Condenan a policía por hurtar sidras y pan dulce durante un procedimiento

172
El juez resolvió hacer lugar al acuerdo de juicio abreviado que le presentaron el fiscal y la defensora pública.

El imputado era cabo de la Policía de Entre Ríos. Fue condenado a la pena de 40 días de prisión de ejecución condicional por hurtar en un procedimiento por un conflicto familiar, sidras, pan dulce, un encendedor y un atado de cigarrillos que guardó en la caja del móvil policial en el que se movilizaba. Al ser descubierto, dejó parte del botín en la vereda pero se quedó con los cigarrillos.

 

Redacción El Diario | [email protected]

 

Un cabo de la Policía de Entre Ríos, de 26 años, fue condenado a la pena de 40 días de prisión de cumplimiento condicional por hurtar de un procedimiento policial alimentos y elementos que estaban en la vivienda a la que concurrió en un móvil de la fuerza, ante un llamado por un conflicto familiar.

El juez de Garantías N 3 de Paraná, Ricardo Bonazzola, resolvió hacer lugar al acuerdo de juicio abreviado que le presentaron el fiscal, Mariano Budasoff, y la defensora pública, Romina Cian, y lo declaró autor material y responsable del delito de  Hurto calificado por haber sido cometido por un miembro de la fuerza policial”.

 

El hecho

El efectivo reconoció, tal como lo exige el instituto de juicio abreviado, que conforme a la descripción efectuada de los hechos por  la Fiscalía, que «el 5 de enero de 2021, en momentos posteriores a las 23, encontrándose en un procedimiento policial por un conflicto familiar dentro de la vivienda ubicada en calle Luís Alberto Fadil de Paraná, el cabo de la Policía de Entre Ríos ADA, sustrajo sin autorización ni conocimiento alguno de sus moradores, sidras, pan dulce, un encendedor y un atado de cigarrillos y los guardó en la caja del móvil policial 1009.

Al advertir la sustracción el morador del lugar -JMG-, el funcionario policial depositó todos los efectos sobre la acera del domicilio, quedándose con un atado de cigarrillos y un encendedor».

 

Testigos

Más allá del expreso reconocimiento que el efectivo realizó libremente y tras ser asesorado por su defensa, el juez valoró la prueba que se colectó en la investigación.

Entre estas se destacó el testimonio de colegas del imputado. Estos refirieron que “una vez resuelto el conflicto suscitado en el lugar, la moradora SMT se retiró junto al personal y al Jefe de esa dependencia, quedando en allí funcionarios del móvil 1009 y el cabo ADA, numerario de comisaría 11ª, aguardando a que la otra parte del conflicto -JMG- se retire del lugar con sus pertenencias. Según señalaron los efectivos del móvil 1009, vieron al cabo retirarse del interior de la casa con dos bultos que colocó en la caja del móvil policial, sin darles explicaciones como los había obtenido, aunque después les refirió que en esos bultos había sidras, pan dulce y cigarrillos”.

Incertidumbre

Según el relato de los involuntarios testigos del hecho, “ante la incertidumbre que ello generó en los uniformados, el sargento JMM le consultó al cabo si tales objetos se los habrían obsequiado o cómo era que estos llegaron a estar bajo su dominio, pero éste continuo sin dar explicaciones. Y fue justo en esos momentos que JMG exclamó que no hallaba sus cigarrillos, lo que hizo sospechar que el cabo era quien los había tomado. Ante ello el cabo regresó ambos bultos y los colocó sobre la vereda frente a la casa en cuestión”.

Sin embargo se quedó con un paquete de cigarrillos y un encendedor, que habrían quedado sobre la caja de tal móvil, que fueron devueltos al dueño por parte de los uniformados que estaban con el imputado. Posteriormente, el sargento informó a sus superiores del accionar de su colega.