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viernes, septiembre 24, 2021
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    Causa Corralón: “La familia quiere saber la verdad”

    Dos de los tres imputados por el asalto en el corralón Almafuerte cumplirán la prisión preventiva en arresto domiciliario. El tercero fue derivado a la cárcel porque se le revocó la condicionalidad de una condena que cumplía por dos delitos. La víctima, Pablo Ferreyra, fue baleado y está grave en terapia intensiva.

     

    El juez de Garantías de Paraná, Ricardo Bonazzola, resolvió disponer la prisión domiciliaria de Mario Godoy y Luciano Cuatrín, dos de los imputados por el violento asalto perpetrado en el corralón Almafuerte, donde el empresario Pablo Ferreyra recibió dos disparos de arma de fuego.

    Será con tobillera electrónica. Para ser coherente con lo que resolvió a las 0.33 en el contexto de la causa que investiga el crimen del contador Gonzalo Calleja, el juez decidió que, por la falta del dispositivo de control electrónico, los imputados sean alojados en la Unidad Penal Nº 1 de Paraná, hasta que se disponga de los artefactos.

    El tercer imputado, Jesús Lemos, fue derivado directamente al penal tras revocársele la libertad condicionalidad de la que gozaba mientras cumplía una condena que caduca en 2024.

    Bonazzola coincidió con el fiscal Juan Manuel Pereyra en que en este estado de la investigación se configuran los riesgos procesales de peligro de fuga y entorpecimiento de la investigación. Primero porque, tal como lo exige el Código Procesal, se cumple con la “condición sine qua non” respecto a la posible participación de los imputados en el grave hecho, no con el grado de certeza que es necesario en otra etapa procesal, como el juicio oral.

    En relación a los riesgos procesales, el juez evaluó que “las armas no fueron halladas y se encuentran a disposición de los autores, que no dudaron en poner en riesgo la vida de una persona desarmada, sorprendida y que no significaba riesgo para los asaltantes”.

    En el mismo sentido, entendió que aún no se logró hallar los 40.000 dólares que se llevaron los asaltantes, los que al estar aún en poder de los autores “los pueden utilizar para fugarse y sustraerse de la Justicia”.

    Evidencia

    El juez recogió la evidencia que presentó el fiscal, consistente en cámaras de seguridad del corralón, de la zona y de Avenida Circunvalación, que exhiben imágenes de los autores del hecho y el recorrido que realizó el Citroen C4 que llegó hasta el corralón y del que descendieron los tres sospechosos, como así también el recorrido que realiza tras consumar al golpe, culminando en la casa de Godoy, que es el dueño del auto y que, según la hipótesis acusatoria, el día del hecho manejaba Cuatrín.

    En el mismo sentido valoró el testimonio del hermano de la víctima y de un empleado, que son testigos presenciales, y de una testigo de identidad reservada que aportó información de otro tramo del hecho.

    El magistrado sostuvo que “no fue un asalto al azar, circunstancial, al boleo, sino tuvo una planificación respondiendo a plan en común, con la autoría de otras personas que se encuentra en curso de investigación”, según refirió el fiscal durante su alocución.

    Acreditada la participación punible, el jue se refirió a la existencia de los riesgos procesales: “Ambos están latentes en la causa” y completa el contexto que se investiga el rol de “otros partícipes o coautores”, por lo que es menester proteger a los testigos que deben declarar con “la necesaria tranquilidad espiritual, no solo en el juicio sino en la Investigación Penal Preparatoria, a modo de evidencia”.

     

    Pereyra pidió para Cuatrín y Godoy la medida de coerción más gravosa por el plazo de 90 días, período que consideró proporcional y razonable para investigar una causa con una “complejidad elevada” y para cautelar los riesgos procesales de peligro de fuga y entorpecimiento de la investigación. Entendió que aquellos riesgos son concretos.

    El fiscal leyó el hecho que se les imputó a los tres sospechosos. Así, señaló que el 16 de julio, momentos previos a las 10.15, los tres arribaron a metros de Corralón Alamafuerte, ubicado en calle José Hernández a bordo de un Citroen C4 blanco con vidrios polarizados, muñidos de dos de armas de fuego y abordaron a Ferreyra cuando bajada de su auto. Luego de forcejear, uno le extrajo una mochila con dinero cuya cantidad aún no se especificó, y le efectuaron dos disparos, uno en el brazo y otro en el pecho, y huyeron del lugar en el auto en el que llegaron.

     

    Ferreyra está grave y con riesgo de vida

    Pereyra destacó que Ferreyra está grave con riesgo de vida, internado en el hospital San Martín, en la sala de Terapia Intensiva. También precisó que el jueves a la noche fue operado del pecho y se le extrajo un proyectil que fue secuestrado para ser peritado. También señaló que “no hay dudas que hay un autor intelectual o instigador, si bien no se pudo determinar la cantidad de dinero, porque no contamos con el testimonio de la víctima, sería superior a los 40.000 dólares. Se trata de una persona muy allegada a la familia y que conocía los negocios; fue la que brindó el dato” lo que se deduce por la modalidad de ejecución del hecho.

    La querella, a cargo de José Velázquez y Germán Palomeque, destacó el trabajo de Fiscalía y el “implacable detalle de los hechos” que aportó la “existencia de elementos de convicción” respecto de la posible responsabilidad de los imputados, añadiendo que “sorprende la cantidad de evidencia inculpatoria”. Asimismo resaltaron: “Estamos ante hecho con inteligencia previa con el único fin de despojarlo de un bien patrimonial usaron la vida como un medio para obtener un fin económico, el motivo fue pura codicia, estimulados por el fin de lucro, contra persona que fue a trabajar, armados y entre tres personas”.

    La defensa, a cargo de Claudio Berón, se opuso al pedido del fiscal y pidió la inmediata libertad de sus asistidos y en subsidio, el arresto domiciliario, lo que finalmente sucedió. Berón señaló que los testigos no dan detalles de los autores, añadió que las cámaras del corralón muestran dos personas delgadas y Godoy no tiene aquella contextura, dan cuenta de un C4, y cuestionó cómo, “de un momento a otro Robos y Hurtos da en forma mágica con el auto blanco, de los que hay muchos en Paraná. Le tomas fotos al auto sin avisarle, lo digo por el testigo reservado que da información cuatro días después del hecho, ¿cómo llega la Policía de decir que ese auto es el del hecho y que es de Cuatrín?

    El defensor cuestionó que el fiscal sostuvo que hay autores intelectuales, que ya designaron abogado, y reconoció que se reseteó un celular, destacando “pero hoy no están acá. Al parecer fueron esas personas las que digitaron este hecho, según fiscalía”. Berón reiteró que “no hay elementos suficientes” para sostener que fueron ellos los autores del asalto. También dijo que “si querían fugarse lo pudieron hacer, pero los encontraron en sus domicilios”, criticó que “la propia policía arranca la bagueta del C4 en un claro intento de incriminar a Godoy” y dijo que la rueda de reconocimiento que se podría solicitar deviene abstracta porque los rostros de sus defendidos “están en todas partes y se publicó sus fotos”

     

    Verdad

    Palomeque manifestó a EL DIARIO que “la familia quiere que se esclarezca la verdad y que sean los hechos y las evidencias las que marquen el rumbo de la investigación”. Además, añadió que “sí es prioridad para la familia que se profundice la investigación sobre el o los posibles entregadores o autores intelectuales del hecho. No obstante, sí molestan los actos mediáticos que buscan desplazar la investigación hacia la víctima, cuando en realidad se trata de una familia trabajadora y de reconocida trayectoria empresarial”.

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