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miércoles, agosto 17, 2022
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    Impacto de la virtualidad en la educación inicial

    Para sondear cómo fue y sigue siendo la educación de los primeros años a través de whatsapp, videollamadas y con distanciamiento, EL DIARIO dialogó con la directora de Inicial del CGE, Patricia López. Algunas docentes de ese nivel completaron la visión acerca de las realidades con que cada una se topó en este tiempo de virtualización de clases.

     

    Mónica Borgogno / [email protected]

     

    Tal vez en próximos años recién se sepa la verdadera dimensión e impacto que tuvo esta educación mediada por dispositivos móviles y pantallas que sobrevino tan de golpe, sin muchos preparativos ni formación de uno y otro lado. Mientras tanto, EL DIARIO intentó hacer unas indagaciones para ver cómo fue el año pasado y lo que viene del presente, sobre todo en los primeros años de escolaridad.

    Para la directora de Educación Inicial del Consejo General de Educación (CGE), Patricia López, se produjo un doble fenómeno, por un lado un alto interés de parte de las familias de que los niños y niñas ingresen tempranamente al nivel inicial pero por otra parte, en época de pandemia fue notorio que “muchas familias priorizaron el acompañamiento de los hijos que cursaban en otros niveles. Esto nos da un indicio de lo que no conocen que se enseña en el Nivel Inicial”. No obstante, a la hora de recuperar situaciones emblemáticas o dispares en todo este tiempo tan atípico y entrecortado de escolaridad, la responsable del nivel comentó: “En general se han presentado muchas situaciones, algunas muy significativas. Hubo docentes de jardines que han podido rescatar experiencias muy interesantes de saberes y prácticas del hogar, las cuales pudieron ser enfocadas desde una mirada de la enseñanza. Por ejemplo: la práctica de una huerta familiar. Entonces a partir de eso se propusieron actividades en donde el niño/la niña pueda, narrar lo que hace, elaborar un discurso argumentativo explicando el por qué lo hace de una manera y no de otra (discurso argumentativo) y poder plantear un texto enumerando pasos para efectuar la práctica del cuidado de una huerta (texto instructivo)”.

     

    Adultos

    También se le preguntó sobre el acompañamiento de los padres y las madres de niños y niñas de esta etapa escolar, en virtualidad. A esta inquietud, la funcionaria respondió: “Fue bueno y muy bueno, aún en esos casos donde es entendible que por cuestiones de tiempos y prioridad se atendía primero a los hijos/as que cursaban los otros niveles”. Más adelante, agregó que desde este nivel de escolaridad se trabaja con la familia en general y teniendo en cuenta un sentido amplio de familia. “En algunas excepciones y por motivos laborales (trabajo en islas o campo), allí suele aparecer más la figura materna. Pero en general, trabajamos con las diferentes configuraciones familiares. Ayudan o sostienen las actividades quienes pueden: hermano/a mayor, tío/a, papá/mamá, abuela, etc. Por ejemplo: si el niño/a copia algo, puede ser una abuela la mediadora entre la escritura convencional y lo que el/la niño/a puede ir reproduciendo”, afirmó Patricia López.

     

    Complejidades

    Sobre estos puntos, EL DIARIO buscó también la voz y experiencia de algunas maestras que se desempeñan en este nivel de enseñanza. Alejandra Wild, docente de sala de 4 y 5 de la Escuela Maestro Entrerriano apuntó que en su caso, el año pasado “la mayoría tenía dispositivos para trabajar en virtualidad pero era uno por familia, es decir el teléfono celular del padre o madre y se compartía con los hermanitos. La mayoría tenía internet pero igualmente la virtualidad fue parcial porque en nivel inicial es complejo desarrollar contenidos así. La sala de 4 o 5 años, se caracteriza por vivenciar cada contenido que se pretende dar. El aula es el laboratorio donde jugamos, practicamos, ensayamos aquello que vamos a aprender y de manera virtual, por más que hayamos armado la sala en nuestros domicilios no es lo mismo”.

    Este año, cuando ya logró arrancarse con bimodalidad, esto es presencialidad en grupos reducidos o burbujas, combinado con actividades virtuales, la experiencia fue mucho más rica. “Avanzamos, retomamos lo que se pudo desarrollar el año pasado para poder igualar un poco y garantizar oportunidades para aquellos nenes y nenas que no tuvieron conectividad, complejizando contenidos planificados en sala de 4 y agregando nuevos”, puntualizó la maestra.

     

    Vínculos

    Entre los logros del enseñar en tiempos de virtualidad, sobre todo en estos primeros años de escolaridad, resultó vital “mantener el vínculo, que el niño viera y escuchara a su docente, que estaba la posibilidad de jugar con las palabras, escuchar un cuento, hacer una expresión gráfica. Fue difícil evaluar en virtualidad qué aprendió ese niño o niña porque necesitamos del acompañamiento del adulto para que interprete y ayude a desarrollar la actividad que se le proponía como contenido. Y muchas veces el adulto no tenía ese tiempo y priorizaban acompañar a los chicos más grandes”, dijo Wild, en coincidencia con la funcionaria del CGE al tiempo que aclaró: “Muchas veces los padres no comprenden que en inicial no hay cosas que se plasman en una hoja, sino que en casi todo el primer ciclo lo que hay es el cuerpo en movimiento”.

    “Coincide que aquellas familias que no se conectaban mucho, este año asisten también de manera discontinua a las clases presenciales, por uno u otro motivo. Y los que participaban en 2020 mediados por dispositivos, siguen asistiendo hoy. En estos últimos casos, las familias han incorporado su rol protagónico de educadores de sus hijos desde sus casas”, notó Wild.

    Al respecto, su colega María Inés Cacciabué de la Escuela Tabaré, comentó que las realidades económicas de cada familia iban imponiendo mayores o menores respuestas y acompañamiento. “El año pasado armé un grupo de whatsapp de padres y veía que recibían los mensajes de las actividades y link que les mandaba, pero no contestaban. Muchos no podían contestar mensajes, se les rompieron los celulares, no tenían internet y no podían descargar los envíos. Decidí mandarles actividades de manera individual, a cada padre/madre, uno por uno y ahí, no sé si era por timidez, observé que respondían mejor y empezaban a mandarme fotos y registro de las actividades que hacían los chicos y podía saber y evaluar lo que hacían los alumnos”. Para ilustrar mejor, añadió: “Cuando fue el Día de la Bandera les propuse que hagan banderas con materiales descartables que tenían en sus casas, después les propuse hacer juegos al aire libre, y este año, por segunda vez festejamos el Día de los Jardines de Infantes de manera virtual: hicieron banderines y una torta y me mandaron fotos”.

     

    Formación

     EL DIARIO quiso saber qué instancias de capacitación diseñaron desde el CGE para fortalecer a los docentes en este contexto tan singular, y qué otras hay planificadas para la segunda parte del presente año. Patricia López contestó que “durante el año 2020 se llevaron a cabo varias capacitaciones, junto con otros organismos para atender las necesidades de niños/as en familia con vulnerabilidad (COPNAF); con UNICEF el rol del directivo en este tiempo de pandemia. Se activaron formas de hacer circular recursos de los jardines, a fin de garantizar un mejor acceso de las infancias a experiencias de aprendizaje. Este año se dictaron charlas sobre el Juego, ESI- Eje Afectividad y en esta segunda etapa del año, seguimos con varias más”.

     

     

    El dato

    36.000

    En la actualidad hay una población de casi 36.000 niños/as en el nivel inicial desde salas de 45 días a 5 años en un total de 2080 salas distribuidas en toda la provincia.

     

     

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