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sábado, julio 31, 2021
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    El merendero El Timbó hace un llamado a la solidaridad

    El merendero comunitario El Timbó funciona en el barrio Las piedras de Paraná y necesita donaciones de alimentos, abrigos y utensilios de cocina. Una zona de la ciudad que presenta diversas necesidades y que, a raíz de esta situación, contiene a varios comedores que tratan de paliar la vulnerabilidad que existe en las familias.

     

    Lisandra Dittler

    [email protected]

    En el último tiempo, la creación de merenderos o lugares que brindan una taza de leche o un plato de comida, viene aumentando. La llegada de nuevos vecinos con necesidades o el crecimiento en la demanda de muchos ya instalados, ha hecho que la solidaridad se refleje en distintos barrios.

    Mara Robin es integrante del merendero El Timbó y contó a EL DIARIO el trabajo que realizan.

    -¿Dónde funciona el merendero?

    -El lugar físico es en la casa de Silvia, una compañera del Movimiento Popular Nuestramérica quien muy amablemente nos ha cedido el espacio. Sin embargo, al lugar le falta contar con algunas comodidades ya que es un rancho humilde construido por chapas que no cuenta ni con el servicio de luz eléctrica ni con el de gas. Sinceramente, se nos complica bastante trabajar en estas condiciones.

    -¿Hace cuánto funciona?

    -El merendero vino a sumarse a otros ya existentes en el barrio y funciona hace cuatro meses.

    -¿A cuántas personas ayudan?

    -En El Timbó tenemos 15 familias, algunas de ellas son numerosas y están compuestas por muchos chicos menores de edad que están en la etapa escolar.

    -¿Qué tipo de ayuda brindan?

    -Actualmente podemos dar algunos días la copa de leche y la cena.

    -¿Qué días funciona el merendero?

    -Trabajamos los días martes, jueves y viernes por la tarde. Generalmente, a partir de las 16 o 17 horas.

    -¿Cuántas personas trabajan?

    -Hoy en día somos tres voluntarias que preparamos las viandas de comida o la merienda.

    -¿Qué necesitan?

    -Todo tipo de alimentos ya sea no perecederos como arroz, fideos, galletitas, puré de tomate, harina, cacao y alimentos frescos como verdura y carne. También elementos como tablones, mesas, sillas y utensilios de cocina. Y frazadas, ropa y calzado de todo tipo y para todas las edades.

    -¿Viene aumentando la demanda?

    Sí, mucho. Es por eso que también contamos con varios lugares de ayuda en el barrio. Nosotros, desde El Timbó hoy podemos abarcar la demanda de las familias completas. Meses atrás solo nos alcanzaba para darle de comer a los chicos. De todos modos, hay mucha carencia y los pedidos son cada vez más.

    Para ayudar

    Las personas interesadas en ayudar se pueden comunicar al 3435361987 (Silvia) o al 3436985097 (Eliana).

    CONTEXTO

    Las Piedras, según sus vecinos, es una zona olvidada. El barrio está delimitado por la calle Pedro Balcar y Avenida Ejército. Llegando desde el centro, sobre la mano derecha se extiende hasta calle Selva de Montiel y por la mano izquierda hasta la jurisdicción de El Timbó. Es una zona muy extensa, hostigada por la pobreza, la falta de obras de infraestructura y de mejoras para quienes viven en el lugar. Sus vecinos fundamentalmente se dedican al cirujeo o son changarines. Asimismo, en este último año muchos otros ciudadanos llegaron para instalarse en el lugar, ante la imposibilidad de obtener los fondos para un hogar con mejores instalaciones. La vecinal presenta numerosas demandas, pero principalmente lo que necesitan con urgencia es la provisión de servicios básicos como el agua y la electricidad. En relación al agua, los que allí viven relatan que muchas veces el camión no circula y pasan días sin una gota. Y con respecto a la falta del servicio eléctrico, expresan que no pueden conectar artefactos como estufas para el invierno o ventiladores para las épocas de altas temperaturas.

    Además, cuando llueve la situación se agrava y las calles se tornan intransitables. Ocurre que, en las zonas más bajas y con una excesiva presencia de malezas, los ranchos y la gente que vive allí sufren las peores consecuencias de los anegamientos. Corriendo de escena a las precipitaciones, la situación no mejora porque al haber pocas calles de asfalto, el polvillo se adueña de la ropa, de los mobiliarios y de la salud de quienes sufren alguna afección respiratoria.

    Desde la comisión vecinal se trabaja para mejorar las condiciones de las calles del barrio ya que consideran que muchos vecinos salen a trabajar muy temprano y al no contar con luz, los recorridos se vuelven sumamente inseguros. Lo que se persigue es lograr un ambiente mejorado para que tanto niños como adultos puedan vivir bajo buenas y decentes condiciones.

     

     

     

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