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viernes, septiembre 24, 2021
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    La pelea del siglo, desde una hendija entrerriana

    La pelea de Luis Ángel Firpo y Jack Dempsey fue renombrada por diversos aspectos. Algunos vinculados a la influencia del negocio sobre la suerte deportiva; otros, porque representó la primera transmisión radial de un evento de este tipo. El combate aquel y su circunstancia, de todos modos, pueden ser abordados desde un prisma entrerriano.

     

    Rubén I. Bourlot / [email protected]

     

    El 14 de septiembre en Argentina es el día del boxeador que recuerda la épica pelea que en 1923 enfrentó a Luis Ángel Firpo, “el Toro salvaje de las pampas”, y el norteamericano Jack Dempsey. Este hecho rodeado de una aureola de leyenda mantuvo a los entrerrianos en vilo a lo largo de varios meses.

    Aquella histórica noche, de sabor amargo para los argentinos, el peso pesado Luis Ángel Firpo fue a disputarle la corona ecuménica al norteamericano Jack Dempsey en su propio rodeo. Y estuvo a punto de lograr la hazaña. En el primer round una sucesión de derechazos hizo tambalear al “Asesino de Manassa” que terminó cayendo sobre las cuerdas y pasando de largo hasta dar sobre la mesa de los reporteros que seguían las alternativas de la pelea. El juez comenzó el conteo reglamentario, los diez segundos definitorios. Según los testigos Dempsey demoró 17 segundos en incorporarse pero el árbitro nunca llegó a contar los diez segundos. Y un agravante: el local se levantó ayudado por los periodistas, algo que estaba prohibido por el reglamento. Sin embargo, la pelea continuó y en el segundo round se decretó el triunfo del estadounidense por nocaut en una situación tampoco clara.

    En Paraná los diarios siguieron las alternativas del encuentro con abundante información lo que denota el interés de los lectores. El Diario estuvo informando a través de los servicios de “cable” que se trasmitían vía teletipo. Uno días antes informaba que “Firpo parece encontrarse en forma espléndida, careciendo de peso inútil como cuando peleó con Williard y Brennan.

    “Tiene buen color y su vista es clara y animada. Demuestra gran soltura en el movimiento de su espalda, pecho y extremidades.”

    En otro de los cables informa que “las ventas de entradas (…) alcanzan ya de quinientos a ochocientos mil dólares, (…) una suma nunca obtenida”, agrega. Se estima que unos los 85.000 espectadores estuvieron presentes.

     

    La primera trasmisión deportiva

    Así como en Paraná la prensa escrita mantenía actualizada la información cotidiana, en Buenos Aires se tuvo la oportunidad de escuchar el relato casi en directo de la pelea a través de las radios Sudamérica y Cultura. Fue esta la primera trasmisión a nivel mundial de un evento deportivo compartido por las emisoras de EEUU y de Argentina. Recordemos que 1920 los “locos de la azotea” había realizado la primera trasmisión radiofónica en Argentina y para 1923 inauguraban ese novedoso formato radial.

    No fue una emisión para muchos ya que eran escasos los vecinos que contaban con receptores de radio. Eran esos primitivos aparatos de galena sin altoparlante que se sintonizaban a través de auriculares (como todo vuelve, hoy estamos utilizando de nuevo auriculares para las popularizadas videoconferencias en pandemia).

    Para consuelo, los que no poseían una radio tuvieron la oportunidad de escuchar la trasmisión por los altoparlantes ubicados en el interior del Luna Park pagando una módica entrada. También en el Teatro Gualeguaychú se instaló un altoparlante para amplificar la transmisión radial y nos imaginamos que en Paraná sucedió lo mismo.

    La transmisión no era como las conocemos ahora, con un relator ubicado en el lugar de los hechos, sino una retransmisión bastante precaria que llegaba mediante ondas de radio a una antena ubicada en La Plata y a su vez relatada por un locutor en la emisora de Buenos Aires.

    Cabe consignar que también hubo dos entrerrianos que tuvieron el privilegio de presenciar el espectáculo en vivo, en el Polo Grounds de Nueva York. Se trata de vecinos de Gualeguaychú: Pedro Olaechea y Juan Lavayén. Poco se sabe de esa experiencia porque no se conservan sus relatos. Olaechea falleció en el viaje de regreso, en alta mar. En tanto Lavayén se recibió como abogado, militó en las filas del Partido Demócrata Nacional y fue Diputado Nacional durante el gobierno de Juan B. Justo. También ocupó un cargo directivo en el Frigorífico Gualeguaychú y una calle de esa ciudad lleva su nombre.

    “Patada de burro”

    Luis Ángel Firpo había nacido en Junín, provincia de Buenos Aires, en el seno de una familia laboriosa. Su padre, Homero Firpo, era empleado de una zapatería y también habría sido ladrillero, primo hermano de otro Firpo famoso: Roberto, compositor de tangos, entre ellos los arreglos de La Cumparsita.

    Una historia popular hace referencia a que en una oportunidad siendo Luis un niño aún se enojó con su padre y descargó su bronca pegándole una piña a un burro, probablemente usado en el pisadero de la ladrillería, con tal contundencia que lo dejó nocaut. Este hecho le valió el apodo de “patada de burro”. Se dice que la noticia llegó a oídos de unos promotores de boxeo que viajaron desde Buenos Aires para reclutarlo. Existen otras versiones de esta historia pero todas referidas a la contundencia de sus puños.

    La carrera profesional de Firpo comenzó en 1817 y recorrió con sus puños triunfadores por toda América. Perdió sólo en dos oportunidades antes del malogrado combate por la corona mundial donde se ganó el mote de “Toro salvaje de las pampas”, atribuido al periodista neoyorquino Damon Runyon. Tras la derrota continuó con la práctica deportiva hasta 1926 cuando se retiró. A partir de ese momento emprendió otras actividades también exitosas. Se dedicó a los negocios ganaderos y a la venta de automóviles. Fue representante en la Argentina de la marca norteamericana Stutz, que fabricó una versión exclusiva con su nombre: el Firpo Stutz Bearcat, de color rojo con una cabeza de toro pintada en el costado. También comercializó sombreros y zapatos con su marca.

    Falleció en 1960, a los 65 años y sus restos reposan en una bóveda diseñada por el escultor Luis Perlotti, en el Cementerio de La Recoleta.

     

    Bibliografía a consultar

    – Morales, R. (12/9/2020), Dempsey-Firpo con ojos gualeguaychuenses, en https://www.diarioelargentino.com.ar/noticias/209026/dempsey-firpo-con-ojos-gualeguaychuenses

    – El Diario, Paraná, varios ejemplares 1923.

    – Más temas sobre nuestra región en la revista digital Ramos Generales, disponible en http://lasolapaentrerriana.blogspot.com/

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

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