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sábado, septiembre 18, 2021
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    Llevar el alimento a la mesa a partir de la autogestión

    El programa Huertas Comunitarias fue impulsado por la ONG Suma de Voluntades. Se trata de un espacio utilizado para promover prácticas de autogestión de alimentos y encuentros comunitarios. En este momento la actividad se desarrolla en un merendero, en el barrio Antártida y Los Berros de Paraná.

     

    Redacción EL DIARIO
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    Tener la posibilidad de llevar los productos sembrados a la mesa familiar, es una de las principales premisas que se planteó el grupo de voluntarios que acompañan a vecinos de diferentes barrios vulnerados. De esta manera, la huerta resulta un lugar de sociabilización y de oportunidad laboral para un número de ciudadanos que no tienen los recursos económicos necesarios para darle de comer a su familia.

    Fernanda Ardaist, coordinadora del programa e integrante de Suma de Voluntades, contó a EL DIARIO de qué se trata la propuesta.

    -¿Qué es Huertas?

    -Una iniciativa que busca transmitir hábitos y habilidades rurales. Esto nos permite que las familias produzcan su propio alimento ya sea para autoabastecimiento o para su posterior venta. Nuestro rol es acompañar y sembrar junto a los vecinos oportunidades y sobre todo reivindicar el respeto por lo que nos rodea, por nosotros y por las generaciones futuras.

    -¿Qué tipo de actividades realizan?

    -En primer lugar, quiero destacar que para sumarse al programa de huertas, también hay que tener convicción y perseverancia. Esto muchas veces cuesta ya que estamos frente a una organización comunitaria.

    En cuanto a las actividades concretas, se prepara la tierra, los tablones, el cerco, el acceso al agua, se arman las composteras y se siembran diferentes plantas o especies.

    -¿Dónde las realizan?

    -En la actualidad, dejamos de lado las huertas familiares por las comunitarias porque creemos que el impacto es mayor. En el barrio Antártida junto a los vecinos, el presidente de la vecinal, Roberto Arellano y el MTE logramos transformar un basural en un espacio de esperanza. En ese sentido, el compromiso de cada uno de los que trabaja para llevar a cabo este proyecto, contribuyó a poder lograrlo.

    También dimos los primeros pasos en el merendero “Los chicos de la vía” que está a cargo de Diana Andino, una persona con un gran compromiso por su barrio y su gente. En lo personal, tengo admiración por esta mujer tan luchadora y quien es incapaz de mirar para otro lado cuando se trata de ayudar.

    Y estamos dando los primeros pasos en el barrio Los Hornos, hoy allí estamos con los almácigos. Tenemos las expectativas puestas en que la huerta se convierta en un gran sustento para este comedor, ya que de un solo lugar salen aproximadamente 300 viandas por día y eso significa un número importantísimo.

    -¿Quiénes trabajan en el proyecto?

    -Trabajamos de manera conjunta con los vecinos y vecinas, con referentes barriales ya sea presidentes de las comisiones o encargados de comedores comunitarios. Armar los equipos de trabajo lleva su tiempo, pero al tenerlo consolidado, da buenos frutos.

    Los vecinos son los que siembran y trabajan la tierra. FOTOS: Juliana Faggi.

    -¿Hace cuánto comenzó?

    -Comenzamos con este programa a finales del 2019, unos meses antes de Navidad. Lo recuerdo porque ese año muchas familias pudieron tener pollo asado en la mesa navideña. Cabe aclarar que nosotros empezamos con las huertas y le agregamos como prueba piloto la cría de pollos parrilleros donados por la empresa Motta. Tras esta experiencia, pasó que muchos vecinos compartieron los pollos para aquellas familias que no tenían nada para comer.

    En el 2020, con la llegada de la pandemia tuvimos que suspender las actividades para evitar la aglomeración de gente. Fue una decisión muy triste, pero si uno ama debe cuidar y ese es nuestro deber: cuidar a los vecinos. Además, éramos conscientes que si el virus entraba a los barrios más vulnerables, la situación se iba a complicar. Este año con todos los cuidados hemos retomado, pero de a poco y a un ritmo mucho más tranquilo.

    -¿Con qué finalidad se realiza?

    -La finalidad es crecer como personas y como comunidad. Pero fundamentalmente lo hacemos para que, desde las entrañas de los barrios populares, surjan oportunidades que les permitan a cada uno de los vecinos desarrollarse por sus propios medios. En esa línea, la meta es que ellos produzcan sus propios alimentos para mejorar la economía y su calidad nutricional.

    -¿Cuál es el destino de lo producido?

    -Esa decisión está a cargo de cada vecino. Lo que se produce dentro de las huertas se utiliza para consumo familiar de quienes trabajan en ellas o para los comedores de la zona. Más adelante el objetivo es comercializar lo sembrado y así potenciar la economía popular.

    Fernanda Ardaist: “Nos llena de esperanza pensar que otro mundo es posible”. FOTOS: Juliana Faggi.

    -¿De dónde consiguen los recursos para llevar el proyecto a cabo?

    -Todas las actividades que llevamos a cabo son acompañadas por la comunidad, nosotros desde Suma de Voluntades sólo somos el puente. Ese acompañamiento nos reconforta ya que estamos convencidos que otro mundo es posible.

    -¿Necesitan voluntarios?

    -Siempre son bienvenidos, para todas nuestras actividades. Invitamos a aquél que tenga ganas de sumarse a cambiar realidades.

    -¿Cómo se puede sumar la gente interesada?

    Puede comunicarse por nuestras redes @sumadevoluntades o por WhatsApp 3435196796 (Fernanda).

    La experiencia llevó a pasar de huertas familiares a comunitarias. FOTOS: Juliana Faggi.

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