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Concepción del Uruguay recuerda a “El Ángel de la bicicleta”

Este viernes se realiza un encuentro para celebrar la memoria del militante social Claudio “Pocho” Lepratti.

 

El 19 de diciembre se conmemoró el 17° aniversario de la muerte de Claudio Lepratti. El uruguayense, “Pocho”, fue asesinado en Rosario durante la crisis de diciembre de 2001. La muerte del militante social es uno de los hechos más trágicos de esos días de la historia Argentina.

A modo de homenaje, para popularizar su historia, León Gieco prometió a familiares de Pocho que escribiría una canción: “El ángel de la bicicleta”.

Pocho Lepratti también vive en el recuerdo de los rosarinos por su invalorable trabajo social.

En Concepción del Uruguay, su ciudad natal, hay un monumento para recordarlo (en Boulevard Montoneras y Sarmiento). Todos los años, ese es el punto de encuentro para celebrar su obra.

Este viernes 21 de diciembre, a partir de las 20, se presentarán en vivo: Puntuales pa’ la tardanza, Víctor Nichele, Atahualpa Puchulu, Manso Guachazo y Fuente Linares Heist y Cuerda de tambores.

Reseña

Claudio Hugo Lepratti nació en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, el 27 de febrero de 1966. Fue asesinado por un policía en Rosario, el 19 de diciembre de 2001.

“Pocho” también conocido como “El Ángel de la Bicicleta”, fue un militante social argentino, asesinado en medio de la represión llevada a cabo por la policía de la Provincia de Santa Fe, durante la crisis de diciembre de 2001 en Argentina. Su historia se volvió conocida a nivel nacional gracias a la canción “El ángel de la bicicleta”, escrita e interpretada por León Gieco, y lanzada como single de su álbum Por favor, perdón y gracias (2005).

 

Pocho Lepratti era el hijo mayor de Orlando José Lepratti (1943-2004) y Dalis Bel, quienes tuvieron cinco hijos más. Cursó la escuela primaria y secundaria en Concepción del Uruguay.

Entre 1983 y 1985 estudió Derecho en la UNL (Universidad Nacional del Litoral) como alumno libre. En 1986 ingresó como seminarista en el Instituto Salesiano de la localidad de Funes ―unos 15 km al oeste de Rosario― y eligió la carrera religiosa de “hermano coadjutor”.

En 1991 abandonó el seminario, fijando su domicilio primero en el barrio Empalme Graneros y un año después en el cercano barrio Ludueña, donde colaboró en la tarea de contención social de los adolescentes humildes del barrio, donde comenzó a participar activamente de las organizaciones de base, que durante más de veinte años promovió el sacerdote Edgardo Montaldo. Al mismo tiempo militaba gremialmente en la “cocina centralizada” de Rosario, donde fue delegado y participó de la histórica carpa como uno de los tantos trabajadores que fueron despedidos como represalia por su actividad sindical.

Participó y promovió la formación en más de veinte grupos de niños y jóvenes de las barriadas populares de Rosario, siendo la primera agrupación La Vagancia. Dio clases de guitarra en la música popular. Se encargó de la creación y redacción de la revista El Ángel de Lata.[cita requerida] Coordinó labores con otros grupos sociales, como el movimiento Chicos del Pueblo y con todas las comunidades eclesiales de base, como Poryajhú (‘pobres’ en guaraní), y el grupo Desde el Pie. Además participaba activamente como delegado de base de la ATE (Asociación Trabajadores del Estado) de Rosario y como congresal de la sucursal Rosario de la CTA (Central de Trabajadores de la Argentina)-

A fines de 2001, Pocho Lepratti trabajaba como auxiliar de cocina en el comedor de la escuela número 756 “José M. Serrano” del barrio Las Flores, un humilde barrio del sudoeste rosarino. El 19 de diciembre, en medio de la crisis del 2001, que terminaría con la caída del presidente Fernando De la Rúa, varios policías que llegaron desde la ciudad de Arroyo Seco ―a 30 km al sur de Rosario― comenzaron a disparar en el fondo de la escuela. Lepratti subió al techo para defender a los menores que en su interior se encontraban comiendo. Se asomó gritando:

¡Hijos de puta, bajen las armas que aquí solo hay pibes comiendo!

El agente Esteban Velásquez abrió fuego con su escopeta cargada con balas de plomo, acertándole con una posta en la tráquea, lo que le causó a Lepratti una muerte instantánea.

A fines de 2001, Pocho Lepratti trabajaba como auxiliar de cocina en el comedor de la escuela número 756 “José M. Serrano” del barrio Las Flores, un humilde barrio del sudoeste rosarino. El 19 de diciembre, en medio de la crisis del 2001, que terminaría con la caída del presidente Fernando De la Rúa, varios policías que llegaron desde la ciudad de Arroyo Seco ―a 30 km al sur de Rosario― comenzaron a disparar en el fondo de la escuela. Lepratti subió al techo para defender a los menores que en su interior se encontraban comiendo. Se asomó gritando:

¡Hijos de puta, bajen las armas que aquí solo hay pibes comiendo!

El agente Esteban Velásquez abrió fuego con su escopeta cargada con balas de plomo, acertándole con una posta en la tráquea, lo que le causó a Lepratti una muerte instantánea.

El hecho motivó el procesamiento y posterior condena a 14 años de prisión para Esteban Velásquez, dictada por el juez de sentencia Nº 3, Ernesto Genesio, con el cargo de homicidio agravado por el uso de arma. Además, tanto Velásquez como la provincia de Santa Fe fueron condenados a resarcir económicamente a los familiares de la víctima por los daños y perjuicios causados, con 145 000 pesos (unos 50 000 dólares estadounidenses de 2009). Entre marzo de 2001 y noviembre de 2002, el artista plástico Fernando Traverso (1951-) grabó en las paredes de la ciudad de Rosario 350 esténciles de bicicletas negras en homenaje a cada estudiante de la Universidad de Rosario detenido y desaparecido (o sea secuestrado, torturado y asesinado) en Rosario durante la dictadura cívico-militar (entre 1976 y 1983). Traverso pintó cada bicicleta en el sitio donde cada estudiante desaparecido fue visto por última vez, o donde fue secuestrado.

Traverso salió del anonimato el 19 de diciembre de 2003, cuando el Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino lo premió por esta obra. El artista afirmó: «Una bicicleta vacía refleja la imagen de un cuerpo ausente».

Algunas personas creen que esas bicicletas pintadas en las paredes representan a Pocho Lepratti, como los numerosos grafitis del “Pochormiga” (Pocho Lepratti representado como una hormiga trabajadora).

 

Con información de Efemérides Culturales, Históricas, Sociales y Políticas.