Condenaron a Siboldi a 21 años de prisión y absolvieron a sus hijos

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Siboldi, alias Negro, de 56 años, fue sentenciado por el triple crimen de Bajada Grande. Sus hijos Brian Exequiel y Alexis Maximiliano, de 23 y 26 años, quedaron desvinculados: el primero por el beneficio de la duda, el segundo, porque Fiscalía desistió de la acusación. Se llegó a la conclusión de que Siboldi padre actuó en exceso de la legítima defensa. La madrugada del 25 de mayo de 2019 murieron ultimados Miguel Aguirre y los hermanos Matías y Luciano Álvarez.

 

Redacción El Diario / [email protected]

Este lunes 13 de septiembre, tal como estaba previsto, se realizó  la lectura de adelanto de veredicto en la causa Legajo OGA 12702 » Siboldi Oscar y otros s/ homicidio simple».

El 21 de septiembre a las 8.30 el Tribunal de Juicio y Apelaciones de Paraná, integrado por Alejandro Cánepa, Rafael Cotorruelo y Alejandro Grippo, dará a conocer la sentencia completa a la que arribó en la causa conocida como el triple crimen de Bajada Grande.

Este lunes 13 de septiembre a las 8.50, en el adelanto de veredicto, el Tribunal resolvió condenar a Oscar Aníbal Siboldi, alias Negro, de 56 años a la pena única de 21 años de prisión, comprensiva de una que se encontraba cumpliendo de 15 años por un crimen y una tentativa de homicidio. Lo encontró autor del delito de Homicidio en exceso de la legítima defensa, en perjuicio de los hermanos Matías y Luciano Álvarez, y lo desvinculó del de Miguel Aguirre, porque Fiscalía retiró los cargos.

También absolvió a Brian Exequiel y Alexis Maximiliano Siboldi, de 23 y 26 años, respectivamente. En el primer caso por el beneficio de la duda por falta de pruebas que lo vincularan al crimen de Miguel Aguirre, en el segundo, porque Fiscalía desistió de sostener los cargos que le formuló en el inicio del legajo. Durante el debate ninguna evidencia pericial ni ningún testigo pudieron incriminarlo.

Si bien los tres imputados llegaron a juicio como autores de los tres homicidios –a pesar de que Siboldi padre, desde el comienzo de la investigación, se atribuyó ser el autor de las muertes, en un intento de desvincular a sus hijos-, durante el debate no hubo evidencia pericial ni testimonial que permitieran vincular a los hermanos con alguna de las muertes. Así lo entendió el Tribunal, que desestimó la versión de los fiscales Patricia Yedro y Martín Wasinger, en el caso de Brian Exequiel, y los mismos fiscales, en el caso de Alexis Maximiliano.

 

Contexto

El Tribunal analizó el contexto general en el que se desarrollaron los hechos y discrepó con el abordaje que realizó Fiscalía, de la que señaló que omitió aquel contexto y analizó “cada una de las muertes como si fueran situaciones aisladas, congeladas, dentro de la conmoción generalizada que se sucedía en esa casa, donde había gente que se quería esconder hasta debajo de las camas del miedo que tenían de que los Alvares y Aguirre los mataran”.

Al analizar el contexto general, los jueces entendieron que los imputados consideraron que estaban siendo agredidos por tres personas drogadas y armadas que irrumpieron en su casa. También señalaron que la pistola 11.25 estaba en manos del grupo agresor, que presumiblemente la portaba Aguirre y fue disparada según arrojaron las pericias.

En el mismo sentido sostuvieron que no hubo testigos de lo que ocurrió en el momento de las muertes porque algunos se escondieron en una habitación de la casa, otro no fue traído a juicio, otros se fueron antes porque los Álvarez “estaban cargosos”, otros en un auto, y otros se quedaron afuera, en las inmediaciones de la casa.

 

Tramos

Para llegar a la conclusión que se conoció este lunes -se trata de una sentencia de primera instancia que puede ser recurrida-, el Tribunal de abocó a “analizar el contexto general de los hechos, no puede ser obviado al analizar la actuación de los imputados y las víctimas, sin que sea posible fraccionar solo los momentos en que se produjeron las tres muertes como si se tratara de hechos sueltos, aislados, súbitos”.

En este sentido, sostuvo, tal como quedó demostrado en el debate, que hubo dos momentos aquella noche del 24 de mayo de 2019 y la madrugada del 25.

En el primer tramo, las víctimas y un grupo de amigos y allegados, tras estar varias horas bebiendo, ingresaron al predio de la familia Siboldi por invitación de Alexis y con el permiso de Negro Siboldi. En esta ocasión, al menos uno del grupo, ingresó armado.

Jugaron al pool y siguieron bebiendo hasta que se produjo un incidente con una de las mujeres que estaba en la casa, por lo que fueron retirados de allí sin violencia. En el segundo, lo hicieron con violencia, en estado de intoxicación alcohólica y drogados, sacados, con el objetivo de agredir y dañar a los Siboldi y a los que estaban en el predio.

En aquel segundo momento el grupo de las víctimas reingresa al predio sin autorización. El Tribunal consideró que “ese es el contexto, los tres irrumpen sin autorización, sin invitación, amenazando a las personas que se encontraba allí, amenazan con matar a todas las putas, agreden con palos de pool y bochas, que quedaron dispersos, dando así inicio a una nueva agresión que es la que terminaría con las muertes de Aguirre y los hermanos Álvarez”.

“Ese y no otro es el escenario en que se producen las muertes: las tres víctimas irrumpen sin autorización alguna, a una propiedad ajena, propiedad de los Siboldi con un alto grado de alcoholismo, drogados, con por lo menos un arma, y con claras y plenas intenciones de agredir a las personas que estaba allí, varias de las cuales eran mujeres y hasta menores de edad. Ese y no otro, también fue el punto de vista de los agredidos, que ven que ingresan personas a quienes conocían del barrio, que conocían cómo se ponían cuando tomaban, pero concretamente sabiendo el estado en el que se encontraban esa noche, que no solo era de intoxicación, sino que tenían ganas de pelear”, lo que fue confirmado por testigos que oyeron las amenazas.

 

Plan de fuga

El Tribunal señaló que pudo confirmar durante el debate que existió “un claro plan de agredir y hacerles daño a quienes se encontraban en esa casa, Aguirre le dijo en la puerta a Gareis que se fueran, que no entraran porque se iba a armar quilombo, y a Cristo y a Pesoa que lo esperaran a media cuadra con el auto, en un claro y más que evidente plan de fuga. El pedido constituyó una instrucción para nada cándida”.

 

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