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sábado, septiembre 18, 2021
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    La Uner define las características que tendrá el segundo semestre

    Más allá de las idas y venidas del recrudecimiento propio del nivel de contagios por Covid, la Universidad Nacional de Entre Ríos está imaginando líneas de trabajo que resuelvan la contingencia y que a la vez se proyecten a futuro; entre ellas, la bimodalidad, la despapelización de los procesos administrativos y la reconfiguración de los protocolos.

     

    Redacción EL DIARIO | [email protected]

     

    Un paquete de acciones que involucran los espacios de intercambio entre docentes y estudiantes- y también la gestión administrativa- al interior de las facultades y del rectorado, están siendo promovidas desde la Uner. Se trata de una estrategia para adaptarse a lo que, se presume, será un cambio sustancial aún en el caso de que la pandemia resulte ser superada.

    Al respecto, formuló precisiones la secretaria General de la Uner, Alina Francisconi, en la entrevista que sigue.

    Las políticas diseñadas se fundan en el relevamiento, que se realizó en el  último tiempo. “Es muy importante mencionar que, atendiendo a que las respuestas a las consultas eran voluntarias participó el 70% del personal administrativo y de servicio, como así también que el 50% dio su nombre, lo que era optativo”, prologó la entrevistada, antes de señalar que “esto referencia la intención de comunicarse”. El relevamiento abarcó cuatro grandes apartados donde se plantearon los principales desafíos de la universidad.

    “Un aspecto que me resulta interesante destacar es que en este contexto de pandemia las personas se ligaron de manera muy fuerte a sus equipos de trabajo”, indicó Francisconi, antes de decir que “el desempeño individual y el grupal tienen un correlato muy interesante”. Para la secretaria General de la Uner  “la persona se desenvuelve y percibe su desempeño en función de cómo lo hace el grupo; es decir, que no podemos trabajar aislados, acá la cuestión de liderazgo y de gestión de personas se ponen de relieve”.

     

    INFORME

    Luego, regresó sobre las conclusiones del relevamiento. “Al contestar sobre el clima laboral se advierte un impacto muy importante de la relación con las autoridades y los superiores, lo que refuerza la necesidad de consolidar, mejorar y proyectar espacios de trabajo”. Acto seguido, indicó que “en este tiempo los desafíos y las capacidades que se nos han requerido a las personas tienen que ver con organización de tiempos, necesidad de comunicación, motivación, y resiliencia”. En esa línea remarcó que “las personas reflejan que necesitan competencias relacionadas con la empatía y la resolución de conflictos, más allá de las cuestiones técnicas cotidianas que precisamos al momento de reconvertir las tareas, como fue usar los conocimientos de TICs e instalar Apps en nuestras computadoras y celulares”.

    —¿Qué acciones se realizaron desde la Secretaría General frente a ese escenario?

    —Como primeras acciones, la Secretaría llevó adelante tutoriales y diseñó capacitaciones para el uso de herramientas de TICs, se crearon en su momento espacios de gestión privada (VPN) y se elaboraron protocolos de emergencia para el momento de ASPO. Las tareas impostergables e imprescindibles de la Universidad se sostuvieron a principio del año pasado, cuando comenzó el aislamiento. Una vez que se fue flexibilizando la situación de pandemia, se empezó a trabajar en el protocolo de la UNER con ciertas restricciones y se conformó un Comité para Covid-19 junto a todas las personas que forman parte del Comité de Seguridad de la Universidad, más un representante de AGDU y de APUNER. Ese comité trabajó en conjunto con el Departamento de Seguridad de la UNER: se dictaron capacitaciones y se pensó en el retorno seguro y responsable. También se llevó adelante en octubre un relevamiento y en 2021 se trabajó a partir de los resultados arrojados. Los datos fueron presentados a la comunidad en noviembre.

     

    EFECTOS

    —¿Cuáles son los impactos de la pandemia por Covid-19 en las rutinas universitarias?

    —La pandemia fue algo inesperado y todavía no tomamos conciencia de cuáles son los impactos. Estamos percibiendo algunos y seguramente no estamos advirtiendo la profundidad y el tiempo que va a llevar reordenar y normalizar -si es que a esa palabra la podemos seguir usando- los procedimientos y los procesos. Esto tiene que ver con que quienes llevamos adelante las organizaciones somos las personas. En ese sentido, la gestión de personas y su concientización en el uso de los protocolos en este nuevo modo de vivir, para cuidar y cuidarnos, tiene como líneas rectoras la salud integral de todo el personal de la universidad, la educación en la conciencia colectiva para salir de las miradas individuales y egoístas y, por otro lado, siempre tener en cuenta la protección de los deberes y derechos, tanto de las trabajadoras y trabajadores de la universidad como de todo el estudiantado que confían en nuestras propuestas educativas y que, en definitiva, son nuestra razón de ser como institución.

    —¿Cómo se proyecta el retorno hacia el segundo semestre de 2021?

    —Contando con un porcentaje importante de la Universidad que ya recibió una dosis de la vacuna -o las dos en menor medida-, los principales desafíos tienen que ver con observar los protocolos sanitarios, considerar cambios de horario de trabajo y retornar a las actividades presenciales con formatos diferentes a los que conocíamos, porque vamos a tener que seguir cuidándonos.

    El trabajo en la UNER fue variando de modo remoto y presencial. Es importante resaltar que, según el relevamiento realizado, en líneas generales se evalúa en un 50% como muy buena la capacidad de respuesta, tanto individual como grupal. Hay nuevas rutinas en esto de la bimodalidad, del armado de burbujas y de la redefinición de oficinas en los espacios de trabajo.

    —¿Y en el caso puntual de la Secretaría?

    —Tiene dos líneas de trabajo vertebrales: la primera se encarga de la gestión de las personas, de estar cerca de ellas desde diversas aristas (Dirección General de Gestión Administrativa); la segunda está abocada a cuidar y sostener el acceso a la información (Dirección General de TICs).

    Es decir que, como se ve, el trabajo está asentado en las personas y la información, dos grandes intangibles de las organizaciones que se han puesto en valor y han tomado una dimensión diferente en estos nuevos contextos de trabajo.

     

    Acciones

    —¿Qué capacitaciones se desarrollan desde la Secretaría?

    —Para sostener, acompañar y consolidar los procesos de nuevos aprendizajes en el personal administrativo y de servicios de la UNER, se llevaron adelante capacitaciones que se hacen extensivas también al personal docente: concursos de protocolo de Covid-19, un protocolo obligatorio disponible en el campus y webinarios adicionales.

    Destaco que el 95% de la Universidad manifiesta conocer que hay un Comité de Higiene y Seguridad y han calificado, en un porcentaje similar, como excelente, buena y muy buena la capacitación que se brindó respecto a las nuevas medidas en el retorno a la presencialidad.

    También se llevaron adelante cursos, algunos de tipo autogestionado como el de Alimentación Saludable que está habilitado para que la gente lo haga y obtenga certificación. Es importante resaltar que todo este material está disponible en el aula Capacitación y Desarrollo del campus virtual de la UNER, en el apartado de Rectorado.

    —¿Qué demandas aparecieron en este contexto?

    —Las personas tenemos tres grandes competencias para desarrollar en nuestros espacios laborales. Una de ellas son las técnicas, dentro de las cuales han surgido los proyectos de firma digital, expediente electrónico, y manejo de herramientas de Google Suite, un servicio que proporciona paquetes gratis de herramientas fáciles de usar en la relación estudiante- alumno. El segundo tipo de competencia son las herramientas gerenciales; allí las demandas se orientan a la organización de tiempos, las necesidades de comunicación, la motivación, la resiliencia y la resolución de conflictos.

    Las últimas competencias son las actitudinales, que refieren a esa serie de cuestiones entre las que aparece el retorno a algunas rutinas, a las actividades presenciales y al respeto de los protocolos. En ese sentido, confirmamos que en el segundo cuatrimestre se va a repetir el taller Herramientas de Gestión Personal y los encuentros reflexivos de Salud Mental y Cuidados en el Retorno al Trabajo Presencial junto al equipo de la Maestría en Salud Mental de Trabajo Social.

    La pandemia impuso la necesidad de que el vínculo docentes-estudiantes sea también virtual.

    Despapelización

    —¿Cuál es el mayor desafío en la actualidad?

    —Repensar las capacidades técnicas, gerenciales y actitudinales, desde una gestión de universidad sin distancias, usando las herramientas de TICs, cumpliendo con la ordenanza de actuaciones digitales y generando conciencia sobre la importancia de trabajar a futuro con firma y expediente digital. Esto tiene que ver con un proceso de despapelización de la UNER.

    Respecto de las capacidades gerenciales es necesario hacer gestión de tareas, de personal, trabajar los cuidados en el momento del retorno presencial, pero sobre todo reasignar, redefinir y repensar las labores que estamos ejecutando. En el contexto de pandemia, algunas personas se vieron sobrecargadas y otras dejaron de hacer sus actividades porque no tenían cómo desarrollarlas por fuera de la presencialidad. En ese sentido, será un gran desafío, para quienes lideran, el reasignar funciones, pensar cuáles ya no son necesarias y cuáles son nuevas. Correspondientemente, definir quién las hace, cómo las hace, en qué tiempos; coordinar los equipos de trabajo y reposicionar la figura de los jefes en tanto responsables de conducir los procesos.

     

    Emociones

    La secretaria General de la Uner, Alina Francisconi, se refirió a otro aspecto que consideró fundamental. “Las personas no dejamos las emociones puertas afuera de la organización”, dijo, antes de señalar que “entramos con nuestras problemáticas y toda nuestra emocionalidad”.  Al insistir en que “los seres humanos estamos llenos de emociones, que sin duda impactan en nuestra labor cotidiana”, expresó que “la idea es tener la autorregulación y la plena consciencia de esas emociones para que no dificulten o entorpezcan nuestras tareas y la relación con nuestros compañeros”. Francisconi consideró que, de todos modos, “tenemos que formarnos en competitividad emocional, en sensibilizar a la comunidad universitaria, siendo conscientes de que estos procesos no solamente tuvieron un impacto económico y social, sino también familiar, sanitario y afectivo para cada uno de los que formamos parte de la universidad”.

    En ese sentido, citó que “el Programa UNER Saludable apunta a que la gestión de nuestras capacidades, a la luz de una salud integral, continúen siendo nuestro motor”.

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