Paraná: La historia de los tranvías en la ciudad

294
En su paso por la Municipalidad.

La pasión por investigar, y sobre todo por rescatar la historia de los tranvías eléctricos de Paraná, empieza de a poco, en la familia.

Por Juan José Battistutti (*)

Mi abuelo fue el último Jefe de taller de mantenimiento, don Juan Manuel Larrondo, antes fue peón de mantenimiento en los talleres de la Vieja Usina, luego pudo entrar como motorman, manejando los mismos por más de 25 años, hasta que pudo rendir y asumir como Jefe. Esto fue marcando mi adolescencia, empapando de la historia de ese transporte.

Muchos años después, en 2006, la vida hizo que conociera a dos amigos, padre e hijo, Esteban y Marcelo Espinosa. Esteban era hijo de un amigo de mi abuelo, también había sido motorman y estuvo a cargo de mi abuelo en los talleres.

Marcelo, el Flaco Espinosa (falleció hace dos años ) tenía un programa de TV, y me invitaron a contar lo que sabía de esta historia que empezó así, charlando, investigando, sumando gente, fotos, relatos, sobre todo recuerdos que estaban dando vueltas en toda la ciudad.

Buscar información en Paraná no fue sencillo, así como los tranvías se sacaron de circulación un día, también la historia de ellos se perdió, solo algunas líneas, en algunos autores locales, y obviamente en los diarios de la época, relatos y noticias, salteadas y algunas no muy veraces.

Eso me obligó a recurrir a bibliotecas locales, y de otras ciudades, Buenos Aires, Córdoba, Rosario, donde las asociaciones tenían ya conformada una rescatada historia local y además tenían algunos datos sobre Paraná.

Sumé mucha información de internet, pero había que corroborarla, y poder decir que era así. Ahí comenzamos con mis amigos a contar lo que sabíamos, y valorar o descartar cosas que se habían dicho, y no eran reales, conseguimos que mucha gente que trabajó en su momento tanto administrativamente, en los talleres, o conduciendo los tranvías, nos relatara y corroborara algunas historia y documentación que se había conseguido.

También logré contactos en EE.UU. en las fábricas de estos tranvías donde me enviaron información, y datos que no se conocían, o simplemente, estaban mal contados.

Revistas prestigiosas de los años 1920 en adelante reflejaron el suceso que fue tener en Paraná este moderno servicio público.

Los tranvías eléctricos de Paraná llegan a esta ciudad por una resolución del 5 de agosto de 1920, donde la concesión se le otorga  a la empresa White Company Limitada que luego se transferiría a la Empresa Paraná Tramways Company Limited y a La Primera Empresa del Paraná.

Nuestra ciudad tenía una población de 60.000 habitantes. La inauguración oficial del servicio tuvo lugar el 20 de mayo de 1921, ese día a las 15, desde Puerto Nuevo el coche Nº 6, debidamente ornamentado y con el Gobernador Celestino Marcó acompañado por una comitiva, e invitados especiales, hicieron el viaje inaugural.

Seguidamente salieron 7 coches más para que el pueblo pudiera disfrutar de la puesta en marcha de los modernísimos Tranvías Eléctricos Standart Safety Card, construidos en la ciudad de Filadelfia, estado de Pensilvania.

Ese día se transportaron 2674 personas que abonaron 10 centavos el pasaje, con un descuento del 50%. El segundo día se duplicó la cantidad de personas que viajaron.

Como anécdota encontramos que el 21 de mayo, o sea el segundo día de trabajo se produjo el primer accidente, que tuvo como protagonista al tranvía, ya que al pasar por la zona céntrica un caballo de una “victoria”, coche de paseo, se vio espantada por el sonido y el pasar del coche.

Al principio se instalaron 12 Km de vías, con un inicio de 8 tranvías, luego en dos etapas más se completó la flota que llegaron a ser 14.

Se contaba con dos zorras blindadas y dos acoplados de cargas, que se utilizaban para el acarreo de la carne que se faenaba en los Corrales, Villa Uranga.

Entre 1921 y 1929, se convivió en este tramo de Corrales hasta el Mercado Central con los últimos tranvías a caballos, que eran los encargados justamente de llevar la carne para venta y distribución.

Estos Tranvías Eléctricos se los llamaba los coches de la seguridad, por sus caracteristicas, tenían aparatos automáticos de funcionamiento de seguridad, que estando el coche en marcha, bastaba que el conductor deje de apoyar la mano sobre el control o palanca de mando, para que inmediatamente se detengan los motores, arroje arena seca sobre los rieles, se detenga el coche y se abran las puertas.

En 1928 también en Concordia se instalan 8 tranvías, al servicio del transporte de pasajeros.

Al principio cuando eran de la “Paraná Tranways Company Limited”, eran de color verde con filetes de colores para identificar las líneas que eran siete (Nº 1, 2, 3 y 3b, 4, 5 y 6 ).

Máquina
que cobraba automática.

Por distintas ordenanzas se fueron modificando recorridos y horarios, hasta llegar al día 15 de Marzo de 1944, donde empezó a regir otra resolución conformando solo las últimas tres líneas (la Nº 1, Nº 5 y Nº 6.), y cambiaron el color definitivo, pasaron a ser crema con algunas luces de color para identificar las tres líneas.

Es tanto lo que entregaba este servicio, que un solo artículo, o una sola nota no alcanza para contar los atributos del mejor transporte público, el más moderno que existía en el mundo, y en Paraná lo tuvimos.

A cada paso que se da en nuestra ciudad, se pueden ver en las calles todavía aquellas vías, esos pedazos de acero, que cuentan una historia después de 100 años.

Un 20 de Julio de 1962, “visionarios” que pensaron que sacaban de circulación un servicio obsoleto, viejo, y según ellos en decadencia, solo lograron afianzar una historia que hoy contamos con tanto orgullo.

Características

Los coches del Tipo “Birney Universal“,de máxima seguridad, tenían estructura metálica, diseño compacto, eran atendidos y manejados por una persona. Estas condiciones lo hacían ágil y de fácil manejo, ayudado por el largo de 8,35 metros  y un ancho de 2,30 metros, con un peso cercano a los 8000 kilos, montados en dos ejes  de dos ruedas cada uno.

La caja registradora lograba cobrar sin intervención del conductor, totalmente automática, y había timbres que anunciaban dónde se quería bajar.

Con manejo invertido, no se necesita girar al coche, solo se conectaba la llave de manejo en el otro extremo y se daban vuelta los respaldos de los asientos, se conectaba el troll arriba y se empezaba a a conducir.

Estaban equipados con grandes motores eléctricos de corriente continua de 440 voltios, dato no menos importante, en 1921 no contaminaban el medio ambiente.

Freno accionado con aire, y arena seca que dejaban caer sobre los rieles para mejorar el agarre de la misma forma las puertas eran accionadas por aire y solo se abrían si el coche estaba detenido, y en el mismo momento bajaba un estribo que permitía subir o descender al pasajero.

 

(*) Creador y divulgador de la Comisión de Homenaje Permanente al Tranvía Paranaense. Miembro de la Comisión del Centro Asturiano y de la ONG “Rescate de la Historia”.