Cultura, Show, Sociedad

Avanza la creación de una asociación nacional de directores teatrales

Alrededor de 220 directores y directoras de la ciudad de Buenos Aires, se reunieron el sábado con el objeto de asociarse para luchar juntos por la especificidad de su trabajo y el reconocimiento del “derecho de puesta”.

Hace pocos meses el grupo comenzó a reunirse en asambleas, a discutir de manera horizontal y democrática sobre los problemas comunes; justamente ellos, acostumbrados a la verticalidad indeclinable y necesaria del que sabe (o dice saber) lo que quiere, se sentaron en ronda a pensarse. El puntapié lo había dado Mariana Chaud (tenía que ser mujer) en las redes y poco a poco, todos se sumaron: había que formar una Asociación de Profesionales de la Dirección Escénica. Como los Directores Argentinos Cinematográficos tienen la DAC y los de Obras Audiovisuales para Televisión la DOAT, los de teatro levantaron Apdea.

La intención es que se reconozcan los derechos sobre las puestas que realizan los directores.

Por otra parte, un propósito central de la iniciativa es que en los próximos días se sumen directores de todo el país, de todos los circuitos, las edades y los estilos.

Lo primero que quedó en claro en el encuentro que tuvo lugar el lunes en la sala `El extranjero´, es llegar a la conformación legal con personería jurídica de la asociación.

El estatuto, todavía boceto, incluye algunos puntos acordados. Por ejemplo, la elaboración de un registro federal de directoras y directores; la creación de escuelas de capacitación para brindar talleres, cursos y charlas; convenios con otras instituciones nacionales y del exterior, y por supuesto, como objetivo de máxima, proteger el “derecho de puesta” a través de una ley que reconozca a directoras y directores como “creadores” o “autores”. También se conformaron comisiones específicas: comunicación, objetivos y fundamentos, cultura y extensión y finanzas, la más débil. Incansable, Corina Fiorillo sugirió dejar “su voluntario aporte” a la salida en una caja de cartón.

Una gran sorpresa para los organizadores fue la presencia de Roberto Vega. Ante el desconocimiento de la mayoría, sacó una credencial que probaba su pertenencia a ADIT, la asociación de directores teatrales fundada en 1962, presidida por Armando Discépolo y el secretario Pedro Asquini, organización que se mantuvo hasta el inicio de la dictadura, en 1977 (en aquel momento, a cargo de Onofre Lovero), cuando fue invitada a desalojar Argentores y se disolvió. Los interesados en sumarse pueden comunicarse a contactoapdea@gmail.com.