19.2 C
Paraná
sábado, julio 31, 2021
  • Sociedad
  • Nosotros
Más

    Cuando la solidaridad se hereda

    La joven bisnieta de dos de las fundadoras de la Ong Club de Madres y Abuelas de Barrio Belgrano, organizó una colecta de abrigos: en un mes hizo campaña en redes sociales, juntó unas 500 prendas y el 9 de julio las repartieron entre los que más necesitaban de barrio San Martín, donde está la otra sede de esta asociación civil de Paraná.

     

    Mónica Borgogno / [email protected]

     

    Naiara Figueroa es una de las bisnietas de doña Rosa Vera, una de las fundadoras y actual presidenta de la asociación civil Club de Madres y Abuelas, de Paraná.

    Naiara, de 17 años, parece ser que heredó las cualidades de líder, comunicadora y organizadora de movidas solidarias. Todas características con que bien se conoce y no solo en esta barriada que se divisa enseguida al recorrer Pronunciamiento, detrás de las descascaradas y herrumbradas estructuras e instalaciones del viejo ferrocarril-, a su bisabuela Rosa, aunque no únicamente. También es bisnieta de Velia Villagra, otra de las mujeres impulsoras de esta Ong, cuya sede principal está en calle Espejo, ni bien se ingresa a barrio Belgrano por la rotonda de Pronunciamiento.

    Naiara Figueroa coordinó la campaña de recolección de abrigos.

     

    Con el empujón de la propia Rosa y su tío José Cisneros, coordinador de las actividades del club, la joven se puso al hombro una campaña de recolección de abrigos de todo tipo cuyo destino final era repartirlos entre los vecinos de barrio San Martín, donde se encuentra la otra sede de esta asociación. Para que los lectores se ubiquen fácil: es ese sector de la ciudad donde hace unos pocos años se llevó el asfalto pero la gente ahí vive hacinada, en casas poco dignas. Por esos lares el mundo se mueve en carros a caballos o a pie, las empresas de transporte urbano de pasajeros no entran. Estos vecinos tampoco cuentan con los servicios más básicos. En síntesis, barrio San Martín está enclavado en las inmediaciones del Volcadero de residuos de toda la capital entrerriana.

    Esas condiciones de vida hacen proliferar las movidas de ayuda y solidaridad. Por eso en 2007-2008, se abrió otra sede institucional del Club de Madres y Abuelas que desde entonces brinda raciones de comida a la población del lugar y organiza diversas actividades para la contención de niños, niñas, adolescentes y adultos.

    Si antes de la pandemia, conseguir una changa, empleo o trabajo era difícil, con las restricciones que impuso la situación sanitaria, la cosa se puso más complicada aún. Conociendo unas y otras realidades, una puede pensar que la situación en Belgrano no era tan ajena. No obstante, se pensó en los otros que más necesitaban. Así surgió la iniciativa de la campaña denominada “Compartiendo abrigo”.

     

    LA CAMPAÑA

    Según contó Naiara a EL DIARIO, en un mes y a través de publicaciones por Instagram y Facebook, “se juntaron alrededor de 500 prendas entre camperas, buzos, camisetas, pantalones, zapatillas, gorros, medias. La abuela Rosa donó cositas que ella tejió. Mi abuela María Lucrecia que es jefa de cocina del comedor `Nietito fuerte` que funciona en el club, también donó bolsitas de chizitos y palitos. Y el 9 de julio fuimos hasta la sede de San Martín con churros y chocolatada y la gente eligió lo que más precisaba. Quedó ropa que creo vamos a volver a repartir en una próxima festividad”.

    La joven asiste al 6to. año de la escuela secundaria Cesáreo Bernaldo de Quirós. Desde chica se crió entre una mayoría de mujeres que gestionaban, administraban y organizaban distintas tareas para el prójimo: apoyo escolar, cocina, lectura, tejido, costura, radio. “Crecí en el club haciendo cosas con mi mamá Yamila que fue mi mano derecha en esta actividad y siempre, con mi abuela, mis tíos y mis bisabuelas”, reconoció al tiempo que supo agradecer a quienes colaboraron con sus donaciones.

    No es la primera vez que se suma a participar y liderar una actividad puntual. “Ya había trabajado en otras oportunidades como por ejemplo en el Día de la Mujer. Colgamos fotos de las mujeres que tanto hicieron por el club en un árbol que se había traído de Misiones”, recordó.

    A esta altura del año, sigue estudiando de manera virtual para terminar su secundaria y ya dio otros pasos más. De acuerdo a lo que comentó, hizo los trámites y fue admitida para en 2022, empezar a estudiar la carrera de Abogacía en la Universidad Nacional del Litoral en Santa Fe.

    Toda la ropa de la campaña se llevó a la sede de San Martín y la gente eligió lo que más precisaba.

     

    Derechos

    Por su presencia y acción comunitaria sostenida en el tiempo, este Club de Madres y Abuelas de Barrio Belgrano, es hoy una reconocida ONG de la ciudad. En los comienzos desarrollaron líneas de asistencia dirigidas a la población adulta y luego, por las propias necesidades de la comunidad, empezaron a hacer acciones y proyectos ligados a la población infanto-juvenil, en particular la promoción y restitución de derechos básicos, a niñas, niños y jóvenes del barrio, que continúan en la actualidad.

     

    Sangre de trabajadora social

    Doña Rosa Vera, fundadora del Club de Madres y Abuelas de Barrio Belgrano, comenzó allá por los años 60, con las primeras acciones de asistencia social en su comunidad. No lo hizo sola, sino acompañada por un importante grupo de mujeres del barrio que por entonces se llamaba del “Ferrocarril”.

    “Siempre quise ser trabajadora social, pero no pude estudiar, tuve que hacerme cargo de mis hermanos y trabajar en el campo”, suele decir Rosa Vera, cuando se la consulta aún hoy con sus 80 y pico de años, por las razones que la mueven a trabajar para los que más necesitan. Y hay que hablar en presente porque aún hoy tiene voluntad, por ejemplo, de amasar tortas fritas para compartir en jornadas festivas con su comunidad.

    Hacia la década del 60 un grupo de mujeres llega, por diferentes motivos, al barrio Ferrocarril, desde esa época signado por la precariedad y condiciones de pobreza. Así, de observar las necesidades y carencias, sobre todo de las personas mayores de la zona, un grupo de vecinas se empezó a juntar con el objetivo de ayudar a los ancianos del barrio, brindándoles contención, pidiendo ropa en desuso para reciclarla y confeccionarles sábanas, almohadas y acolchados.

    Más tarde, empezaron a gestionar recursos para brindar la copa de leche que se servía en una habitación de la casa que doña Rosa prestaba para tales actividades solidarias.

    Eso dio origen a la constitución del Comedor Nietito Fuerte I y luego el Comedor Nietito Fuerte II, que aún siguen en pie en ambas sedes institucionales. Las cocineras Lucrecia, Mabel, Rosita, Miriam y Alicia algunas de quienes estuvieron o están detrás de estas tareas ligadas a la alimentación y nutrición, dando de comer a cada vez más asistentes -con insumos suministrados por diversos Programas de Desarrollo de Nación.

    En 1985 las mujeres, con Rosa Vera a la cabeza, se contactaron con la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) y a partir de ahí, se logró consolidar las acciones que venían haciendo. Estudiantes de esa Facultad se vieron atraídos por la historia que circulaba de boca en boca de “un grupo de abuelas que trabajan ad honorem para ayudar a sus pares”. Estaban especialmente interesadas en aprender cómo era el trabajo directo con la comunidad y las problemáticas que los atravesaban. Desde entonces se da el vínculo con la Facultad de Trabajo Social, principalmente con las Áreas Tercera Edad y el Proyecto “Llegar a viejo”.

    Buena parte de esta historia está recuperada en el libro Memorias de Barrio Belgrano editado por la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER y que surge a partir del proyecto de Extensión denominado «Viejas historias: Memoria barrial y Tercera Edad». Además esta institución, vale agregar, integra el mapa de organizaciones sociales de la ciudad de Paraná, confeccionado por la Facultad de Ciencias de la Educación (UNER).

    Finalmente, hacia 1997, el Club obtiene la Personería Jurídica Nº 3154 y desde ahí la institución es reconocida como Asociación civil Club de Madres y Abuelas Barrio Belgrano.

     

     

    Lo más leído

    Agroclave