Müller: “El desafío es hacer de la escuela de crisis una nueva escuela”

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La semana finalizó con los anuncios del gobernador respecto de la inminente presencialidad plena. Para Martín Müller, es hora de “asumir como una oportunidad ciertos cambios que precipitó la crisis sanitaria”.

 

Redacción EL DIARIO

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El jueves pasado, el gobernador Gustavo Bordet anunció que a partir del 30 de agosto habrá “presencialidad completa” en las escuelas de la provincia.

“Vamos a pasar a una modalidad en la que, en lugar de burbujas que alternen cada semana -en caso de haberse dividido el grupo-, toda el aula completa va a ser considerada una burbuja. Por lo tanto, podemos ir diciendo que pasamos a una normalidad respecto de la presencialidad”, señaló el titular del CGE.  “Actualizaremos algunas cuestiones respecto del año pasado, pero lo central es que no vamos a tener un modelo de bimodalidad, sino que los grupos van a concurrir todos los días, todas las semanas” afirmó.

La palabra “cautela” también formó parte de la respuesta en referencia a los cuidados que deben seguir vigentes. “Esta decisión se toma en base a que hay una evidente mejora en la situación sanitaria, una baja en los casos, pero con la observación permanente de cualquier nueva ola o aumento de casos que nos hagan retroceder en la medida. Por lo pronto si eso sucede, los días que hayamos tenido de presencialidad plena serán días ganados”.

Acotó que “el 100% de los docentes que han manifestado voluntad de vacunarse ya han recibido la primera y la segunda dosis en un gran porcentaje, muchos jóvenes y niños con factores de riesgo también han completado su vacunación y estamos avanzando en jóvenes que no tienen factores de riesgo”.

Otra arista que aparece frecuentemente cuando se habla de volver a las aulas, en particular expresada por sectores docentes, es el estado de las escuelas. Son alrededor de 1400 establecimientos en total.

«Cuando hagamos el balance, vamos a poder decir que entre la Provincia y el gobierno nacional hemos hecho una inversión histórica en términos de infraestructura que, obviamente, tiene enormes retrasos, cuatro años (gobierno nacional anterior) de muy poca inversión. Siempre falta, siempre vamos a estar en deuda, siempre vamos a estar atentos a las demandas de las escuelas, pero estamos haciendo. Vamos a dar respuesta y no vamos a forzar situaciones respecto de la presencialidad plena donde las condiciones no lo ameriten y así lo hicimos desde octubre del año pasado cuando empezamos a transitar la presencialidad. Nunca fuimos al choque, nunca pusimos en riesgo el consenso sobre la seguridad en las escuelas para garantizar la presencialidad”.

-Desde el inicio de la pandemia hasta ahora, el alumnado se ha vinculado de distinta manera con la escuela. Muchos se han desvinculado directamente. ¿Qué datos tiene el CGE?

-Nosotros tuvimos un 2020 en el que dado el prolongado aislamiento, muchos estudiantes se desvincularon de la escuela. Por diferentes causas que conocemos y comprendemos, en la provincia llegamos a tener alrededor de 20.000 estudiantes en esa situación, de una matrícula global de 350.000.

Es un número que podría haber sido mayor, pero nos duele porque son muchos. Esa cantidad se fue revirtiendo durante 2021, no solo en los datos que tenemos nosotros sino también de acuerdo a estudios como los que realizó Unicef en el primer semestre de este año. Eso tuvo que ver en parte con la mejora en la situación en algún momento del año, la mayor presencialidad, un retorno a cierta normalidad, pero también a políticas de Estado como el programa Presente, que permitieron ir a buscar a cada uno de los chicos que se habían desvinculado y de a poco, ir retomando cierta normalidad. También a eso apunta ir a una presencialidad plena.

-¿Ese número de 20.000, son chicos, chicas, que no tuvieron vínculo alguno con la escuela a la que asistían?

-Hay diferentes variables. Incluso, en la resolución del Consejo Federal, tenemos sobre esos números una escala de factores que son diversos. Podemos hablar de chicos que directamente durante todos estos meses perdieron el contacto con su escuela; otros que el contacto era muy irregular, otros que tenían un contacto regular pero sus aprendizajes eran de baja intensidad, quizá se contactaban con la escuela por el módulo de comida pero no tenían una continuidad en las tareas que se les asignaban.

También hay factores que eran previos a la pandemia, en el nivel secundario. Mucho abandono a partir del segundo o tercer año intensificado, porque muchos adolescentes tenían que quedar a cargo de sus hermanos menores o adolescentes y jóvenes que salían a trabajar y eso los desincentivaba de la escuela. Todo ese conjunto de cosas se vieron agravadas en el peor momento de la pandemia y es a lo que estamos abocados a revertir.

-¿El mayor grado de desvinculación estuvo en el nivel medio?

-Si, desde ya fue mucho mayor en el nivel medio. Pero en el nivel primario si bien fue menor (la desvinculación), a nosotros nos alarma. Cualquier chico que hoy se desvincula en esa edad para nosotros es una alarma mucho mayor. No quiere decir que subestimemos lo que pasa en la secundaria, pero eran problemas o situaciones que tenemos que ir resolviendo y que tienen otra complejidad.

En la primaria son menos, pero nos alarmaron y estamos poniendo el foco ahí, no solo nosotros sino con el programa Educando en Movimiento, del Instituto Becario, realmente estamos haciendo un trabajo en red muy intenso junto a organizaciones de la sociedad civil para atraerlos nuevamente a la escuela y que no quede nadie afuera.

-Lo que menciona ¿vendrá de la mano de planificaciones específicas para lograr el reingreso incluso de muchos escolares?

-Desde el día siguiente de aquel 20 de marzo de 2020 comenzamos a emitir documentos, que hoy ya son 10, de “Contenido en casa” que justamente apuntaron a armar la escuela para la crisis. Todo ese proceso ha dado un cuerpo de material y de trabajo en las escuelas que ayuda mucho, sin desmerecer del otro lado, la intensidad del trabajo de los equipos docentes y directivos porque hay que reconocer que han trabajado muchísimo más que en cualquier otra circunstancia porque la situación nos obligó a eso.

Hoy el desafío es de esa escuela de crisis hacer una nueva escuela, que no sea la misma que teníamos antes de marzo de 2020 porque sabemos que antes de esa fecha había muchas cosas que cambiar, que mejorar y estas fueron oportunidades: otra forma de evaluaciones, mirar la escuela como un ciclo, trabajar los contenidos en equipo con los profesores de las otras materias, apropiarnos de la tecnología de manera enriquecedora.

Son cosas que se fueron visibilizando y que fuimos trabajando como nunca en cualquier otra capacitación y que hoy nos ha hecho mejores como docentes. Esperamos que eso se plasme en una nueva escuela que hoy a la par de “Contenidos en casa” y los documentos que hemos emitido, estamos tratando de fortalecer con un programa de formación continua que se llama Nueva Escuela y que apunta a estos ejes que estaba señalando.

 

EL RETORNO

-¿Es factible pensar desde ese primer día de todos en las aulas, con las problemáticas que se pueden llegar a plantear, en el inicio de esa nueva escuela de la que habla?

-Obviamente que estamos todavía dentro del proceso de la pandemia, lamentablemente no ha terminado. Particularmente en los adolescentes, pero también en general para los más pequeños, vamos a tener que hacer mucho énfasis en la salud emocional, en lo que significa el reencuentro con otros, el trabajo en equipo. Realmente uno lo está viviendo porque la presencialidad ya está entre nosotros, pero este paso a estar con todos los grupos va a ser de mucho impacto. Yo diría que no solo como docentes sino como adultos trabajar sobre este aspecto.

Estamos haciendo mucho énfasis desde la Dirección de Educación Física en tratar de tomarnos el tiempo para que la escuela, sin desmerecer la utilidad de la tecnología, esté al menos en esta etapa en el menor contacto posible con la tecnología para poder hablar, vernos la cara, mirarnos; tomarnos el tiempo para hacer salidas al exterior, salidas recreativas a las plazas, campamentos estudiantiles que también los habilitamos.

Creo que eso va a ser realmente importante, porque como ha habido clases, se ha trabajado sobre los contenidos. Todos los que tuvieron contacto con la escuela han aprendido los contenidos para lo que no hubo dificultades porque la pandemia nos encontró con el gran aliado que fue la educación no presencial, pero hay otras cuestiones que vamos a tener que fortalecer y para eso vamos a tener que estar preparados emocionalmente y en el mundo adulto para hacer una fuerte alianza entre docentes y familia.

La presencialidad plena, “este paso a estar con todos los grupos, va a ser de mucho impacto”, advirtió el presidente del CGE.

CAMBIOS

-¿Qué objetivos son prioritarios hacia fin de año?

-El objetivo principal es este paso importantísimo que estamos dando que es el de la presencialidad plena. Retomando la evaluación y calificación en las escuelas, o sea cerramos lo que en un momento llamamos la unidad educativa entre el 2020 y el 2021. Nosotros estos dos años los consideramos uno solo y a partir de la normativa que emitimos vamos a dar un cierre a este año, por lo tanto es un paso en un proceso hacia la normalización de la escuela que nunca va a estar de más decir, que tiene que ser una nueva escuela, no la del 2019.

-¿En su respuesta alude al nuevo sistema de promoción, que tuvo algunas observaciones desde sectores gremiales?

-Tenemos un ámbito de discusión formal, la paritaria laboral docente, hay un dialogo permanente, la verdad que el documento de evaluación no fue cuestionado. De todas maneras la política educativa la fija el gobierno de la provincia en términos pedagógicos. Obviamente que siempre vamos a escuchar a la docencia pero creemos que nuestros documentos han tenido una línea muy clara en términos de ir viendo cómo armonizamos las necesidades de este tiempo de pandemia y las de nuestros estudiantes y la familia.

Creo que la medida que tomamos respecto de la evaluación ha caído muy bien. Ha sido bien receptado poder tener una calificación numérica porque eso ordena la vida de nuestros jóvenes para los cuales el número es algo que históricamente está muy instalado. A su vez, no es tan estricto como en otros tiempos porque permitimos que haya una promoción con más materias que las que había antes, porque tenemos instancias hasta abril para promover el año, es decir, estamos siendo muy contemplativos y atravesando un proceso que sabemos que no es normal.

-¿Por qué el número para la situación de aprobado y un concepto para el no aprobado?

-Porque de esa manera lo venimos trabajando desde antes de la pandemia. En el primario, estamos volviendo a una normativa que estaba vigente, la Resolución 920, que establece básicamente eso, que implica que para los chicos que tienen de un 6 para abajo, los aprendizajes van a estar en proceso. Lo que estamos trabajando en la provincia es pensar una escuela donde la repitencia no sea la salida.

Lo que busca es ver de qué manera los chicos pueden recuperar los saberes que no alcanzaron un año en algunas asignaturas, en algunos campos disciplinares, al año siguiente sin tener que repetir y sin tener que calificar a través de un examen que se hace de manera aislada. Por eso estamos hablando de evaluación en proceso, una retroalimentación entre lo que ha hecho el docente y lo que ha podido recibir el estudiante y lo que pueden recibir de eso la familia en el proceso de aprendizaje.

 

A FUTURO

-La pandemia seguramente ha obligado a repensar lo que se había propuesto al momento de aceptar el cargo. ¿Hay proyectos cuya puesta en marcha ya se descartó, otros que habrá que acelerar, hay un replanteo de prioridades?

-Nuestro plan educativo provincial, que obviamente se vio totalmente trastocado por la pandemia, consideramos que tiene plena vigencia. Además la pandemia es una oportunidad para acelerar algunos procesos que quizá sin ella no los podríamos haber dado. Lo que no queremos, y por eso hoy estamos trabajando muy intensamente en los objetivos, es que la elasticidad que nos permitió la pandemia se cristalice y perdamos esta oportunidad.

Por ejemplo, uno de esos ejes prioritarios que es la transformación de la escuela secundaria, hoy ya lo estamos implementando con el programa Acontecer. La semana pasada todas las escuelas de la provincia trabajaron sobre eso y por esa razón también, estamos acompañando esa lógica con un titularización masiva de docentes que permita ir consolidando los equipos de escuelas.

Para nosotros la contrapartida de esta estabilidad laboral tiene que ser que nuestros docentes se apropien de la escuela en la cual titularizan y hagan carne esos cambios necesarios. Otro eje central de nuestro plan era la apropiación de las tecnologías en la educación, de más está decir que en esto –con todo lo negativo que tuvo- nos ha servido muchísimo la pandemia porque hoy el nodo digital con el cual estamos trabajando el plan de formación permanente encuentra docentes que claramente se han empoderado de la tecnología de otra forma. Antes de la pandemia había mucha resistencia, era muy difícil que los docentes se sintieran en condiciones de estar a la altura del saber digital que circula entre nuestros estudiantes.

Esos son dos ejemplos de situaciones que pasaron en la pandemia y que no son contradictorias al plan educativo. Un tercer eje que también es muy fuerte es el de la formación docente, que sin dudas no pudimos abordarlo de la manera que hubiéramos querido en este primer año y medio pero sobre el cual vamos a trabajar seguramente en los dos años que nos quedan de gestión.

 

La pobreza

Un par de meses habían transcurrido de la declaración de la pandemia y el presidente del CGE señalaba, a propósito de la situación sanitaria, que “seguramente la sociedad que tengamos el día después va a ser más desigual, más injusta”. La consulta fue en qué medida el incremento de la pobreza conspira contra la educación.

-Muchísimo, porque si bien la educación posiblemente sea la gran solución a los problemas de la Argentina, no soluciona en lo inmediato una realidad social de enorme desigualdad. No podemos exigirle a la escuela algo para lo cual no está preparada, y eso dificulta enormemente la tarea docente, fragmenta la realidad escolar. A nosotros nos duele y no podemos negar que aquella escuela pública que era un orgullo porque encontrabas en las mismas aulas a chicos y chicas de diferentes clases sociales, hoy lamentablemente por la fragmentación social es cada vez menos visible. Pero vamos a hacer lo que podamos para no mirar y pensar que hay soluciones unidimensionales a problemas que son multidimensionales.

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