19.6 C
Paraná
sábado, septiembre 18, 2021
  • Cultura
  • Nosotros
Más

    Guillermo Orsi, presencia persistente de la novela policial en el país

    Premiada en el extranjero y traducida a cuatro idiomas, la obra de Guillermo Orsi es casi desconocida para el público lector nacional. La edición reciente de su novela `Ciudad Santa´, con la que obtuvo en 2009 el prestigioso Premio Hammet en la Semana Negra de Gijón (España), es un paso para rescatarlo de un inmerecido cono de sombra. Entrevistado por EL DIARIO, contó los vaivenes de ser escritor en Argentina y del momento actual de la literatura policial en el país.

    Carlos Marín / [email protected]

    Desde su lugar en el mundo, en medio de las sierras cordobesas donde eligió refugiarse en 2005 de la furia citadina porteña, Guillermo Orsi es uno de los tantos escritores que, en distintos puntos del país, se esfuerzan cada día para dar a conocer el resultado de su trabajo.

    Nacido en Buenos Aires, en 1946, es considerado uno de los maestros del género Negro en el país. Con una vocación temprana por contar historias y por la lectura –que nació en su infancia-, Orsi decidió ya en su juventud que lo suyo era escribir. Su convicción lo llevó a ejercer ocupaciones diversas para sostenerse junto a su familia. La lista, que incluye rubros como laboratorios medicinales y publicidad, alcanza también –ocasionalmente-, el periodismo, aunque el propio autor reconozca que nunca ejerció el oficio como alguien formado específicamente en el campo. “La opción siempre fue tener tiempo para escribir. Y lo logré a medias. Al menos nunca estuve en oficinas”, señala en la charla desde algún lugar de la provincia mediterránea.

    La humildad, que llega de aceptar los propios límites y caracteriza esos espíritus que reconocen su pequeñez en la inmensidad del cosmos, califica a este hombre atravesado por la afabilidad, otro aspecto que lo distingue y se vislumbra en la entrevista con EL DIARIO. Tanto como su paciencia, forjada en la lucha por tratar de que se edite su obra, y templada en sus intentos de vencer la negativa pertinaz de los grandes editores por publicarla. Esto lo llevó a plantearse alternativas para superar esos obstáculos. Y también a conocer por sí mismo el áspero camino que implica para un escritor de cualquier provincia llegar hasta `donde atiende Dios´: la ciudad de Buenos Aires. Y allí golpear puertas y esperar ser atendido; siempre con la esperanza de que alguna se abra y alguien acepte leer primero y –algo poco probable en un país como Argentina- arriesgarse luego a publicar un libro. “Al vivir en Córdoba descubrí cómo se relega a quienes viven y trabajan en el resto del país”, desliza Orsi.

    Batacazo

    A Orsi el `batacazo´ se le dio luego de que su talento –como suele ocurrir en estas latitudes- conquistó el reconocimiento de colegas y lectores en el extranjero. Alejado de la capital del país y ya radicado en Córdoba –donde se afincó con su esposa- probó `lanzar una botella al mar´. Fue en 2007. Antes había publicado El vagón de los locos (libro de relatos Premio Emecé 1978); Cuerpo de mujer (1983); Tripulantes de un viejo bolero (1995) –ambas en Ediciones De la Flor- ; y Sueños de perro (Premio Umbriel de la Semana Negra 2004).

    Lo que no logró en este lado del océano, comenzó a concretarse en la otra orilla del Atlántico. Nadie ama a un policía, novela que había enviado a concurso, ganó el II Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona, en España. Y, reconoce el escritor, comenzó a abrirse un nuevo panorama. “Fue un descubrimiento”, acepta. También, confía que derivó hacia el género negro y comenzó a escribir historias policiales “para cambiar lo que hacía y por sugerencia de Rubén Tizziani, alguien que para mi fue maestro e interlocutor desde los 70”.

    Dos años después, en 2009, obtuvo un reconocimiento concluyente al ganar con Ciudad Santa el prestigioso Premio Hammet, que concede la Semana Negra de Gijón (España) a la mejor novela del año. “Quienes estamos en esto nos movemos por lo general entre escaseses”, cuenta Orsi. Y ríe por el hallazgo del neologismo que da cuenta de la estrechez en la que vive un artista. “De repente pude viajar. Me invitaron a España para recibir el Premio Hammet y a participar en ese encuentro. Me vi inmerso en un mundo nuevo y fascinante. La Semana Negra es como un parque de atracciones para quien gusta del género, con gente que se supone escribe novela policial. Me encontré con personas interesadas en lo mismo y muchísimos autores que, como lector, eran nuevos para mí por completo. Me preguntaba ¿dónde estaban que no los conocía?”. La cuestión hace visible un punto clave en La Argentina: su distancia de las grandes corrientes de la literatura contemporánea y la pequeña dimensión del mercado local de títulos publicados anualmente, que no estimula la circulación de libros. Lo cual abona la desconexión con autores del resto del planeta.

    Lo que vino luego consolidó el prestigio de Orsi: fue nuevamente finalista del Premio Hammet 2014 de la semana Negra de Gijón, con Fantasmas en el desierto. Y luego la edición de Siempre hay alguien que matar (2015). Siempre en el extranjero. En los últimos años  su obra ha sido traducida al inglés, francés, alemán y griego.

    Pese a todo, es aún un autor escasamente conocido para los argentinos. Afortunadamente, para el lector, uno de sus trabajos, `Ciudad Santa´, -su título premiado en la Semana Negra de Gijón- acaba de ser publicado por Tusquets en su colección Andanzas.

    De editores a gerentes

    “Publicar acá es complicado”, dice Orsi a EL DIARIO. “En 2007 volví de España con el premio bajo el brazo y no me dieron pelota”. Tres décadas antes algo similar le había sucedido con el premio Emecé, en Argentina. Ahora, tras años de espera, la intención es que esta tendencia pueda invertirse. Al menos un poco. “Ojalá la publicación de Ciudad Santa sea el primer paso para que luego sigan otros títulos”, dice.

    El anhelo es que sus libros no corran el infortunio que sufrió el esfuerzo de tantos colegas. Como ejemplo cita a Rubén Tizziani, periodista, escritor y guionista nacido en Vera (Santa Fe), que falleció en 2020 y fue un pionero referente de la novela negra con Noche sin lunas ni soles (1975) y El desquite (1978), entre otros trabajos. Pese a los reconocimientos que recibió, Tizziani, “un tipo lúcido, muy informado”, falleció con dos novelas inéditas, explica Orsi. “Nadie quería publicarlas”, añade. Y la referencia vale para intentar explicar por qué el género, en el país, se encuentra en un cono de sombra. “Creo que habría que preguntar a los editores las razones para relegar la novela policial. Es cierto, los editores son un misterio; la empresa editorial es un misterio. Y para todos en general, la literatura de este tipo no les resulta negocio. Pero la buena novela negra puede ser parte del catálogo”, insiste Orsi. Y concluye: “Es más, tengo la sensación que hoy hay gerentes de marketing más que editores”.

    Claves

    Para Orsi, la técnica narrativa es importante. “No hay que abrumar al lector con situaciones demasiado extensas. Lo mejor es tratar de llevar un ritmo cinematográfico, sin resignar calidad en la escritura del texto” Y en cuanto al ritmo y al tono, marca su vinculación con el cine, que ha sido una pasión. “Me hubiese encantado dirigir. Y al escribir, pienso en las situaciones y las traslado a imágenes”, asegura.

    En ese tránsito de hacer verosímil los ambientes que narra, desliza: “tal vez desilusione a alguien, pero no soy de documentarme previamente. Pienso que los escritores somos una especie de ilusionistas, de magos; hacemos creer al lector que sabemos acerca de lo que escribimos. Y es parte del magnífico juego que es escribir ficción”.

    “Cuando escribís se despliega otro mundo, abrimos puertas insospechadas, esa es la maravilla de la literatura y otras artes”, sostiene. Y concluye con una mirada al futuro: “somos latinoamericanos y tenemos mucho que contar, y todo el tiempo. Por eso hay tanto narrador. Y aunque la literatura nunca es un gran negocio, persistimos en ella los fanáticos”.

    Referencias literarias

    Marcado por la impronta de Oesterheld y publicaciones míticas como la Revista Hora Cero, las referencias para este novelista son diversas. “Me he formado con la lectura de escritores latinoamericanos, siempre en idioma castellano”, acepta. Desde Cortázar, “que me iluminó por su falta de solemnidad, por la dimensión lúdica de su trabajo con la palabra y los textos”, hasta Vargas Llosa, “que como escritor me sigue fascinando”.
    En su repaso, convoca a otros nombres, menos conocidos “pero que son gente que admiro como novelista”. Y aparecen Miguel Angel Molfino –autor que reside en el Chaco-. “Él tuvo una vida muy dura –estuvo preso, conoció la tragedia de las desapariciones- pero siguió escribiendo y ha publicado libros muy hermosos. Uno de ellos es Campo del infierno publicado recientemente”.
    De España cita a Juan Ramón Viedma, “un tipo con un mundo muy especial” y a dos argentinos: Leonardo Oyola –joven también con un mundo propio”, y Nicolás Ferraro.
    Estas influencias se traducen en el estilo de Orsi, que hace que la lectura fluya. Y que cada tanto aparezcan en sus textos guiños al humor y la ironía. En ese sentido, indica: “Me atraen el lenguaje, la música y el juego con las palabras, que hacen que un texto me suene bien. Eso para mí es muy importante como autor y lo que aprecio como lector”. En este proceso, “la novela requiere su reposo: como el buen vino, hay que escanciarla y que adquiera su sabor”. “Creo en no damnificar al lector por algo hecho a las apuradas. En este sentido, cada libro tiene su maduración”.

    Ciudad de la furia

    Un político es ejecutado a plena luz del día en el conurbano bonaerense. Una reina de la belleza busca la ayuda de una abogada que ha enviudado a balazos en dos oportunidades. Cuando un crucero de turistas encalla en el fangoso Río de la Plata, el manjar está servido para una banda de secuestradores. Entre los turistas, un narco colombiano y su amante son el plato fuerte. Buenos Aires se ve colmada de repente de fugitivos que navegan sin rumbo. Y en esa deriva, sin playas ni horizontes, Guillermo Orsi construye Ciudad Santa –una novela seductora, violenta e impactante, como la ciudad que narra-. Con una galería de personajes variopintos y difíciles de olvidar, Ciudad Santa es la absorbente y vertiginosa novela de un país que, cuando todo parece haber sido dicho y aunque pretenda callar lo evidente, habla a través de sus muertos.

     

     

     

     

    Lo más leído

    Agroclave