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viernes, septiembre 24, 2021
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    Cuatro historias actualizan en escena memoria y legado de un gaucho judío

    Recuperando un legado de familia y un patrimonio cultural e histórico, Gustavo Bendersky lleva a escena –junto a Melina Forte- Los cuentos del Baruch. El trabajo, que se estrenó el fin de semana pasado, vuelve a escena esta noche en Casa Boulevard (Ituzaingó 80).

     

    Carlos Marín / [email protected]

     

    Una serie de relatos breves hilvanados en un espectáculo teatral constituyen el soporte de  “Los cuentos de Baruch”, que Melina Forte y Gustavo Bendersky presentan viernes y sábado en Casa Boulevard (Ituzaingó 80).

    La esencia de la propuesta es la recuperación de historias escritas por Baruch Bendersky, abuelo del actor paranaense. Estos textos son parte de dos volúmenes editados en la década del 30 del siglo pasado, que reúnen vivencias, sucesos, historias y reflexiones de uno de los tantos `gauchos judíos´ que llegaron a la provincia como parte de las corrientes inmigratorias.

    De ese conjunto, que además posee la particularidad de haber sido escrito en idish –mezcla de hebreo con polaco y alemán empleada por esa colectividad- Forte y Bendersky escogieron cuatro para trabajar en un proceso que –pandemia meditante- insumió un año y medio de trabajo hasta arribar al montaje final. De la lectura realizada, actriz y actor coincidieron en trabajar sobre cuatro de los relatos: `El cazador´; `La vaca colorada´; `Jaime, el gringo´; y `De cómo se logró que un perro y un gato vivan en paz´. En ellas los animales y el contexto rural tienen un rol protagónico.

    El resultado final que presentan cada fin de semana expone al espectador un resultado que condensa los hallazgos de una línea de trabajo que Bendersky conoce y elabora desde hace 20 años y que tiene, entre otros antecedentes a “¡Afuera!”, basada en “Don segundo sombra”, de Güiraldes y estrenada en 2010 en Mérida (México) y la más reciente “Como un león”, sobre un cuento de Haroldo Conti, que dio a conocer el año pasado.

    En esta nueva producción, el eje temático es el campo entrerriano a través de esas cuatro historias que, a modo de una fábula, entrega cada una su moraleja. Como corresponde a estas narraciones ficcionales de tipo literario, uno de los recursos empleados por Baruch para delinear los animales que protagonizan o son parte de sus relatos, es conferirles características humanas. La valentía, la compasión, el arrepentimiento, la amistad, son experimentados por los personajes ubicados en un contexto rural que, en ubicados en el plano de lo real, sólo pueden habitar la lógica implacable de la lógica planteada por Darwin en su teoría de la Evolución.

    En este sentido, estos relatos escritos a comienzos del siglo XX en Idisch exponen –por parte de su autor- una mirada atípica, inusual para el contexto de época. Baruch propone la inversión de perspectivas y la contraposición a puntos de vista plenamente hegemónicos en su tiempo: por ejemplo la falta de escrúpulos o límites en el tratamiento y la explotación y depredación del medio ambiente, de la flora y la fauna. Lo hace a partir de situaciones oníricas –como en la historia del cazador que abre el espectáculo-, y viradas a lo ficcional  –como en el caso de `La vaca colorada´ y `De como se logró que un perro y un gato vivan en paz´, segundo y cuarto relato. En ellos los actores han logrado traducir los cuentos a acciones que llevan a escena. La excepción en el conjunto es el tercer cuento (`Jaime, el gringo´) que rompe la secuencia basada en animales ya que se aleja por un instante de ellos para dar cuenta de un trágico suceso que tiene como protagonistas a una máquina y a un hombre atrapado por la nostalgia.

    Con una intensidad emotiva que se incrementa a medida que se desarrollan los cuadros y un oportuno cierre virado al humor, el balance de la puesta resulta digno.

     

    SOSTENES

    Forte y Bendersky dan forma así a un espectáculo que avanza constituido sobre elementos del teatro antropológico, técnicas de narración oral, del canto y la danza. Este bagaje de recursos sostiene la tarea del actor y la actriz. El trabajo de ambos gira en torno a una gran mesa –situada en el centro de la acción- que fue diseñada y construida especialmente y es tomada como el elemento escenográfico clave para articular la acción de manera coherente. Así, aquel mueble sobre el cual Baruch escribió sus textos, se convierte en la puesta en un espacio central a partir del cual –con el aporte de un gran cobertor, a veces mantel, otro pequeño telón- se despliega el devenir de los relatos. En la dinámica, la tarea de los artistas tiene como otro elemento clave para sostener su trabajo a la iluminación, resuelta con mínimos recursos y que –como en el caso de “Cómo un león”- es operada por los dos protagonistas en escena.

    A lo anterior suman como recursos canciones `a capella´ y acompañadas con guitarra, que estructuran el comienzo y el cierre de “Los cuentos del Baruch”. Así se presenta el último relato, una divertida y pintoresca historia basada en la relación entre un perro y un gato, con melodía y texto adaptado del relato original y convertidos en una suerte de milonga campera entonada por Gustavo Bendersky sobre composición escrita en colaboración con Leonardo Rodríguez.

    En el final de la presentación, la presencia de Baruch –aquel `gaucho judío´ que permanece en sus relatos- es evocada mediante el empleo de la máscara, otro elemento que juega un papel en la puesta, y que junto a un juego de luces genera la ilusión que el autor se hace presente cuando es convocado por este dispositivo teatral que da nueva vida a sus historias.

    La producción puede enmarcarse en una línea de trabajo que Gustavo Bendersky ha desarrollado desde hace dos décadas y en la que posee vasta experiencia: la vinculación entre teatro y educación. En este sentido, “Los cuentos del Baruch” contienen múltiples aristas (históricas, sociológicas, literarias, entre otras) que aportan al trabajo en los distintos niveles de enseñanza: Algo de lo cual sacarán provecho sin duda, quienes aprecien este espectáculo.

    FICHA TÉCNICA

    Los cuentos del Baruch.

    Idea y actuación: Melina Forte – Gustavo Bendersky

    Realización de máscaras: Alfredo Iriarte

    Realización escenográfica: Neri Rodríguez

    Asesoramiento musical: Agustina Schreider

    Canción “De cómo se logró que un perro y un gato vivan en paz”: Leonardo Rodríguez y Javier Bendersky.

    Producción: Compañía Le Feu.

    Viernes y sábado en Casa Boulevard (Ituzaingó 80). Precio de las localidades 400 pesos. Reservas al 154 – 657010

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