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Volátiles, se desovillan las propuestas electorales

La disposición espacial del acto político en el que el o los oradores ocupan el centro de una imaginaria tribuna radial, que se despliega de manera concéntrica, marcó también el lanzamiento de campaña del gobernador Gustavo Bordet por su reelección, prólogo de un año en el que los electores ejercerán el derecho al sufragio en varias ocasiones.

 

Heredera más de los ámbitos corporativos y empresariales, le viene como anillo al dedo a una forma contemporánea de hacer política que ha dejado en el pasado remoto la épica de las convocatorias multitudinarias. Hoy, se milita -sobre todo- desde los medios de comunicación tradicionales (gráfica, radio, tv, web) y no tradicionales (redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea). Así las cosas, los auditorios circunscriptos son laboratorios humanos más fáciles de controlar: se reduce el margen para aquellos grupos internos que pretendan dirimir diferencias de criterio en la dialéctica bestial del cuerpo a cuerpo y se evita el trastorno de lidiar con los que siempre quieren copar la cercanía al escenario con sus pancartas y redoblantes.

Aquella forma, desbordante de testosterona, tribal, más sanguínea que reflexiva, fue quedando demodé por los excesos en los que se repitió pero también porque desafinaban con los aires de mayor inclusión particularmente hacia las mujeres.

Al mismo tiempo, la nueva escenografía permite que los equipos profesionales y los propios asistentes registren y pongan a circular los materiales entre sus redes de contactos, además de que le posibilita a los que hacen uso de la palabra una relación de cercanía con sus destinatarios. De paso, evitan el compromiso de hacer gala de recursos oratorios sin los cuales antes nadie se hubiera animado a pararse frente a un micrófono.

Lo que se procura, entonces, es una situación controlada de comunicación que pueda ser replicada en las redes y puesta a orbitar en la galaxia digital. Para ser claros: nadie debería pensar que el objetivo del “timbreo” del PRO es tomar contacto con todos y cada uno de los residentes en un determinado barrio: alcanza con encontrar dos o tres “casos testigos” en los que naturalmente los visitantes sean tratados con cordialidad y hasta con afecto. Grabar el momento y ponerlo a circular.

Exactamente por la misma razón, la contraofensiva propagandística consiste en compartir videos en los que las comitivas son resistidas o pasan un mal momento, lo que estadísticamente es perfectamente posible.

Hacia un año de definiciones

Durante 2018, reconocieron a 37 nuevos partidos políticos

MANDATO

En ese contexto, llamó la atención que el gobernador Bordet haya convocado a los asistentes al Atlético Echagüe Club a que militen, a que expliquen en el mano a mano, a que ganen la calle, a que lleven la propuesta casa por casa, puerta por puerta. A los que aprendieron a hacer política al modo tradicional puede que se les haya piantado un nostálgico lagrimón; pero la inmensa mayoría debe haber pensado que con compartir ese fragmento de la intervención de Bordet en las redes la tarea estaba cumplida.

Cuidado, este no es un problema de un determinado colectivo: abarca al común de la militancia. Es muy difícil encontrar equipos de ciudadanos que se involucren en la organización de actos o eventos que, como se sabe, además de los aspectos logísticos en sí conlleva el ritual impar de visitar dos y hasta tres veces a hipotéticos interesados.

Ese contexto más bien anómico hace que, salvo errores mayúsculos de los oficialismos o experiencias extraordinarias, infrecuentes, de candidaturas residuales que van creciendo en la consideración popular, el panorama sea más bien conservador en el sentido de que quien domina una estructura de poder (una provincia, un municipio) tiene grandes chances de ganar, entre otras cosas, porque domina territorio, relaciones, recursos y aparatos de propaganda. Mucho más si acierta con el candidato principal.

 

ARMAR, DESARMAR

Producto de saludables inquietudes cívicas, durante meses el Ejecutivo y las cámaras legislativas intentaron ordenar, con sus puntos y sus comas, el andamiaje jurídico a partir de la configuración de un Código Electoral cuyo proyecto constaba de 190 artículos y abarcaba todos los aspectos imaginables, fundado en estudios comparativos de los caminos ya transitados por provincias vecinas. Luego, una mirada pragmática que integró a una misma ecuación las urgencias, coyunturas e intereses cruzados recomendó una versión exprés o ley corta que, en los hechos, se limitó a reconocer la atribución del gobernador de convocar a elección de cargos provinciales junto a la Nación o por separado.

De hecho, las confirmaciones en materia proselitista en Entre Ríos son muy pocas, apenas alcanzan para delimitar el terreno en el que la disputa formal se irá a plantear y, en función de ello, las fuerzas van conversando (ese deporte tan practicado: el de imaginar situaciones) sobre estrategias y tácticas, contraestrategias y contratácticas.

Lo fundamental es que las elecciones serán desdobladas, es decir, se votará primero por gobernador y vicegobernador, 34 diputados y 17 senadores provinciales, intendentes y vice, concejales y vocales de Juntas de Gobierno y Comunas, y luego se sufragará por presidente y vice, diputados y senadores nacionales. En el esquema provincial, el 14 de abril serán las PASO; y el 9 de junio, las elecciones generales.

 

CAUTELA

En un concierto dominado por la volatilidad, los agrupamientos con mayor peso político institucional van armando juego e intuyendo los ajenos, en un truco sin envidos que se juega en varias mesas: la nacional, la interna partidaria y la de las alianzas locales.

En el radicalismo, pareciera que una discusión de tipo piramidal está llamada a ordenar las candidaturas, desde las más relevantes a las menos, por lo que no es un detalle cualquiera que, como cabeza de fórmula, se opte por Atilio Benedetti o Pedro Galimberti, dirigentes con distinto “piso” pero también con diferente posibilidad de crecimiento. El sentido común indica que, si existiera vocación efectiva de llegar al gobierno, la UCR debería resolver estos asuntos con una antelación tal que le permita incorporar a los socios del PRO, de un modo que le dé continuidad, eficacia, y sustentabilidad operativa a la alianza.

En el caso del peronismo, los indicios permiten avizorar que irá dividido, como en 2015, pero bajo otra lógica de agrupamiento. La nueva separación de aguas se produciría entre quienes critican la gestión de Macri y los que la combaten, entre los que consideran relevante observar lo que hace la Nación y marcar diferencias de estilo y de visión y los que sostienen que representan un modelo de país que, sencillamente, no puede continuar. Aquí, las fotografías de Gustavo Bordet y de Julio Solanas serán las que dominarán los afiches de cada colectivo. Lo que está menos claro es si el libro de pases y las credenciales de admisión son cosa juzgada, en todos los sectores del campo de juego.

 

PANORAMA CAPITAL

En el caso de Paraná, la salud del actual intendente Sergio Varisco, que estaba dispuesto a ir por la reelección, agrega un factor importante de indeterminación dentro de Cambiemos. En el caso del oficialismo provincial, ya está lanzado el actual vicegobernador Adán Bahl, que arranca con niveles de adhesión importantes más allá de que, de todos modos, nadie razonable puede transformar automáticamente ese dato en votos contantes y sonantes.

Es probable que Unidad Ciudadana, que cuenta con reconocimiento legal, formalice un frente con otros partidos. Y que el candidato refleje esa configuración.

Luego, aparece una constelación de partidos sin representación legislativa pero que pugnarán por hacerse un lugar bajo el sol, algunos para confirmar crecimientos y otros para recuperar terreno perdido.

En lo que todos coinciden es que en tres o cuatro semanas las piezas del puzle en cada tablero debieran exhibir ya la configuración con la que se someterán a la opinión popular.