipalidad o la Provincia) se hagan cargo de firmar el convenio con el Copnaf. Eso implicaría, en el caso de que sea la Municipalidad, aportar la otra parte del sueldo. Actualmente, el Copnaf paga la mitad del sueldo y la congregación paga la otra parte. Y también los gastos de mantenimiento del edificio, mejoras, luz, gas. De los chicos ya se ocupa el Copnaf, la parte de los niños ya estaría cubierta. En el caso de que fuera la Provincia la que se hace cargo, nosotros estamos pidiendo pasar a ser planta permanente del Copnaf, porque hay personas que hace más de 15 o 20 años que están trabajando y queremos que se les reconozca el trabajo. En ese caso seríamos parte del organismo.

    —¿Cuántos son los trabajadores?

    —Somos 12 los que estamos en esa situación. Hay otros empleados que son planta permanente del Copnaf y serían reubicados. No perderían el trabajo.

    —¿Qué tareas hacen?

    —Nosotros estamos para el bienestar del niño. Hacemos lo que haga falta en el momento, según lo que el niño necesite. Los llevamos al médico, los ayudamos con las tareas de la escuela, cocinamos, limpiamos el lugar, lavamos la ropa. Hacemos lo que haga falta y todos estamos para hacer todo. En el trabajo diario, tenernos un reparto de tareas. Por ejemplo, a mí me toca el apoyo escolar, pero eso no quita que si ellos necesitan otro acompañamiento también me toca hacerlo.

    —¿De quién son empleados?

    —Los 12 que nos quedamos sin trabajo dependeríamos de la congregación. A partir de 2017 estamos como monotributistas.

    —¿Tendrán algún tipo de indemnización?

    —Hasta ahora no hemos hablado nada de eso pero tampoco nos han ofrecido.

    ¿Cuántos niños son?

    —Trabajamos con un cupo de entre 20 y 25 chicos. En este momento, quedan alrededor de 10 porque por esta situación los están sacando de a poco para que no sea tan traumático de llegar a diciembre y que los tengan que separar a todos de golpe. Algunos están vinculándose con familias, otros llegado el momento serán llevados a otras instituciones. En este momento, el más chico tiene 6 recién cumplidos y se acaba de ir la más grande que tiene 16.

    —¿Están en espera de ser adoptados?

    —Algunos niños están con preadoptabilidad, en espera de una familia para vincularse. Otros no, están esperando que legalmente se defina su situación que van a ser adoptados o no.

    —¿El edificio a quién pertenece?

    —Según nos hemos enterado ahora, pertenecería al Arzobispado, pero no estamos seguros. Son comentarios que hemos escuchado. Lo planteamos al Arzobispado y estamos a la espera de una respuesta de ellos. Lo que nosotros pedimos es poder seguir trabajando acá.

    —¿Han tenido algún tipo de contacto con la Municipalidad?

    —Pedimos una audiencia con el Intendente y también con la viceintendenta y estamos esperando. A nivel provincial estamos esperando reunirnos con el Gobernador y no hemos tenido respuesta. Hoy al mediodía (por este lunes 20 de septiembre) nos recibe la ministra Marisa Paira. Vamos a ver qué respuesta nos da ella.

     

    “Es una obra hermosa”

    —¿Por qué renunció la Congregación al convenio con el Copnaf?

    —Eso debería hablarse con la congregación. A nosotros lo que nos dijeron es que quieren dedicarse a la catequesis que es su carisma y no querrían seguir trabajando como hogar. Ellas se quedarían en una parte del edificio y nos cederían la otra parte. Los chicos que no estén vinculándose con familias serían reubicados en otros hogares. Pero no solamente estamos pidiendo por los niños que están ahora sino también por los que pueden venir en un futuro. Porque la obra es hermosa, a los chicos se les enseñan valores, salen estabilizados de sus conflictos que los han traído a estas casas. Supuestamente el hogar es para chicos hasta 10 años pero nosotros tenemos el compromiso de que puedan terminar la escolaridad primaria. En el caso de los chicos que están comprometidos con el estudio, que tienen la voluntad de salir adelante y lo manifiestan con su comportamiento se los sigue apoyando.

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