Los cambios en una zona símbolo de la ciudad

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Significativas transformaciones en el ordenamiento vehicular marcaron un antes y un después en la costanera baja, media y alta de Paraná. La impronta que se buscó plasmar en el proyecto inicial ya forma parte del andar cotidiano por el borde costero.

 

SANTIAGO DALZOTTO
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Trascurridos algunos meses desde que se ejecutaron las principales reformas en la costanera, el balance puede ser evaluado como positivo, en tanto y en cuanto en las horas de mayor ocupación del espacio se destaca una mejor convivencia entre conductores, ciclistas y peatones.

Las disposiciones abarcaron la construcción de la bicivía, los cambios en los lugares de estacionamiento y la implementación del sentido único de circulación en las subidas y bajadas, lo que ayudó a constituir un circuito más ordenado.

En efecto, para muchos fue un acierto reducir la velocidad vehicular sobre la costanera baja y reorganizar el tránsito. Otros, en cambio, se han quejado, sobre todo por el sentido único de circulación en las subidas y bajadas.

Lo que está claro es que el conjunto luce más seguro para ciclistas y peatones, que era uno de los objetivos de estas acciones.

Para interiorizarse del punto de vista oficial, EL DIARIO entrevistó al secretario de Planeamiento y Desarrollo Territorial de la municipalidad de Paraná, Guillermo Federik, uno de los impulsores del proyecto.

La decisión de instalar la primera bicivía deportiva y recreativa en el área de la costanera histórica tiene que ver con un proyecto de reformulación de la relación entre la ciudad y el río y entre el ciudadano y el frente costero.

“Se ha definido que los autos ocupen espacios específicos, tanto para circular como para estacionar; y se les ha dado preponderancia a los espacios para caminar y para andar en bicicleta”, señaló, antes de apuntar que de esta forma “damos respuestas no solo a deportistas y al colectivo de ciclistas -cada vez más creciente-, sino también a la ciudadanía en general, porque ahora pueden tener un contacto más directo con el río como ocurre en la mayoría de las ciudades del mundo que cuentan con costaneras”. Insistió Federik en que “tenemos que recuperar esa ocupación ribereña que el vecino ha ido perdiendo”.

El borde costero tiene varias intervenciones programadas, algunas en cursos, otras inminentes y también micro intervenciones destinadas a ordenar la circulación, evitar las amplias áreas de asfalto que facilitan la alta velocidad y le restan seguridad a los peatones y ciclistas.

“Todas esas acciones tienen como objetivo mejorar los flujos circulatorios, aumentar la seguridad del peatón y de los ciclistas haciendo un uso más racional de la costanera y tratando de aminorar la velocidad de los vehículos”, señaló Federik.

Las nuevas formas de estacionar ayudan a constituir un espacio más ordenado para todos. FOTOS: Gustavo Cabral.

RESULTADOS. Cabe destacar que la Municipalidad desde un primer momento buscó mediante este proyecto establecer que la costanera baja tenga una velocidad de circulación de entre 20 y 25 kilómetros por hora para que sea compatible con el uso de los peatones y ciclistas.

“En esta primera etapa creo que el resultado en cuanto al reordenamiento ha sido notoriamente positivo. Hay otras medidas que van a ir llegando en esta suerte de ordenamiento progresivo”, adelantó el entrevistado, al expresar que “la idea es seguir con las intervenciones aguas arriba y aguas abajo de la costanera”. En ese sentido, señaló que “está a punto de iniciarse el segundo tramo de bicivía que vincula el Puerto Nuevo con el Thompson, lo que va a completar un circuito total de 18 kilómetros. La obra se complementa con un programa que tiende a facilitar los usos peatonales de la vieja costanera”.

Es muy importante remarcar que este tramo de bicivía va a tener su correlato con otros que se desplegarán en distintas partes de la ciudad. Para ello, el intendente Adán Bahl dispuso el armado de proyectos en ese sentido.

Pese al esmero, la señalización vertical sigue siendo deficitaria. FOTOS: Gustavo Cabral.

DEJAR EL AUTO. Las playas de estacionamiento distribuidas en los extremos de la costanera y en las bajadas, son suficientes como para facilitar el acceso también con los autos al borde costero. Al menos eso evalúa el funcionario entrevistado.

“Esto de convertir las bajadas de la costanera en un único sentido, mejora la seguridad del ciclista y brinda la posibilidad del estacionamiento en un lugar en donde el vehículo no obstruye la visual hacia el río desde el parque”, consideró Federik. Explicó que “en la costanera media y alta también se van a realizar intervenciones de urbanismo táctico con pinturas, macetones y elementos de mobiliario urbano para canalizar los flujos circulatorios y una mayor seguridad, evitando las grandes explanadas de asfalto que complican los cruces de los peatones y que facilitan maniobras inadecuadas”.

Por último, señaló que “las obras tienen como objetivo mejorar la apropiación del espacio público y del borde costero de parte de los ciudadanos, optimizar la seguridad vial a favor de los peatones, permitir el uso creciente de las bicicletas y reorganizar la ubicación de los vehículos automotores”.

Segunda etapa

Consultado sobre el avance del proyecto de ampliación de la bicivía -que unirá el Puerto Nuevo con el balneario Thompson- Federik adelantó que está próxima a iniciarse esa obra.

“Ya se ha licitado y firmado el contrato por parte del Intendente. Ahora se encuentra en la Secretaría de Obras Públicas, por lo que es inminente el inicio de este segundo tramo”, indicó.

Luego, el entrevistado señaló que la expectativa es que todo esté listo para el verano.

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