Muestra: Legado de una creadora que hizo docencia con “Cubos de colores”

130

La muestra Homenaje a Griselda Meded recupera, a poco más de dos años de la muerte de la artista, parte de su legado y permite aproximarse a ella a través de sus facetas como escultora y formadora –durante 30 años- en el taller Cubos de Colores. La exposición se habilitará este sábado a las 12 en “33 – Territorio de Culturas”, espacio cultural ubicado en Bavio y Courreges.

 

CARLOS MARIN | [email protected]

 

“Va a ser algo interesante, al menos novedoso como ocurría con aquellas muestras de los impresionistas, compartir una inauguración un sábado a mediodía”, dice Oscar Ojeda. Y sonríe con un dejo de melancolía. Difícil evitarlo. Para el artista plástico hablar de la exposición Homenaje a Griselda Meded y los 30 años que trabajó en la formación artística en su taller, implica convocar la presencia de la persona que lo acompañó durante casi cuatro décadas.

Para el pintor, evocar la figura de su compañera, que falleció el 22 de enero de 2019 en plena madurez de sus capacidades, es hacer presentes los años de intensidad creativa y el amor que los unió. Años que iluminan la memoria con el registro de lo realizado.

Recuperar esa memoria de lo hecho para tramitar el dolor de la pérdida y a la vez recordar a Griselda a través de su obra son pilares que han conducido a Ojeda a concretar la exposición que se inaugurará el sábado a las 12 en “33 – Territorio de Culturas” (Bavio y Courreges).

La propuesta permitirá a quienes se lleguen al lugar, aproximarse a aquella artista inquieta, infatigable en su trabajo creativo, temperamental cuando se lo proponía. Y sobre todo talentosa. Meded –diamantina por nacimiento y paranaense por adopción- es parte de una generación que se formó en el Instituto Superior de Artes Visuales cuando el mismo tenía como docentes a Sonia Schneider, Juan Carlos Bonino, Dora Behar, entre otros referentes de la plástica a nivel regional. En escultura tuvo como uno de sus docentes a Roberto Favaretto Forner. Y fue en escultura –disciplina que eligió junto a la pintura- donde descolló por la potencia, por la fuerza de sus creaciones, amalgamadas en el punto exacto con la necesaria plasticidad estética que conduce a la belleza.

De su legado escultórico, Oscar Ojeda seleccionó diez obras que estarán emplazadas en el salón de exposiciones de “33 – Territorio de culturas”. Los trabajos, realizados en chapa batida dan cuenta de una afinada y sensible mirada. También permiten apreciar la solidez conceptual y estética de la artista. Tanto como el manejo del material como de las técnicas empleadas para el montaje, entre ellas la soldadura. Una de esas esculturas, “Mantis”, es la última que concluyó Griselda. En esta pieza, el espacio juega entre las superficies que se despliegan con armonía para configurar una danza que dialoga con vacíos y oquedades mientras despliegan una melodía frente al espectador.

A lo largo de su trayectoria, Meded recibió el reconocimiento de la comunidad de pares y también de críticos y expertos. Conquistó numerosos galardones, resultó distinguida en cuatro oportunidades en el Salón de Artistas Plásticos de Entre Ríos y sus trabajos premiados son parte del acervo patrimonial del Museo Provincial de Bellas Artes.

En la muestra, una selección de un centenar de fotografías aportará un contexto a la exposición de piezas de la escultora. Se trata de otra de las vías para acercarse y hacer presente su figura. En las imágenes que Ojeda ha reunido con paciencia de detective y escogido con ternura de amante, la artista regresa trabajando en su taller, posando junto a sus creaciones –hijos del alma- en el jardín de su casa, en encuentros con colegas, en reuniones, vernissages y otros acontecimientos.

El sábado, cubos situados en el espacio de la sala, ambientarán la recepción y recorrida de los visitantes al lugar. Habrá también poesía –con textos de Belén Zavallo- y música, interpretada por uno de los tantos de aquellos gurises –hoy jóvenes adultos- que dieron sus primeros pasos en la creación artística acompañados por Griselda.

DOCENTE Y FORMADORA

En el lugar de la exposición, un conjunto de cuerpos poliédricos ubicados en la muestra serán la referencia para ingresar a la otra faceta que destelló con calidez en la vida de la escultora: su dimensión de docente y formadora en el Taller Cubos de colores.

Durante treinta años –entre 1988 y 2018- Griselda Meded recibió a centenares de niñas y niños y adolescentes en Cubos de Colores. En ese espacio que gestó junto a su compañero de aventuras artísticas y existenciales, supo despertar, alentar y dar cauce a la vocación creativa que todos los humanos llevan en sí.

En esas tres décadas, el taller se movió desde su primera ubicación, en calle Perú, en un recorrido que lo trasladó a través de diferentes locaciones –ubicadas en calles Bertozzi, Cervantes, Libertad- hasta ubicarse en Sebastián Vázquez.

En ese sitio cobijante, amable al encuentro y estimulante a la creación, Griselda compartió junto a los participantes jornadas inolvidables ubicados todos en torno a una de sus obras, un Ojo Fluvial, que creó sobre una canoa a partir de una recordada convocatoria realizada por la Asociación de Amigos del Museo Provincial de Bellas Artes.

Cubos de colores le permitió desplegar su pedagogía, que nutrió de una capacidad innata: situarse a la altura de los interlocutores, hablándoles a su nivel, pero sin caer en la trivialización del arte. Con niños y niñas –acompañados por las familias- concretó con admirable constancia las 30 ediciones de la muestra anual del taller. En esa propuesta se mostraba la producción que cada participante deseaba compartir con el espectador. A la vez se dejaba registro del proceso de enseñanza aprendizaje que cada tallerista realizaba. La serie de catálogos de esas muestras, con portadas diseñadas por un participante elegido anualmente del taller, son testimonio de una usina creativa. Varias de esas portadas se integran a esta exposición homenaje ensambladas en los cubos ubicados en la muestra homenaje.

REENCUENTRO

Con seguridad, mucha de esa niñez y juventud –un semillero que sembró la artista en su taller- se reencontrará en instantes inolvidables en el conjunto de casi 300 imágenes –ubicadas en un panel- que serán parte de la propuesta. El observador advertido podrá realizar un recorrido por ellas desde los inicios de “Cubos de colores”, con las fotos ubicadas en el centro. En un recorrido en caracol, que se abre paso hacia la inmensidad de los bordes, el espectador podrá recorrer en ese panel una historia que ya es parte de la ciudad porque ha dejado un legado: los centenares de jóvenes y adultos que –con una sensibilidad por el arte y la cultura que fue impulsada y estimulada por Meded- la construyen cada día. Algunos de ellos desde esa misma senda que la artista les presentó en su infancia. Y que ya no pudieron abandonar.

El Homenaje a Griselda Meded cumplirá así con uno de sus propósitos. Constituir un espacio de encuentro, con el arte y la creación como motor, y a la vez permitir que el legado que la artista entregó, continúe latiendo en el corazón de aquellos que se acerquen a través de sus obras y de su entrega a una creadora a carta cabal.