La hidalga Macacha Güemes, brava “madre del pobrerío”

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Valiente, lúcida y decidida, Macacha Güemes no pasó desapercibida.

Aunque la historiografía se haya detenido en la figura de Martín Miguel, los Güemes han aportado un valor más a la lucha por la independencia: Macacha, madre del pobrerío, guía y estratega, mediadora, organizadora y culta, cuyo nombre completo fue María Magdalena Dámasa Güemes. Además de una influencia inspiradora, fue una líder que construyó su autoridad con el ejemplo.

 

Angelina Uzín Olleros | [email protected]

 

Magdalena “Macacha” Güemes fue mujer nacida en “cuna noble” que tomó la decisión de transitar la existencia a caballo, apoyando un ejército, organizando talleres de costura de uniformes militares, recorriendo ranchos en busca de apoyos para su hermano Martín Miguel y la causa de los gauchos. Su padre era funcionario de la corona española y su madre era descendiente de conquistadores. De los ocho hermanos, ella fue la sexta y la primera mujer. Su padre le enseñó a leer a los cinco años; estudió música y tocó el piano y la flauta.

En 1803 Macacha se casó a los 16 años con Román Tejada Sánchez, hijo de una de las familias más tradicionales y antiguas de Salta, capitán del Regimiento de Patricios. Tuvieron hija, Eulogia. A pesar de su pertenencia a la alta sociedad salteña, al igual que su hermano Martín y su marido, tuvo muy buen trato con los peones de sus haciendas, quienes le prodigaron lealtad, y serían integrantes de su futuro ejército.​

Con los Güemes a la cabeza, Salta estuvo casi en guerra con los españoles durante la década que va desde 1813 a 1823. Martín era considerado “el padre de los pobres”.  Macacha lo acompañó desde la realización de tareas de espionaje: organizó a un grupo de mujeres que escondían mensajes debajo de sus polleras con información sobre los movimientos y los proyectos del adversario a través de los habitantes de las estancias.

 

Contra la corriente

Ana María Cabrera en su novela “Macacha Güemes” relata que: “… con pocos años de diferencia, los hermanos Martín y Macacha Güemes comparten de niños sus juegos y travesuras, se entienden sin necesidad de hablar y, ya adultos, escriben a dúo memorables páginas de nuestra historia. Si bien Martín es quien cumple el rol protagónico en la guerra gaucha, Macacha tiene un papel fundamental en esos años de combate contra los españoles y la Patria Nueva, encarnada por las elites porteñas. La hermana de Güemes se viste de gaucho y recorre Salta llevando comida y ropa a los humildes, recoge importante información y organiza a otras mujeres, que funcionan también como espías. Bella, seductora y con inteligencia de estratega, se brinda por entero a la misma lucha que llevará a su hermano a la muerte a los treinta y seis años. Sin distinción de color o de raza, las mujeres del norte argentino, cultas y analfabetas, amas y esclavas, se unen a ella para urdir la trama que impide el avance de los realistas desde el Alto Perú hacia Buenos Aires. En medio del fragor de las batallas se eleva Macacha, que clama por la unión de los pueblos originarios, los criollos y los inmigrantes para lograr la identidad nacional.”

En efecto, Macacha intervenía en actos públicos, recorría las tropas y las arengaba; desbarató más de una conspiración contra Martín Güemes y en 1819 cuando los opositores crearon el partido “Patria Nueva” ella formó el de “Patria Vieja”. Entonces la detuvieron junto a su madre, su marido y un grupo de personas que apoyaban la causa. Sin saberlo, los gauchos que se sublevaron para liberar a quien llamaron “la madre del pobrerío”, protagonizaron la gesta que se conoce como “La revolución de las mujeres”.

Los realistas y el gauchaje

Martín Miguel de Güemes fue nombrado gobernador de Salta por voluntad popular en el año 1815. A las luchas contra las fuerzas del Rey se sumaron las disputas con los de su propia clase ya que estaban dispuestos a acordar con los “Realistas” antes que aceptar el poder del gauchaje. Los realistas defendían la monarquía española, oponiéndose a los movimientos independentistas de Hispanoamérica.

Macacha se convirtió en la “operadora política” de su hermano, como sucedió en 1816, en el conflicto con José Rondeau, que comandaba las fuerzas del gobierno. El “Pacto de los Cerrillos” se denominó aquel acuerdo entre Güemes y Rondeau, que abrió camino a la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata de la corona Española.

A ese acuerdo lo celebró el General San Martín, como contó Alfonsina Barraza en su columna de “Tardes Tolendas” en la que también desarrolló los detalles de la desavenencia entre el gobernador salteño y el Director Supremo de las Provincias Unidas, que supo interpretar Macacha en términos políticos. Gracias a su mediación se acordó que Salta seguiría con su “guerra gaucha” bajo la conducción de Güemes y ayudaría a las tropas enviadas desde Buenos Aires.

Por su actuación en esa circunstancia, en virtud de haber sido reconocida como “primera mediadora salteña”, el 6 de diciembre de 2019 el Ministerio de Gobierno, Derechos Humanos y Justicia de Salta le impuso el nombre de Magdalena Güemes al Centro de Mediación Comunitario de la provincia.

Luego de la muerte de su hermano, Macacha continuó participando en los sucesos políticos de la provincia con la audacia que la caracterizaba, fue muy querida por el pueblo debido a la generosidad con que ayudaba a los necesitados. Falleció a los 90 años en la ciudad que la vio nacer.

 

Motivos de un espacio

Cuando hablamos del espacio el sentido común nos lleva a pensar en astronautas, naves y satélites que recorren la galaxia; pero el espacio en general y los espacios en particular tienen relación aquí con los lugares que ocupan las mujeres y que fueron negados históricamente. Las mujeres espaciales salen del universo doméstico cerrado y delimitado por los poderes de turno para ocupar espacios laborales, políticos, económicos, artísticos, luchando por conquistar derechos en lo público y terrenal.

 

Macacha Güemes (1787–1866)

María Magdalena Dámasa Güemes nació en el seno de una familia prestigiosa de Salta. Conocidos los sucesos de mayo de 1810, el Gobernador de entonces mantuvo una actitud ambivalente. Pero, en la casa de los Güemes, comenzaron los preparativos en apoyo a Buenos Aires, Martín Miguel, con el grado de Teniente se alistó en las filas del Ejército Auxiliador del Norte, y propuso un Plan de Defensa contra la temida ofensiva realista desde el Alto Perú. Mientras él reunía voluntarios para formar una Partida gaucha, Macacha convirtió su casa en Taller de costura para vestir a los miembros de la Partida de Observación, junto con sus primas, Cesárea y Fortunata de la Corte. Macacha compartía los esfuerzos de la guerra, haciendo aportes en dinero, o como improvisada enfermera en los campos de batalla, asistió a los heridos de uno y otro bando. Asumió también arriesgadas tareas de espionaje, para obtener información para el ejército patriota, sobre todo después de la derrota de Huaqui, cuando los realistas invadieron la ciudad de Salta, hecho que se repetirá en ocho oportunidades entre 1814 y 1821. Hacia 1840, la Guerra contra la Confederación Peruano-Boliviana dejó exhaustas a las provincias del Norte, y la propaganda de los miembros de la “Nueva Generación”, como los tucumanos Juan Bautista Alberdi y Marco Avellaneda, las alentaron a desconocer la autoridad de Rosas. Luego de aquellos episodios, se retiró a la vida familiar, a disfrutar de la compañía de su nieto, Virgilio Tedín, quien se convertirá en Jurisconsulto y Magistrado de gran prestigio. Anciana, la mujer que había intervenido en los momentos más importantes de la historia de su provincia, falleció en la ciudad de Salta, el 7 de junio de 1866.