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viernes, septiembre 24, 2021
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    Leguizamón en Rincón De Calá

    En el escritorio que sus hijos le habían instalado en el rancho de adobe, levantado en la vieja quinta de González Catán, don Martiniano Leguizamón, con 76 años, dio vida a su último libro: “La cuna del gaucho”. Aquí, un homenaje a su vida y obra.

     

    Roberto Romani

    [email protected]

     

    Entregó a los argentinos los resultados de esta notable investigación histórica y trató de absorber una brisa tenue que llegaba a su corazón sensible desde el Rincón de Calá, lejano paisaje de la provincia de Entre Ríos, donde había gozado las memorias federales de los hidalgos caudillos del pago.

    Nacido en Rosario del Tala, el 28 de abril de 1858, el autor de “Calandria” es considerado junto a Gervasio Méndez, Olegario Víctor Andrade y Fray Mocho, uno de los primeros escritores importantes de la literatura entrerriana que de inmediato trasciende el ámbito comarcano.

    Dice Héctor Izaguirre que “sus raíces hondamente terruñeras se encuentran con seguridad en el total de su obra folclórica, histórica y literaria, inagotable hontanar donde se abreva sus ansias por penetrar en el complejo mundo de las fábulas, las leyendas y las supersticiones, narradas y oídas al calor de la lumbre de los fogones de las estancias entrerrianas”.

    En la felicidad cotidiana, junto a su compañera Edelmira Fernández, y sus hijos: Rebeca, Marcelo, Mora, Blanca y Lucio Abel, celebró el aire de Entre Ríos: “Quedan en estas humildes páginas la ofrenda de amor al rinconcito de la tierra argentina en donde discurrieron los inefables días de mi primera edad. Han sido escritas al calor de los recuerdos más amados, con las pupilas nubladas por lágrimas dulces, con esa alegría dolorosa del alma que en las horas de desaliento se refugia buscando consuelos en la soledad montuosa de los campos nativos, que guardan los escombros de la casa paterna”.

    Joaquín V. González, Guillermo Ara, María Esther de Miguel, Juan Carlos Ghiano, Iris Longo y Teresa Rocha, entre otros, han rastreado las huellas del hijo del coronel Leguizamón y Doña Paula Rodríguez, que se formó en el Colegio Histórico de Concepción del Uruguay, estudió leyes en Buenos Aires y ejerció el periodismo.

     

    Obra

    Ofrendó a su patria “Recuerdos de la tierra” (1896), “Montaraz” (1900), “Alma nativa” (1906), “De cepa criolla” (1908), y “La cinta colorada” (1916), como así también las piezas museográficas, numismáticas, medallísticas, bibliográficas, hemerográficas y documentales, donaciones que materializaron sus hijos al Gobierno de Entre Ríos, inaugurando el rico patrimonio del Museo Histórico que lleva su nombre.

    Don Martiniano Leguizamón murió el 26 de marzo de 1935. Un año después, el pueblo de Rosario del Tala le rindió un cálido homenaje en la vieja casona donde vio la luz.

    Aquel otoño, mientras los pájaros isleros se despedían del Gualeguay, y la amigable estridencia de los grillos anunciaba el crepúsculo, don Delio Panizza lo definió como “el patriarca de las letras argentinas, enhiesto como un mojón, recio como un algarrobo. Escritor que forjó a golpes de inteligencia y de talento, sobre el yunque de un intenso amor, el poema criollo de las tradiciones y los episodios heroicos de la tierra, con arte sin artificios, de una sencillez llena de vida, de gracia y emoción”.

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