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sábado, septiembre 18, 2021
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    Estelita, un clásico paranaense

    Estela Díaz de Vivar es cronista de Canal Once desde hace ya trece años. En sus móviles de exteriores toma contacto con diversos acontecimientos de la agenda paranaense y disfruta de ser “la voz de los que no tienen voz”. MUY le propuso un juego en el que se invirtieron los roles y la entrevistada fue ella.

     

    Aldana Badano | Revista Muy Entre Ríos 

     

    Ir al lugar de los hechos para recolectar testimonios con un micrófono conlleva un espíritu curioso y amante del oficio, pero si esta labor se realiza con especial simpatía, los testimonios y el reconocimiento popular adquieren otra relevancia.

    Ni hablar cuando hay que hacerse presente para testimoniar los festejos y celebraciones multitudinarios, como el caso de la recientemente obtenida Copa América.

    En todos estos acontecimientos de la cotidianeidad paranaense, Estela Díaz de Vivar es un clásico. Acompañada por el camarógrafo de turno, al que sin importar quién sea bautizará como “nene”, y armada con su micrófono, curiosidad y una agradable simpatía, Estelita brinda notas de exteriores durante todas las tardes y noches por Canal Once.

    Nació un 18 de agosto de 1964 en calle 25 de Junio, pero a temprana edad su familia se mudó a la intersección de San Juan y Victoria.

    Se crió en una familia de fuertes tradiciones españolas y “muy conservadora”. Tenía dos hermanas, lamentablemente una de ellas falleció a los 14 años y, ante la tragedia, su núcleo familiar se fortaleció.

    Su padre, un abogado estricto y conservador había dictaminado que sus hijas no estudiarían leyes. Fue así que luego de su paso por el Colegio del Huerto, Estelita no sabía si estudiar Profesorado de Francés, al igual que su madre, o Ciencias de la Información, nombre con el que en ese entonces se denominaba a la actual carrera de Comunicación Social.

    Al ver el plan de estudios que había llegado hasta sus manos de manera inexplicable, su padre supo apreciar los contenidos traídos de carreras dictadas en España y lo definió como “culturoso”, por lo que insistió a su hija para que se decidiera por esa carrera.

    “Mi primer año de facultad fue en 1982, en plena Guerra de Malvinas. Fue terrible ver cómo compañeros eran llevados al frente de combate”, comenta horrorizada Estelita.

    Luego agrega: “En 1983, con la vuelta de la democracia y la asunción de Alfonsín, el plan de estudios se modificó y hubo un gran recambio de profesores. Vinieron docentes muy prestigiosos de Buenos Aires y realmente disfruté muchísimo de cursar la carrera. Pero no puedo dejar de ver que la formación era muy teórica y al momento de salir a la calle a trabajar uno parecía que no había aprendido nada porque no sabía filmar ni colocar un micrófono”.

    Una vez recibida, Estelita se enfrentó a la dificultad del mercado laboral mediático paranaense, un ámbito cerrado y que exige el minucioso conocimiento de la ciudad y su gente.

    En ese momento conoció a Mauricio Antematen, con quien compartió 10 años de relación y 4 años de matrimonio.

    “Él me enseñó a no tener miedo, a encarar”, explica Estela luego de enumerar múltiples anécdotas en la cobertura de casos policiales entre las que se destacan desde exhumaciones en vivo, el caso de Fernanda Aguirre hasta motoencuentros filmados desde una moto.

    “Antes yo salía de mi casa para ir a la facultad y no conocía mucho más que el centro de la ciudad. Con Mauricio empecé a conocer la otra cara de Paraná: los barrios y sus realidades”, explica.

    Fue así que comenzó su carrera como cronista de exteriores, pero sobre todo conoció su gran amor: los barrios paranaenses, sus realidades, sus habitantes y el contacto con ellos a través del periodismo.

    Pero no fue tan fácil insertarse en el mundo laboral. Después de su separación, Estelita tuvo que rehacerse y, luego de su paso por Infover donde filmaba y editaba, comenzó a ser una notera multifunción: filmaba y extendía un micrófono decorado por ella misma con un lapicero cortado a la mitad, para simular mayor profesionalismo ante la cámara.

    Es decir que hacía de camarógrafa, cronista y, luego en su casa, editora del material filmado que era entregado por ella misma en casetes a los canales. “Muchos se reían porque me veían estirando el brazo para filmar y tomar el testimonio al mismo tiempo”.

    En 2008, gracias a Diego Gutiérrez, a quien hasta el día de hoy agradece, comenzó a trabajar en Canal Once, lugar al que define actualmente como “la vida misma y entera”.

    Desde su llegada al canal, Estelita fue convirtiéndose poco a poco en un clásico paranaense por sus divertidos comentarios, por su simpatía al momento de encarar una nota y sobre todo por su esfuerzo por cumplir aquella enseñanza que le quedó grabada a fuego en su paso por la universidad: “Los comunicadores deben ser la voz de los sin voz”.

    Es por eso que ella disfruta de las posibilidades que le ofrece trabajar en un medio local y reconocido para acceder a los barrios y dar a conocer la otra cara de Paraná, una cara que no se acota sólo al casco céntrico.

    Entre los eventos que más disfruta cubrir, Estelita cuenta que los festejos, marchas, pedidos de justicia, actos peronistas, días de lluvia e inundaciones y problemáticas de género como los testimonios de las chicas trans son sus preferidos.

    “A mí me encanta cubrir el hecho y que la gente hable y se exprese, que se desahogue y cuente su realidad. No me gusta estar en un estudio alejada de las calles”.

    Entre los reconocimientos que Estelita ha obtenido se destaca el premio ETER a mejor cronista que significa una caricia, pero sobre todo los saludos en la calle, el reconocimiento de los vecinos es lo que a esta cronista incansable le produce mayor felicidad.

     

    🏓Ping pong superficial

     

    – ¿Mate o café?

    – Mate

    – ¿Serie o película?

    – Serie. Ahora estoy viendo “La historia detrás del Mesías”

    – ¿Vino o cerveza?

    – Cerveza

    – ¿Día soleado o lluvioso?

    – Soleado

    – ¿Analógico o digital?

    – Digital

    – ¿Reunión al aire libre o en espacio cerrado?

    – Aire libre

    – ¿Perro o gato?

    – Perro. Si bien en una época les tuve miedo, ya no.

    – ¿Cactus o suculentas?

    – Suculentas

     

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