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sábado, julio 31, 2021
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    La esfumada expectativa por el ahorro legítimo

    No se trató sólo de un entretenimiento o una estrategia familiar: la libreta de ahorro fue la punta de un iceberg que era movido por un programa político transformador, aunque desde lejos sólo pareciera que se trataba de pegar estampillas de futuro en una planillita. La escuela fue vital para este proyecto. En el país llegaron a establecerse Agencias Escolares en 118.000 establecimientos, y se vendieron más de 350.000 libretas, de esas que hoy se venden por internet como curiosidad.

     

     

    Griselda De Paoli / [email protected]

    Determinados días, sabía que debía llevar las monedas para comprar las estampillas que llegaban a la escuela. No sé por qué eso me generaba cierta ansiedad y se transformaba en un placer pegarlas en los casilleros de la libreta de ahorro.  Frecuentemente la señorita Zelmira Vuoto, nos recordaba que era el día de las estampillas y señalaba insistentemente las ventajas del ahorro tratando de fomentarlo en nosotros, como un hábito.

    Por entonces (y hablo de la década del 60) muchas niñas y niños teníamos nuestra libreta de Ahorro Escolar de la Caja Nacional de Ahorro Postal, para realizar una especie de educación financiera infantil, a través de las estampillas que operaban a modo de testimonio de depósito.

    Lamentablemente, los insólitos caminos económicos de nuestro país vaciaron el sentido del ahorro, por lo menos en pesos. Por un lado, con frecuencia impidieron que quedara margen para ahorrar siquiera moneditas, pero por otro nos mostraron que el peso que guardamos para un uso futuro, sea o no en estampillas, perdía y pierde rápidamente su valor desvaneciendo expectativas del porvenir.

    La idea de la “cultura del ahorro” sin duda representa otra época, en mi caso la de la escuela primaria, pero también de la de nuestros padres. Representaba entonces una mirada hacia nuestros proyectos de futuro, como que nos generábamos una especie de garantía. Tal vez es por eso que guardo mi libreta de ahorros y buscándola, encontré que tengo también la de mi mamá.

    En la Argentina, la Libreta de Ahorro existió a partir de 1914, con la creación de la Caja Nacional de Ahorro Postal, rebautizada años después como Caja Nacional de Ahorro y Seguro, hasta 1995, cuando se privatizó la institución, que había tenido su época dorada entre 1940 y mediados de los 60.

    En 1966, mi escuela, la N°2 “25 de Mayo”, cuya segunda directora (1907) fue nada menos que Macedonia Amavet, una de las tres primeras Profesoras Normales Nacionales del Jardín de Infantes (Promoción 1888) de la Escuela Normal del Paraná, y primera directora argentina-entrerriana-paranaense del mismo.  Para ese aniversario, mi escuela “Modelo” homenajeó a la institución editando una revista “Perennidad” (Número único), conformada por artículos sobre temáticas que fueron consideradas significativas para la conmemoración y entre ellos ocupa un lugar importante uno titulado “La Escuela Argentina y la Caja Nacional de Ahorro postal” que comparto parcialmente con ustedes y que nos muestra la mirada de la institución en torno al ahorro.

    Aspecto exterior de una Libreta de Ahorro de 1943.

    Balance      

    “La activa y fructífera labor común, en favor de la difusión del ahorro y la previsión en general, entre el magisterio y la Caja, data prácticamente de los momentos iniciales de la vida de ésta y logró plena organización cinco años más tarde en 1920 cuando la institución habilitó en una modesta escuela nacional ubicada en el pueblo de San Benito (en la provincia de Santiago del Estero) su primera ‘Agencia Escolar’ (…) que era una dependencia dentro del establecimiento educativo, atendido por el propio maestro, Don Francisco Lezcano, quien se había ofrecido para tomar a su cargo la tarea de colectar los depósitos de sus alumnos, realizar la tramitación pertinente ante la Caja, otorgar a los depositantes la libreta de ahorro correspondiente, etc., como corolario de la prédica que efectuaría en el aula en favor de la disciplina económica. Sobre la base de esta iniciativa del educador santiagueño, la Caja Nacional de Ahorro Postal ha venido instalando sus agencias escolares en establecimientos educativos de diversa índole aún en las más apartadas regiones del territorio nacional.  En 1966, hay más de 17.000 dependencias de esa categoría: la difusión del ahorro ha encontrado firme apoyo en las Escuelas Argentinas.”

    “La Escuela Superior N°2 ‘25 de Mayo’, de Paraná, cuenta con una agencia de la Caja desde el 30 de diciembre de 1944. La conciencia ahorrista de los alumnos y la eficacia de la labor que desarrollan sus maestros en la promoción de los hábitos previsores están elocuentemente demostradas por el creciente movimiento de operaciones que registra la agencia escolar. En efecto, durante los cuatro primeros meses del año lectivo se han registrado casi 200 depósitos ulteriores en las libretas de los educandos, por más de 35.000 pesos, en total; en tanto que se han emitido 39 libretas de ahorro, por un total de depósitos que supera los 2.500 pesos. En suma, el personal directivo y docente de la Escuela Superior N°2, ‘25 de Mayo’, de Paraná, al celebrar el 60° aniversario de la creación del establecimiento, puede exponer, también con legítima satisfacción, los relevantes índices de su gestión en favor del ahorro, profundamente consustanciada con la función social de la Caja Nacional de Ahorro Postal.”

    Para que el sistema de ahorro tuviera éxito demandaba, indirectamente, de una moneda estable.  

    Detalles significativos

    En el frente de la Libreta de Ahorro de la década de 1940 puede leerse: “La Nación garantiza los depósitos que se efectúen en la Caja Nacional de Ahorro Postal y su devolución con interés, en los términos y condiciones de la ley (art. 1°)”.

    En tanto que en la contratapa expresaba respecto del ahorro: “En la vida normal no hay más medios de prosperidad que el trabajo y el ahorro. Ahorrar no es ser avariento; es, sencillamente, reservar lo innecesario en lo presente para lo que puede ser indispensable en lo por venir. Practicar el ahorro es combatir el juego, el alcoholismo, el lujo, el despilfarro; es dignificarse ante sí mismo y ante los demás. Todos, chicos y grandes, deben ahorrar. Los que tienen subidas entradas como los que las tienen exiguas. Para todos es necesario el ahorro. Y para todos es posible.”

    Bajo el subtítulo ¡Ahorremos!, se señalaba: “Los países ricos deben su grandeza a la fecundidad de su suelo, a la actividad de sus habitantes y sus hábitos de ahorro. Ese espíritu de previsión debe distinguir a todos los argentinos, para que puedan ser los banqueros de la Nación y la Nación uno de los banqueros del mundo, y para que, cuando se gane menos por la producción, ello sea compensado por el ahorro”.

    La libreta se abría con el simbólico depósito de 1 peso.

    AL MARGEN

    Siempre es oportuno reflexionar sobre la ciudad. El desafío en este caso ha sido enriquecer una acción conjunta llevada adelante entre EL DIARIO y la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Uader. De esta experiencia participan docentes, alumnos e invitados, con la idea de poner en valor los bienes comunes y también repasar los asuntos pendientes. Para comentarios y contribuciones, comunicarse a [email protected], [email protected] y/o [email protected].

     

     

     

     

     

     

     

     

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