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    Tras los pasos de gigantes, a la búsqueda de una escuela literaria entrerriana

    El investigador y realizador audiovisual Mario Daniel Villagra abordará esta noche la pregunta acerca de la existencia de una “escuela entrerriana” en la literatura. Lo hará en directo desde París, donde reside. La actividad –que podrá seguirse por streaming- forma parte del ciclo cultural 2021 organizado por la Asociación Mariano Moreno junto a la Municipalidad de Paraná.

     

    REDACCIÓN EL DIARIO | [email protected]

     

    Entre Ríos es una provincia marcada por la presencia de autores que dejaron su impronta en la literatura nacional durante el siglo XX. Leguizamón, Gerchunoff, Mastronardi, Juan L. Ortiz, Alfredo Martínez Howard, Gaspar Benavento, Juan José Manauta, Alfredo Veiravé, son algunos de los referentes que –junto a una pléyade de escritores y poetas- concretaron un aporte a la escena literaria del país.

    Oteando en ese panorama, Mario Daniel Villagra se formuló la pregunta si, en relación al campo literario existió una `escuela entrerriana´. En todo caso, si la respuesta es afirmativa: ¿qué la caracterizaría? Ese será el eje de la disertación que Villagra presentará esta noche desde las 20 por videoconferencia y que forma parte del ciclo cultural 2021 organizado por la Asociación Mariano Moreno junto a la Municipalidad de Paraná. “Es el marco celebratorio de la Asociación, creada en 1945. De hecho, mientras buscaba en los archivos, encontraba noticias sobre actividades de esta institución, a la cual estoy agradecido”, subraya el autor.

    Para conocer los ejes del trabajo que realiza, EL DIARIO entrevistó este autor, investigador y realizador audiovisual nacido en Villaguay y radicado en París que en su trayectoria ha publicado trabajos sobre Gaspar Benavento, y realizado producciones audiovisuales sobre Marta Zamarripa y Miguel Angel Federik.

    La perspectiva de su trabajo, explica Villagra, hunde sus raíces en 1955, en el prólogo de `Entre Ríos Cantada´, primera antología iconográfica, en la cual Luis Alberto Ruiz (1923-1987) esgrime tal término, adjudicando a esta escuela entrerriana una “integración poética de la provincia en una estética (…) un período de creación”.

    La problemática, sostiene el investigador, “podría enmarcarse en la tensión culturas regionales y nacionales en la literatura rioplatense, pero también como una vacante en cuanto a mirada crítica y generacional sobre los estudios literarios. Desde allí intentaremos aproximarnos a posibles respuestas, basándonos en un diálogo entre aquella publicación y la información construida tras visitas a archivos personales y públicos y entrevistas a diferentes escritores de la provincia”.

    PRIMEROS PASOS

    -¿Cómo y cuándo te formulaste la pregunta que da título a tu charla y diste inicio al trabajo?

    El título de la charla se desprende de mi proyecto de tesis doctoral “escuela entrerriana de escritores: origen y alcance de un gajo en la literatura argentina del S. XX”. Actualmente inicio el segundo año (son mínimo tres), en la Universidad Sorbonne Nouvelle Paris III. Antes, en la misma institución, durante 2018 y 2020, realicé una maestría: estudié la obra de Arnaldo Calveyra (1929-2015), de Entre Ríos.

    Calveyra tiene una forma de crear en varios registros: al principio, sus primeras publicaciones, la crónica periodística; dramaturgia, siempre y como primero se lo conoció en Francia; narrativa con cuentos y novelas, y siempre la poesía, como también el ensayo. Desde entonces me pregunté: ¿cómo se justifica que una persona tenga estas adscripciones a diferentes registros escriturales como un capital cultural? ¿Cuál es la matriz, la primera influencia de la lengua umbilical, según Barthes?

    El primer libro de Calveyra, es de 1959, Cartas para que la alegría; (en realidad en 1945 publica “Ha nacido un hombre”). La constelación se abre y nos lleva a que en 1955 se publica una “primera antología iconográfica de poetas entrerrianos”, la Entre Ríos Cantada, de Luis Alberto Ruiz (1923-1986); en el prólogo se imprime la denominación escuela entrerriana, y se aclara el sentido no académico de la “escuela”… Desde entonces, cómo definir escuela entrerriana ha conformado una vacancia, al menos para mí, pero entiendo que en los estudios sobre la literatura entrerriana puede ser un aporte, en el marco del sistema literario argentino.

    TESTIMONIOS Y REFERENCIAS

    -¿A qué fuentes y testimonios te remitiste para la investigación? ¿Cómo planteaste metodológicamente el trabajo?

    Mi hipótesis, y basándome en la experiencia literaria de Calveyra, es que de existir una escuela, ésta es de escritores y no solamente de poesía. Es decir, que se cultivaban más géneros, más “proyecciones imaginativas”, según Mastronardi: el relato, el drama y el ensayo (y aquí se puede incluir al periodismo), como una afición casi natural o adquirida de la practica escritural y lectora; que deriva ésta de aquella —y pienso, a riesgo de decir una conclusión apresurada, que el género que no se cultivó fue el de la polémica como una manera de co-pensar en un marco especifico, y que ello se puede ligar directamente con la actualidad, donde ese género es prácticamente inexistente, los otros no.

    Durante el mes de marzo y abril de 2021, revisité diferentes ciudades: Concepción del Uruguay y Concordia, de la costa del Uruguay; Paraná y Nogoyá, de la costa del Paraná, y Villaguay, en el centro de la provincia, visitando archivos; también existieron (y siguen existentes) relaciones de modo a distancia con instituciones públicas o particulares. La idea, entonces, en general, es la de contrastar con hechos literarios (publicaciones) si existió o no una escuela entrerriana.

    Por otro lado, y en paralelo, visité escritores y los entrevisté: Luis Alberto Salvarezza (Concepción del Uruguay, 1957); Juan Meneguín (Concordia, 1958); Alejandro Bekes (Santa Fe, 1959) que desde 1969 reside en Concordia; Juan Manuel Alfaro (Nogoyá, 1955), actualmente vive en Paraná; Ricardo Maldonado (Gral. Galarza, Gualeguay, 1958) vive actualmente en Nogoyá y Miguel Ángel Federik (Villaguay, 1951).

    VISIÓN DE FONDO

    -¿Cuál es el núcleo del esfuerzo que estás realizando en función de aportar a la construcción del campo sobre estudios literarios en la provincia?

    -Entiendo que en el fondo, la escuela entrerriana es la búsqueda de una trascendencia de lo individual hacia lo grupal. Ahora bien, este es mi punto de vista, y para mí siempre será un punto de vista de clase social que busca mayor distribución, en este caso, de la palabra. No nos olvidemos de la experiencia de la Biblioteca de Gualeguay, mediados de 1930, cuando Juan L Ortiz, Emma Barrandeguy y Carlos Mastronardi fueron señalados como “la internacional entrerriana”. Ellos se agruparon para competir por unas elecciones, en efecto, querían hacerse cargo de los libros y redistribuir la palabra. Y cuando hablo de trascender lo individual hacia lo grupal, no hablo de pequeños grupos, hablo de compartir una visión, la de un mundo mejor, más justo, menos mezquino, contra el individualismo. El núcleo, quizás es posibilitar pensar que la literatura es, finalmente, la capacidad creativa de verbalizar que tiene una sociedad, y allí se juegan los deseos y los sueños, y esto también tiene que ver con las políticas publicas hacia el campo literario. Ahora tengo la posibilidad de decirlo: falta más hacerse cargo de este gran legado, la tierra de poetas como se la conoce, pero no solamente de poetas, aquí existieron grandes proyectos educativos y literarios, “la escuela entrerriana” es uno de ellos.

     

     

     

     

     

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