Cerrito: Historia de una cooperativa liderada y motorizada por mujeres

148
En Cerrito, quienes barren las calles todos los días, son en su mayoría mujeres, nucleadas en la Cooperativa “28 de abril”.

En la cooperativa denominada “28 de abril”, una mayoría de 33 mujeres y tres varones de esta pequeña localidad entrerriana desarrollan tareas ligadas a limpieza y barrido, huerta y en la planta de tratamiento de residuos. Ahora comenzaron a poner en marcha un proyecto para tornar más accesible los paseos públicos del pueblo.

 

Mónica Borgogno | [email protected]

 

Desde el 2014 cada 14 de junio se conmemora el Día del Barrendero, en homenaje al sacerdote salesiano uruguayo y barrendero Mauricio Silva, que junto a Néstor Julio Sanmartino y a Julio Armando Goitía, desempeñaban tareas como barrenderos del “Corralón Municipal de Floresta”, en Villa Devoto, y fueron desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar, en 1977. Así lo establece la ley 27.069.

En Cerrito, quienes hacen esa no siempre reconocida tarea de todos los días, son en su mayoría mujeres, nucleadas en la Cooperativa “28 de abril”. “Es un servicio que brindamos como cooperativa, a la Municipalidad. Tenemos un contrato para hacer esas tareas, pero no siempre el vecino lo entiende y capaz terminamos de barrer y tiran los restos de podas o tiran la basura toda mezclada”, comentó Stella Maris Álvarez, actual presidenta de la organización.

Es que desde dicho espacio, tienen tres labores: una ligada a barrido y limpieza de las calles de Cerrito, otra vinculada con trabajar la tierra y hacer huerta orgánica –en un predio cedido por Vialidad- y una más, en la planta de tratamiento de residuos inorgánicos que funciona en esta comunidad.

Dicha cooperativa surgió por impulso del entonces intendente Orlando Lovera, en mayo de 2014, reuniendo las voluntades de las encargadas de mantener limpia la ciudad que vieron en esa idea, una posibilidad de crecer, contar con otras fuentes laborales más.

“Empezamos con el programa Jefes y jefas de hogar, hacia 2003, haciendo limpieza de la ciudad y barrido de calles, y seguimos hasta el día de hoy. Algunas hace casi 20 años que están en el tema barrido. En 2014, por idea del intendente de ese momento, Orlando Lovera, se creó la cooperativa y se fueron sumando más personas, siempre mayoría mujeres. Se apuntaba a tener un lugar y espacio y crecer en el trabajo de la mujer. Cuando el 12 de mayo se aprueba la cooperativa eran 12 las integrantes, hoy somos 36, 33 mujeres y 3 varones”, reseñó Álvarez.

 

ACCESIBILIDAD

Hoy Álvarez está a cargo de un proyecto que estaban gestionando desde hace dos años y ahora salió. Hace una semana lo comenzaron a desarrollar y consiste en la colocación de rampas y la mejora y realización de veredas en la plaza principal y avenidas del pueblo. El objetivo es poner en valor los lugares públicos y hacerlos accesibles para todos y todas. En cuatro meses tienen que tener listas sus plazas para que personas con movilidad reducida puedan aprovecharlas. Terminado ese plazo, tienen proyectado avanzar con otras obras como senderos y bicisendas.

Con la cooperativa y con el apoyo del Municipio, se consiguieron un sinnúmero de herramientas de trabajo. El desembarco más reciente es la nueva chipeadora que viene con fondos del Programa “Manos a la Obra” de la Secretaría de Economía Social del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y un aporte económico realizado por el municipio a través de la Ordenanza Nº 1066.

Esta herramienta será utilizada en la planta de reciclado para la fabricación de chips de madera, lo que permitirá generar un producto comercial de materia orgánica que se puede vender como abono pero también como camas de pollos y camas sanitarias para gatos, comentó la presidenta de la cooperativa.

La máquina en cuestión posee una boca de alimentación para el ingreso manual de troncos, ramas y residuos de poda, con una admisión de materiales de hasta 210mm de diámetro.

Por otra parte y mediante otros financiamientos, recibieron balanzas que sirven para lo que realizan en la huerta y en la planta de reciclaje.

Crear conciencia

Crear conciencia sobre la importancia de todas estas labores que en general pocos quieren hacer, es quizás lo que hay que reforzar ya que “el pueblo no ve que estás limpiando su frente. Somos una cooperativa que brindamos un servicio a la municipalidad. Hacemos un trabajo en el que el municipio nos contrata y cobramos por ese trabajo, no somos empleados municipales. A veces pasa que terminas de limpiar una cuadra, y los vecinos tiran sus podas a la calle y eso a nosotros nos perjudica. Algo parecido pasa con la separación de residuos”, comentó la mujer.

No obstante, desde el Municipio alientan a estas mujeres en su trabajo diario. En cada una de las tareas en las que se desempeñan, ya sea la siembra y cosecha de los propios alimentos o en el acento puesto en crear una ciudad más limpia o menos contaminada, colaboran en generar un pueblo más sustentable. El pasado lunes, Día del Barrendero, se las recordó y saludó, como corresponde.