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viernes, julio 30, 2021
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    Hospitales, mojones de una política de salud pública

    Distintos esfuerzos colectivos por atender desafíos de la vida y la tramitación de la enfermedad, fueron conformando la actual red de hospitales en Entre Ríos. Esa transformación de prácticas informales en instituciones de Caridad y luego en eslabones de un sistema de salud pública acompañan procesos sociales concretos y, a veces, conviven, pese a los años transcurridos.

     

    Mariana Melhem / [email protected]

    En los primeros años de vida provincial, la atención de la salud estaba en manos de curanderos que atendían en sus propios ranchos administrando remedios caseros acompañados de rituales. Estas actividades se realizaban sin ningún control en tanto no existían normativas que regulen la práctica de la medicina y menos aún personas formadas en la materia.

    El hospital de la Caridad, hoy San Martín. Foto: Museo M. Leguizamón.

    En los inicios del siglo XIX y a causa de las guerras de independencia, fue necesario crear instituciones de salud denominados hospitales militares para atender a los heridos de guerra y a los afectados de epidemias devenidas de los combates. Así se destacan algunas entidades primitivas en Concepción del Uruguay y Paraná, mientras en Gualeguaychú se presentó una novedosa modalidad de salud mutual.

    Hospital de Niños y gota de leche, actual San Roque.

    Entre mediados y fines del siglo XIX surgieron entidades de beneficencia abocadas a la tarea de reunir recursos para la construcción y sostén de instituciones hospitalarias que atendieran las necesidades de su localidad. Estas asociaciones benéficas estaban constituidas por damas de la alta sociedad, personalidades destacadas de la política y el culto y trabajaban en colaboración con los municipios.

    El hospital de Chajarí, según pasan los años.

    Así nacieron los primeros hospitales llamados “de Caridad” que contaban con, al menos un médico, quedando las tareas de enfermería a cargo de religiosas. Fueron el germen de hospitales que aun hoy prestan sus servicios desde la órbita del Estado: el hospital San Martín y el hospital de Niños y Gota de Leche en Paraná (actual San Roque); el hospital San Blas de Nogoyá; el San Antonio de Gualeguay; el Santa Rosa de Chajarí; el Centenario de Gualeguaychú; el hospital Caridad San Roque de Feliciano, hoy Hospital Gral. Francisco Ramírez; el Felipe Las Heras de Concordia; el Justo José de Urquiza de Federal, entre otros.
    En los primeros años del siglo XX, se inauguraron los edificios propios para cuyos proyectos fueron contratados afamados arquitectos del ámbito nacional como Juan Buschiazzo, Rodolfo Fasiolo y Pedro Storti. Estas obras fueron pensadas atendiendo a los criterios higienistas y contaron con nuevas tecnologías para el tratamiento de enfermedades.

    El hospital policlínico de Concepción del Uruguay.

    Por eso, la selección de los terrenos de implantación constituyó una pieza fundamental para el éxito de estas construcciones que ocuparon predios, en aquel entonces, alejados del centro para garantizar la demanda de amplios espacios con buen asoleamiento y ventilación. La tipología adoptada, para la organización espacial, fue la de pabellones dispuestos en forma de trama donde los patios eran un requisito indispensable.

    A principios de la década de 1940, a causa de la propagación de nuevas enfermedades, nacieron los centros especializados dispuestos en áreas rurales como la Colonia de Salud Fidanza creada para enfermos de lepra o el Centro Tisiológico de Villaguay para casos de tuberculosis. Estas nuevas instalaciones, son contemporáneas al decreto de traspaso de las entidades de salud a la esfera provincial y al desarrollo del Plan Nacional creado por el Dr. Ramón Carrillo, pionero en la organización del Sistema Sanitario que garantizó la Salud Pública como derecho.

    El hospital Fidanza, en Colonia Ensayo.

    También los profesionales médicos realizaron estudios y gestiones distintivas que propiciaron el establecimiento de instituciones para la salud mental, la atención primaria de la salud y la clínica escolar, tal es el caso del Dr. Antonio Roballos.

    Tiempos de mutual y hospitales militares
    En Gualeguaychú hacia 1802 el Cabildo creó una entidad mutual que implementó el pago de cuotas por parte de los vecinos adherentes para cubrir los honorarios de un médico y mantener el abastecimiento de medicamentos para la farmacia.

    Sala del hospital San Antonio, en Gualeguay.

    Unos años más tarde, cerca de 1813, en Concepción del Uruguay, se instaló un hospital militar que funcionaba junto a una botica. El establecimiento contaba con una sala para doce enfermos.

    En Paraná, el general Francisco Ramírez organizó en 1820 un Hospital Militar que funcionó en el lugar, donde luego se ubicó el “Hospital de Caridad” frente a la Plaza Sáenz Peña. Allí se suministraron las primeras vacunas antivariólicas.

    Hospital Salaberry, en Victoria, otra institución que atravesó diversas épocas.

    Y, en algunos casos, la emergencia de combate demandó la improvisación de hospitales de sangre.

    Salud cooperativa
    Una forma particular adquiere, con la llegada de la inmigración, la organización en formato de cooperativa del hospital y farmacia de Villa Domínguez nacida de la mano del Dr. Noé Yarcho, médico ruso que ofreció su saber al directorio de la JCA (Jewish Colonization Association) para la organización de la colonización judía.

    Hospital San Benjamín de Colón, cuando lo administraba una sociedad de beneficencia.

    Entre sus aportes figura que en Villa Domínguez fundó, hacia 1892, un sistema sanitario conformado por el hospital y la farmacia donde ejerció y desarrolló estudios científicos.

    Entidades especializadas
    A medida que iba desarrollándose la ciencia y se acentuaban los principios higienistas como criterio para el cuidado de la salud, se incorporaron nuevos centros por especialidad teniendo en cuenta la importancia, para su implantación, de un entorno natural que sirviese de transición para evitar la propagación de enfermedades contagiosas.

    La Vieja Federación también tuvo su hospital.

    El Hospital Dr. Enrique Fidanza, inaugurado en 1948, fue pionero en el tratamiento de la lepra en nuestro país. Se pensó como un hospital colonia autosuficiente (bajo la Ley 11.359), que permitía el aislamiento necesario de la enfermedad.

    En el Hospital Santa Rosa de Villaguay, que nació como centro tisiológico, el tratamiento se limitaba a mantener al tuberculoso en un ámbito sano y con aire limpio, ya que no existía, hasta ese momento, un tratamiento curativo farmacológico. Los espacios se organizaron dando mayor superficie a internación donde las habitaciones se disponen en tira con núcleos de servicios y sanitarios intermedios. El proyecto es de 1941 y fue realizado por el Estado Nacional desde la Comisión Asesora de Asilos y Hospitales Regionales.

    Es de larga data la vinculación de órdenes religiosas con los servicios hospitalarios.

    Otro centro especializado fue el Hospital de vías respiratorias Pasteur levantado en Paraná hacia 1950 y que funcionó hasta la década de 1970.

    Entidades gremiales
    También las entidades gremiales se hicieron cargo de la salud, distinguiéndose por su importancia el gremio ferroviario que se hizo cargo de diversos policlínicos en la Provincia entre los que se destaca el de Concordia.

    Policlínico ferroviario de Concordia, en La Rioja y Roque Sáenz Peña. Foto: Gentileza Julio Blanco.

    De diseño racionalista con una disposición no ortogonal de sus pabellones y líneas puras sin ornamentación, fue construido hacia 1950.

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