Vilma Espín la flor más bonita de la revolución

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Vilma Espín, baluarte de la educación y los derechos de las mujeres.

De notoria influencia en la propuesta programática de la revolución cubana, el máximo interés de Vilma Espín fue lograr que las mujeres de la Isla accedieran al goce pleno de sus derechos. Lo hizo desde una perspectiva movimientista, junto a otras mujeres y los resultados han sido evidentes.

 

Angelina Uzín Olleros | [email protected]

 

Las crónicas de toda revolución vienen cargadas de relatos heroicos, fisonomías de los rostros del coraje y el arrojo por una causa, hay una mística que se transmite de generación a generación de aquellos sucesos, no sin acudir a un romanticismo que incorpora a la lucha revolucionaria la sensibilidad que acompaña la violencia. Más de un historiador pone el acento en la sangre derramada en todas y cada una de las revoluciones desde la francesa en adelante.

Pero no siempre se repara en la contribución programática de algunas mujeres consecuentes. Nos detenemos en uno de esos casos.

Surgida de las mismas bases rebeldes que derivaron en la Revolución Cubana, Vilma Espín no es un nombre que el común de las personas pueda asociar a lo que ocurrido en la Isla desde el 1 de enero de 1959. Si bien pareciera que aquellos eventos e incluso los subsiguientes estuvieron protagonizados por varones, el trabajo y el sentido del liderazgo de Vilma Espín fue fundamental en el establecimiento de los Círculos Infantiles (guarderías) que permitieron que las mujeres se incorporen al estudio y al trabajo. También militó programas de reeducación y alfabetización de decenas de miles de prostitutas. Asimismo, Vilma fundó la Escuela Ana Betancourt para campesinas y las escuelas de superación para empleadas domésticas. Y fue clave en la sanción del Código de la Niñez y la Juventud o el Código de la Familia.

Bajo el impulso de Vilma Espín, la estratégica visión política y el trabajo consecuente de la Federación de Mujeres Cubanas, logró que en 1990 más de la cuarta parte de las dirigentes políticas y administrativas fueran mujeres, lo que prácticamente era inexistente en el momento en que Fidel Castro llegó al poder. La feminización de la formación fue otra de las victorias, con una participación cercana al 60% en el nivel medio y superior.

TRAYECTORIA

Proveniente de una familia con muy buen pasar económico, Vilma Espín fue modelando su posición política desde que ingresó a la Universidad de Oriente. Allí se recibió de ingeniera química.

El Golpe de Estado de 1952 encendió a muchos jóvenes cubanos, entre ellos, Vilma Espín. Marchas violentamente reprimidas, asesinatos políticos a mansalva y proyectos como el del Canal Vía Cuba, que buscaba dividir a la Isla en dos, como Panamá, terminaron de agitar los ánimos.

A esos estudiantes les atrajo el Movimiento Nacional Revolucionario (MNR) liderado por el profesor Dr. Rafael García Bárcena. Su propuesta era clara: terminar con el “10 de marzo” y cambiar la situación política y social del país para eliminar la corrupción de Batista y la que venía anteriormente al Golpe.

Asediada, la resistencia se refugió en la Sierra para tener algo de seguridad pero ahora faltaban alimentos y ropa; los uniformes y el calzado se rompían con facilidad debido a las largas caminatas.

Entonces, se organizó un “frente amplio de apoyo” a la causa. El acompañamiento de la población era notable, el pueblo cooperaba. El jefe del Movimiento era Frank País. Vilma participó en la manifestación de las “Mujeres enlutadas”; lo hizo sin autorización, llevaba una blusa roja y sacaba fotos de la movilización. Frank le reprochó a Vilma esa desobediencia y ella pasa a la clandestinidad luego de ese suceso. Llamaba mucho la atención, era de piel blanca en medio del mestizaje y por eso fácilmente detectada.

Vilma usó varios sobrenombres de guerra: Alicia, Mónica, Déborah (el más conocido de los tres). Pero en el Segundo Frente su seudónimo fue Mariela.

En julio de 1958 se constituyó el Comité Regional Agrario del Segundo Frente. Luego se realizó el Congreso Campesino en Armas, sus objetivos eran fortalecer los lazos de las fuerzas rebeldes, demandar la firma de una Ley de Reforma Agraria luego del triunfo de la Revolución, otorgar títulos de propiedad de la tierra a los que la trabajaban, reclamar mejoras para los caficultores, entre otras propuestas. Ese congreso constituyó una victoria política, marcando el rumbo del Ejército Rebelde.

El 1 de enero de 1959 triunfó la Revolución Cubana. Veinticinco días más tarde, Vilma se casó con Raúl Castro, a quien había conocido en la resistencia. De ese matrimonio nacieron cuatro hijos y ocho nietos. En 1960 se constituyó la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) siendo Vilma su presidenta.

En un “Mensaje de amor a destiempo”, Celia Hart Santamaría dice “Vilma nació rica, hermosa e inteligente: todas las categorías de las clásicas princesas de los cuentos de hadas. Pero su palacio encantado fue la lucha revolucionaria y su príncipe azul un pequeño rebelde con rostro adolescente. Aún así nunca dejó de ser una princesa, con su camisa a cuadros, un fusil y una sonrisa. Su piel, sus cabellos y su espigada figura recuerdan a la azucena llena de olor. Eso es Vilma: una espigada azucena…”

 

Motivos de un espacio

Cuando hablamos del espacio el sentido común nos lleva a pensar en astronautas, naves y satélites que recorren la galaxia; pero el espacio en general y los espacios en particular tienen relación aquí con los lugares que ocupan las mujeres y que fueron negados históricamente. Las mujeres espaciales salen del universo doméstico cerrado y delimitado por los poderes de turno para ocupar espacios laborales, políticos, económicos, artísticos, luchando por conquistar derechos en lo público y terrenal.

 

Vilma Espín

(1930-2007)

Vilma Lucila Espín Guillois nació en Santiago de Cuba el 7 de abril de 1930. Sus padres José Espín y Margarita Guillois se distinguían por la solidez de sus valores éticos que orientaron la formación de sus seis hijos. Ambos los educaron con la influencia de sus propios ejemplos de austeridad, sensibilidad humana y comprensión, sin ningún tipo de barrera por el origen social, racial o religioso. Les inculcaron el amor al estudio y a la lectura, a la superación cultural, a la afición por los deportes y la vida en contacto con la naturaleza. Vilma Espín cursó sus estudios primarios en la Academia Pérez Peña y los secundarios en el Sagrado Corazón, escuelas de su ciudad natal graduándose de Bachiller en Ciencias, en 1948. Su ingreso a la recién creada Universidad de Oriente marcó el inicio de una etapa decisiva en el afianzamiento y desarrollo de sus ideas políticas, que la distinguieron entre la más avanzada juventud combatiente de su época. Se destacó en la Coral Universitaria dirigida por el italiano Juan Viccini. También pertenecía al grupo de danza, ya que, desde pequeña, estudió ballet, se destacaba además en el deporte, era la capitana del equipo de voleibol de la Universidad de Oriente. Se recibió de ingeniera química, destacándose en esa disciplina. Murió el 18 de junio de 2007 en La Habana debido al agravamiento de una enfermedad que la aquejaba desde hacía algún tiempo. Sus restos descansan en el Mausoleo del Segundo Frente Oriental Frank País, lugar histórico situado en las estribaciones de la montaña de Mícara, inaugurado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el 11 de marzo de 1978.