Rosario Vera Peñaloza en Paraná

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Arribó a esta ciudad en 1893. Se recibió de Profesora en la Escuela Normal, organizó y dirigió el primer jardín de infantes de su provincia natal, La Rioja. Falleció el 28 de mayo de 1950. Veinte años después, en Santa Fe, más de 2000 maestras jardineras de todo el país, propusieron esa fecha para celebrar cada año, el Día Nacional de los Jardines de Infantes.

 

Roberto Romani
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En Atile, Valle de Malazán, provincia de La Rioja, nació Rosario Vera Peñaloza, el 25 de diciembre de 1873. Hija de Eloy Vera y Mercedes Peñaloza, fue criada por su tía, Jesús Peñaloza de Ocampo, a raíz de la muerte temprana de sus progenitores. Completó sus estudios primarios con las hermanas Villascuse, en San Juan, y cursó la carrera del magisterio en la Escuela Normal de La Rioja.

Arribó a Paraná en 1893. Se recibió de Profesora en la Escuela Normal, fundada por Sarmiento el 16 de agosto de 1871, y comenzó a ejercer como maestra de grado en dicho establecimiento y en la Escuela Provincial Número 2, en horario nocturno.

Se alejó en mayo de 1896, valorando el vuelo intelectual de José María Torres, Leopoldo Herrera, Alejandro Carbó y Sara Chamberlain de Eccleston, docente iniciadora del primer jardín de infantes de Latinoamérica, que funcionó a partir del 4 de agosto de 1884, con 35 niños inscriptos, en el mismo ámbito donde se formó la maestra riojana.

A partir de 1898 organizó y dirigió el primer jardín de infantes de su provincia natal, ejerció la docencia y condujo establecimientos de formación en La Rioja, Córdoba y Buenos Aires.

Desde 1924 fue inspectora de Enseñanza Secundaria Normal y Especial. Fundó el Museo Argentino para la Escuela Primaria y Pre-escolar y recorrió el país disertando sobre la reforma educativa, el jardín de infantes y la formación docente.

Confió en el magisterio argentino “y en las generaciones capaces de mantener encendida la lámpara votiva” que nos legaron los fundadores de la nacionalidad.

Martha Salotti afirma que el ambiente provinciano donde naciera “la hizo callada y contemplativa, simple como la línea de una ladera y fuerte como la montaña”, mientras que Norma Fernández Doux sostiene que “la Escuela Normal de Paraná, le permitió comenzar a bosquejar un ideario pedagógico nutrido en el tiempo” por su formación en La Rioja y los conocimientos que incorporó desde la lectura, la reflexión autodidacta, la capacitación y el perfeccionamiento.

Rosarito Vera creía “en el amor a la patria, que inspiró a nuestros próceres para darnos independencia y libertad, y en la bandera celeste y blanca, símbolo sagrado que cobija bajo sus pliegues a todos los hombres de buena voluntad que quisieron habitar en nuestro suelo”.

Murió a los 76 años en Chamical, La Rioja, el 28 de mayo de 1950. Veinte años después, en Santa Fe, más de 2000 maestras jardineras de todo el país, propusieron esta fecha para celebrar cada año el Día Nacional de los Jardines de Infantes.

Beatriz Capizzano y Matilde Larisgoitía la recuerdan risueña, entrando al jardín donde los niños la rodeaban. Entonces ella, “con arcilla, cartones, piolines, cajas, carozos y carreteles, hacía surgir de sus hábiles dedos, muñecas, animales, flores y casitas, y cuanto podía halagar y satisfacer la imaginación del niño”.

Félix Luna dijo que ese lindo oficio era “magia del pueblo en las aulas, milagro de alfarería, sonrisa de la mañana”. Creemos, que así vivirá eternamente en el alma de nuestros gurises.

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