Andrea Alliaud: pensar la educación y la enseñanza tras la pandemia

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¿Cómo formar a los futuros docentes para que sepan enseñar y puedan hacerlo en el contexto presente? En su libro “Enseñar hoy. Apuntes para la formación”, Andrea Alliaud –investigadora y docente especializada en la formación de profesores- comparte claves para esta tarea que vincula con las palabras “artesanía” y “amorosidad”. De su enfoque y de otros aspectos de la enseñanza habló con EL DIARIO.

 

Carlos Marín

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“Un docente profesional es un artesano aplicado, que puede enseñar casi sobre cualquier cosa”. La frase de Andrea Alliaud -que parafrasea otra del escritor Abelardo Castillo a propósito de su oficio-, marca la tónica de “Enseñar hoy. Apuntes para la formación”, que esta docente e investigadora ha dado a conocer recientemente.

En este trabajo, editado por el sello editorial Paidós, la autora –que se ha especializado en estudiar la formación de docentes- comparte una nueva entrega de sus reflexiones, que ya había comenzado en un volumen anterior: “Los artesanos de la enseñanza”.

Alliaud interpela en esta obra la formación de futuras maestras, maestros y profesores e inspira las prácticas de las y los docentes, explorando las prácticas de escritura y rozando también otros oficios vinculados con la creación. La imitación, la asociación, la puesta en diálogo, la imaginación, pero también la repetición, se tornan referentes ineludibles para aquellos y aquellas que están aprendiendo a enseñar. Las discusiones sobre la práctica concreta de la enseñanza –a partir de enfoques de Philippe Merieu, Philip Jackson y otros- se enriquecen con una caja de herramientas que incluye ejemplos, consejos, trucos y secretos a transmitir para quienes se están formando. Además aparecen las voces de referentes en materia de escritura como Liliana Heker, Hebe Uhart, Abelardo Castillo, y Stephen King. Todo sazonado con referencias a largometrajes y novelas relacionadas con el tema que se trata.

MIRAR LO QUE VIENE. “Lo que me llevó a la necesidad de compartir estas reflexiones tiene relación directa con cambios acontecidos primero en la sociedad y luego, en las escuelas y otras instituciones sociales y cómo todos esos cambios han modificado lo que significa la enseñanza”, expresó la investigadora a EL DIARIO.

“La pregunta que me ocupa y me preocupa es precisamente cómo formar docentes que, como digo, sepan y puedan enseñar en las escuelas de hoy y no sólo conozcan acerca de la enseñanza”, añadió.

Esta intención se ve reforzada en el esfuerzo realizado por la autora para brindar un material accesible desde la lectura a público especializado, en formación y no, y por lo tanto, la redacción propone un estilo ágil y alejado de todo hermetismo. Recorrer los ocho capítulos que conforman un texto de 180 páginas, se torna entonces un ejercicio que se disfruta.

“Este libro es fruto de años de enseñanza, de investigación, de intercambio con colegas, hay mucha vida en él”, confía Alliaud.

Y asegura: “No escribo tanto para discutir sólo en la Academia, sino para aportar a partir de mis producciones y reflexiones a enriquecer los debates y fundamentalmente las prácticas de quienes estamos cotidianamente en las instituciones. Eso es lo que me interesa”.

En este sentido, la investigadora acepta que se identifica “con un estilo de comunicación más directo, que más que decir acerca de lo que hay que hacer y prescribir lo que se debe y no se debe hacer, intenta interpelar las prácticas educativas”.

De ese modo espera “abrir interrogantes, dejar pensando, reflexionando. Entiendo que desde allí es de donde más y mejor podemos aportar a la mejora de la educación y de nuestras escuelas”.

El enfoque multidisciplinario se nutre de la Sociología, la Literatura, el cine porque “las miradas, las prácticas se enriquecen cuando podemos incorporar otros lenguajes además del lenguaje disciplinar; por eso me remito a sociólogos como Bauman, y pedagogos como Sennet, Merieux, Jackson, con quienes dialogo. Pero también lo hago con referentes provenientes de distintos campos porque a la hora de producir ideas nos cuentan historias que pueden enriquecer nuestros pensamientos, nuestras producciones. Pero no sólo para producir ideas, sino que estas entradas o aportes son absolutamente necesarios para considerar e incluir en las instancias de formación. En mis clases trabajo con películas. Incorporo la literatura, porque me parece que todo eso abre y enriquece la formación que es lo que justamente necesitamos para enseñar hoy”.

“La pandemia puso en evidencia una situación previa, relacionada con la dimensión creadora y creativa de la enseñanza”, sostiene Andrea Alliaud.

ACTO CREATIVO. Para la investigadora, se trata de tener todas estas aperturas para formar docentes “que sepan y puedan enseñar en las escuelas de hoy”, entendiendo que “la enseñanza es básicamente un acto creativo”.

“Hoy se necesitan docentes creadores, inventores de enseñanzas destinadas a los grupos con los cuales trabajan”, refuerza.

En la perspectiva de Alliaud aparece entonces la noción de `artesano´ que plantea un enfoque novedoso que en tiempos de pandemia -en que la tecnología atravesó la sociedad- permite reflexionar sobre la tarea docente desde un marco que supera el reduccionismo que aplica la mediación tecnológica.

“Creo que la pandemia puso en evidencia una situación que nos venía atravesando y que tiene que ver con esta dimensión creadora y creativa de la enseñanza”, dice la autora. Y sostiene: “como docentes tenemos que ser capaces de poder convocar a las y los estudiantes a que desarrollen ellos mismos procesos de aprendizaje y formación. Y además, si queremos una escuela que pretende ser democrática, inclusiva, más justa, tenemos que, a través de enseñanzas distintas, variadas y ricas, poder asegurar que los aprendizajes acontezcan o por lo menos hacer todo lo posible para que ello se concrete. Por eso me parece que esto va más allá de lo tecnológico. Con recursos o sin ellos tenemos que ser capaces de generar las mejores condiciones a través de nuestras enseñanzas para que quienes están en situación de aprender puedan hacerlo”.

 

LO ESENCIAL. En estos `Apuntes´, otro de los puntos clave es la noción de transmisión y en particular, la idea de la transmisión de la cultura, que es lo que se concreta en la enseñanza.

“Dentro de estos escenarios cambiados y cambiantes, como docentes tenemos que tratar de asegurar que la transmisión cultural –como visión fundamental de la escuela junto con la formación de las personas- pueda concretarse”, enfatiza Alliaud.

A la vez, en su noción, revaloriza una palabra ligada a la profesión de enseñar, que es amor. “Me gusta mucho volver sobre esa palabra porque creo que nuestro oficio es uno de aquellos que se realiza con y sobre personas”, confía. “Trabajamos con personas y tenemos entre manos nada más ni menos que la responsabilidad de ese legado cultural entre las generaciones y su formación. Y me gusta pensar que si no tratamos amorosamente ese legado que recibimos y del cual somos, por otro lado, protagonistas en este proceso de transmisión cultural, es muy difícil que la transmisión acontezca”. Y aclara: “Hay algo aquí que va más allá del afecto, que tiene relación con la amorosidad con la cual tratamos esa herencia cultural que nosotros mismos hemos recibidos y con la cual realizamos este acto de pasaje intergeneracional. Para mí ese amor por el proceso mismo de transmisión y también, por aquello que estamos transmitiendo tiene un valor para pensar, para formar, para educar. Seguramente, si amo lo que hago buscaré las formas, las maneras para que esa transmisión acontezca. En ese punto se hace visible la amorosidad y también la pasión con la cual uno se posiciona con aquello que tiene para brindar a los otros”.

Y completa la idea: “Sin estos componentes me parece más difícil que el acto pedagógico –entendido tal como lo plantea Meriuex como ese encuentro entre la enseñanza y el aprendizaje- tenga chance de suceder”.

 

Trayectoria

Andrea Alliaud es doctora en Ciencias de la Educación por la Universidad de Buenos Aires, magíster en Ciencias Sociales y Educación por la FLACSO. Es profesora adjunta en el Departamento de Ciencias de la Educación y directora de proyectos de investigación en el Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Educación de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

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