17.7 C
Paraná
sábado, junio 12, 2021
  • Sociedad
  • Nosotros
Más

    Afrontar la soledad, uno de los desafíos de los adultos mayores

    Colocados en el ojo de la tormenta desde que comenzamos a acostumbrarnos a la expresión pandemia, los adultos mayores han debido afrontar el desafío de tramitar los encierros y los distanciamientos. En la siguiente entrevista se aborda la problemática desde una perspectiva de derechos.

     

    Redacción EL DIARIO | [email protected]

     

    Ser considerados como grupo de riesgo durante la pandemia tuvo un gran impacto para los adultos mayores; de hecho, debieron alterar notablemente sus rutinas, limitar al extremo sus contactos, en algunos casos dejar trabajos y ocupaciones y, en general, someterse al forzado aislamiento.

    Muchas de las actividades presenciales (educativas, de entretenimiento, esparcimiento e interacción) debieron suspenderse o transformarse en instancias de comunicación virtual, lo que derivó en la generación de un mayor estrés.

    Según datos del último censo nacional realizado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, en 2010 uno de cada cinco argentinos tenía 65 años o más. El panorama se completa si se considera que el promedio de vida viene creciendo de manera sostenida. Así, el desafío de garantizar la protección y el bienestar social del grupo creciente de personas mayores se profundiza. No sólo por tratarse de un grupo con más factores de riesgo debido a su edad, sino porque arrastra desde hace años una alta vulnerabilidad social.

    El tema fue abordado durante un encuentro de capacitación que organizó la Facultad de Ciencias de la Salud y de la Vida bajo el título El bienestar y la soledad en la vejez en tiempos de pandemia. Uno de los disertantes fue Alberto Aubán, licenciado en comunicación social y responsable del área municipal de Personas adultas Mayores de San José, Departamento Colón.

    En una entrevista con EL DIARIO, el especialista abordó aspectos vinculados a la temática.

     

    —Desde la comunicación social, ¿cómo se produjo la conexión con el universo de los adultos mayores?

    —Hace nueve años comencé a descubrir el tema de la vejez realizando talleres de radio para personas adultas mayores en los hogares de ancianos de la ciudad. La finalidad que me propuse era sumar nuevas voces y me pareció que las personas mayores tenían un montón de cosas que contar.

    Con el correr de los años me di cuenta que los residentes de los hogares esperaban con ansias ese momento de la semana, donde poder expresarse, contar sus historias, transmitir sus saberes, compartir sus emociones. En definitiva, sentirse vivos, es decir no sólo entretenerse en la producción de contenidos sino convertir la propuesta de comunicación en una excusa para dialogar

    En esos encuentros semanales hacíamos lo que técnicamente podríamos enunciar así: utilizábamos la radio abierta como una herramienta de comunicación comunitaria socio afectiva.

    —¿Qué hacían en concreto?

    —Realizamos radioteatros en los distintos hogares de la ciudad y, con otros formatos radiales, recorrimos las escuelas primarias. Luego, por cosas de la vida, prácticamente sin darme cuenta, comencé a explorar el universo de la vejez, a formarme para entenderla mejor y a militar generando iniciativas comunicacionales que buscaban romper los prejuicios y estereotipos negativos que existen con relación a esta hermosa etapa de la vida.

     

    FORMACIÓN

    —Entre sus antecedentes aparece que es especialista en buen trato y derechos humanos de las personas mayores, ¿Qué se entiende por estas nociones?

    —Soy Licenciado en comunicación social diplomado en atención gerontológica integral especializado en buen trato y derechos humanos de los mayores. Tuve la suerte de compartir varios encuentros con personas que vienen trabajando en temáticas de derechos de la vejez desde hace muchos años, como Mónica Roque, Isolina Dabove, Ricardo Iacub.

    También me vinculé con el Departamento de adultos mayores de Uader con cuyos integrantes trabajamos de manera excelente; de esta manera pude aprender y comprender que los conceptos de buen trato y derechos humanos son centrales para quienes trabajamos con las personas adultas mayores.

    —¿Por qué son centrales?

    —En principio, porque implican el reconocimiento de las personas mayores como sujetos de derechos. De ese modo podemos identificarlos además como grupo de población y desde allí poner en debate y concientizar a la comunidad sobre las diferentes formas de envejecer. Esa labor tiene mejores resultados si se la emprende desde las realidades de las personas viejas.

    Aclaro que reivindico la palabra “viejos” y “viejas” con el fin de erradicar y deconstruir el sentido negativo que la compone, haciendo alusión a la vejez como una etapa no deseada. Si existe la palabra vejez no nos genera ningún inconveniente, debiera ocurrir lo mismo con un derivado suyo: viejo o vieja.

    INTERCAMBIOS

    —¿Estos temas abordaron en la conferencia de Uader?

    —De algún modo sí. Aunque creo que la temática de la conferencia “El bienestar y la soledad en la vejez en tiempos de pandemia” está más bien relacionada con lo que está sucediendo hoy día. La soledad en pandemia fue un factor que se hizo sentir con fuerza en personas mayores, aún más en las que viven solas. Naturalmente, esto sucede a consecuencia del impacto del aislamiento.

    Muchas personas adultas mayores cortaron sus actividades sociales que funcionaban como redes de apoyo. De esta manera comienza a verse afectado su bienestar, a través de problemas de angustia, depresión y miedos; en fin, un conjunto de problemáticas que afecta la salud mental.

    Por eso desde el área que soy responsable promovemos los espacios de escucha, y los talleres socio afectivos con la finalidad de acompañar, contener y disminuir el impacto en el malestar que está generando la pandemia. Eso es lo que hemos desarrollado durante nuestra participación.

    —¿Cuál es el mayor desafío para los adultos mayores en la actual emergencia sanitaria?

    —La gran dificultad que enfrentan los adultos mayores es el sentimiento de soledad, que no se genera sólo por la incomunicación sino también por la falta del contacto cercano a través de los gestos de cariño como los abrazos, por parte de los seres queridos. No poder estar con otras personas y no poder salir a verlas es realmente angustiante. Todo eso genera la soledad.

    Pienso también que la vejez es un estado enla vida donde hay sueños, proyectos, preocupaciones, enfermedades, deseos y metas por cumplir. Entonces, es elemental comprender que a esta etapa hay que vivirla con menos prejuicios y más satisfacciones, cada uno desde su experiencia, su circunstancia, sus posibilidades. Por eso no hablamos de vejez sino de vejeces.

    Ahora, el incremento del bienestar y la calidad de vida en la vejez tienen una relación fundamental con el empoderamiento, el disfrute de esta etapa, la conciencia de estar vivo, de ser protagonistas y de estar incluidos en la comunidad. Además, por supuesto, contar con cierta estabilidad económica; en definitiva, un envejecimiento saludable en todas sus dimensiones.

    Escenarios

    —¿La problemática se presenta de igual manera cuando la persona mayor vive en una residencia o geriátrico que cuando está integrada a una familia?

    —Con respecto a las residencias gerontológicas u hogares de ancianos, es relativo; hay personas mayores que se encuentran muy contenidas y acompañadas en estos espacios, como también puede ocurrir entre quienes viven con sus familias.

    Creo que tanto la familia como las residencias cumplen el rol de ser redes de apoyo social más aún en este contexto donde el aspecto emocional se vio bastante afectado.

     

     

     

     

     

    Lo más leído

    Agroclave